8 de julio de 2007

Cuba.- Castro reflexiona sobre su problemática relación con Estados Unidos en un nuevo artículo de opinión

LA HABANA, 8 Jul. (EP/AP) -

El convaleciente mandatario cubano, Fidel Castro, retomó hoy sus reflexiones escritas, tras una semana sin publicarlas, con un análisis de los inicios de la revolución en Cuba, los intentos de asesinato sobre su persona y la intención de demostrar la génesis de lo que llamó la "hipocresía" en las acciones gubernamentales estadounidenses.

En el periódico 'Juventud Rebelde', el líder cubano realizó una evaluación sobre las buenas intenciones de la "atractiva Declaración de Independencia de 1776" de Estados Unidos y como ésta había derivado en una "tiranía mundial".

Castro, de 80 años y que no aparece en público desde julio del 2006, comenzó a escribir columnas de opinión sobre temas variados el pasado mes de marzo.

En el caso de Cuba, consideró cómo se habían iniciado más de cuatro décadas de intentos de doblegarla por su independencia mediante cualquier método, según indicó.

"Mi propósito es ir demostrando el inmenso grado de hipocresía y la ausencia total de ética que caracterizan las acciones, caóticas por naturaleza, del gobierno de Estados Unidos", expresó Castro en su reflexión en el periódico.

Castro hizo alusión además a los recientes documentos desclasificados de la CIA con los proyectos para eliminarlo. Recordó entonces el año de 1960, marcado por el sabotaje y la explosión del barco La Coubre, que traía fusiles FAL adquiridos en Bélgica; así como los intentos financiados desde Estados Unidos para generar una contraguerrilla como apoyo al desembarco en Playa Girón (1961), ambos intentos fracasados.

Castro, además, rememoró las primeras armas compradas a la Unión Soviética y a la República Checa, únicas naciones dispuestas a vendérselas en medio de las presiones de Washington.

Además recordó la infiltración de agentes y las traiciones de aquellos años. "He sobrevivido a numerosos planes de asesinato", destacó Castro, quien indicó que un estudio de la oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado calculó en más de 600 los planes pensados para matarlo.

Paralelamente, Castro consideró como "determinante" en las relaciones con Washington su histórico encuentro con el vicepresidente Richard Nixon en abril de 1959, apenas tres meses después del triunfo de la revolución y cuando viajó al vecino país invitado por el Club de Prensa.

"Ni un alumno de enseñanza primaria espera recibir tantas clases juntas sobre democracia, anticomunismo y demás materias en el arte de gobernar", dice Castro con ironía en su columna.

Según los documentos desclasificados, Nixon se muestra poco optimista sobre el cubano, en el cual vio una tendencia a dejarse arrastrar por el comunismo. "No era un militante clandestino del Partido Comunista, como Nixon con su mirada pícara y escudriñadora llegó a pensar", comentó Castro.

"Si algo puedo asegurar, y lo descubrí en la Universidad, es que fui primero comunista utópico y después un socialista radical", agregó el mandatario.

De allí en adelante, los desencuentros siguieron con casi cinco décadas de hostilidad endurecida bajo la actual administración del presidente George W. Bush.