24 de junio de 2011

Cuba/EEUU.- Alan Gross, a la espera de una respuesta sobre su apelación mientras su salud se deteriora

LA HABANA, 24 Jun. (Reuters/EP) -

El contratista estadounidense Alna Gross, encarcelado en La Habana desde hace 19 meses, todavía está a la espera de que las autoridades judiciales cubanas emitan una resolución sobre la apelación introducida en marzo, mientras su estado de salud se deteriora, según informó su esposa, Judy Gross.

Una delegación estadounidense visitó recientemente a Gross en la prisión y aseguró que parecía estar bien a pesar de las circunstancias. Sin embargo, su esposa comentó a Reuters en un comunicado que la realidad del contratista es completamente diferente.

"La salud de Alan se deteriora cada día. Ha perdido cerca de 100 libras (45 kilos). Aunque él está tratando de sacar lo mejor de una mala situación y poner buena cara, la verdad es que está sufriendo enormemente", lamentó Judy Gross.

Además de su encarcelamiento, la esposa también está preocupada pues su hija, de 26 años de edad, y su madre, de 89 años, padecen cáncer de mama y pulmón, respectivamente. La esposa del contratista no mencionó otra dolencia en el comunicado, pero fuentes cercanas a la familia aseguran que Judy Gross fue sometida recientemente a una cirugía por una enfermedad que no ha sido revelada.

Alan Gross, de 62 años, fue detenido en diciembre de 2009 en La Habana, acusado de distribuir ilegalmente equipos de comunicación satelital como subcontratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID), que financia, entre otras cosas, programas destinados a promover la democracia en la isla.

En marzo de este año fue condenado a 15 años de prisión por "actos contra la independencia e integridad territorial del Estado". Poco después, la defensa apeló la decisión y, según recientes declaraciones del presidente del Tribunal Supremo de Cuba, su caso está siendo analizado, pero aún no está claro cuándo se tomará una decisión al respecto.

El caso ha llevado a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos a un estancamiento después de una leve mejoría bajo el Gobierno del presidente Barack Obama, quien alivió el embargo comercial flexibilizando las restricciones de viajes y permitiendo el libre flujo de remesas a la isla.

Gross y el Gobierno de Estados Unidos sostienen que su viaje a La Habana fue solamente para ayudar a grupos judíos a obtener acceso a Internet y que no violó ninguna ley y están a la espera de que el Tribunal Supremo falle a su favor para permitir su regreso a casa.

RAZONES HUMANITARIAS

Xinhua, la agencia oficial de noticias de China, citó en mayo al presidente del Tribunal Supremo, Rubén Remigio Ferro, diciendo: "Hay una apelación pendiente y está siendo considerada para conceder el indulto o la liberación por motivos humanitarios, teniendo en cuenta que su hija y su madre están muy enfermas". El caso "se resolverá en el menor tiempo posible", agregó.

La semana pasada, un disidente cubano poco conocido que estuvo 79 días en huelga de hambre para pedir la liberación de Gross dijo a Reuters que puso fin a su protesta después de que funcionarios del Gobierno le aseguraran que el contratista sería liberado dentro de dos meses.

Mientras tanto, Judy Gross comentó que "la familia cada vez está más devastada porque Alan sigue preso en Cuba". Ante esta situación, la esposa pidió al presidente cubano, Raúl Castro, que "libere a su esposo por razones humanitarias".

El Gobierno ha dicho muy poco acerca de Gross, pero nunca pierde oportunidad para comentar que Estados Unidos debería liberar a cinco cubanos fueron detenidos en 1998 y sentenciados posteriormente a penas que van desde los 15 años hasta la cadena perpetua por delitos relacionados con espionaje.

A pesar de que supuestamente nunca se ha discutido, la mayoría de los observadores opina que Cuba estaría feliz si cambiara a Gross por los cinco agentes considerados héroes en la isla. Sin embargo, algunos expertos sostienen que quizás pueden estar esperando en la isla a que Obama tome medidas de conciliación antes de la liberación del contratista.

"Estoy convencido aún de que la clave para la liberación de Gross es que Estados Unidos reconozca que sus acciones fueron una violación a las leyes cubanas y que los esfuerzos similares financiados por (las agencias de Estados Unidos) se detendrán", afirmó John McAuliff, del Fund For Reconciliation and Development, con sede en Nueva York y que aboga por mejorar las relaciones entre Washington y La Habana.

Otras de las acciones que también podrían ayudar a la excarcelación del contratista son la eliminación de Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo y la mayor ampliación de las oportunidades de viaje a la isla, destacó McAuliff.