10 de febrero de 2006

Cuba.- El periodista cubano en huelga de hambre por un acceso a Internet continúa en "estado crítico" pero consciente

LA HABANA, 10 Feb. (EUROPA PRESS) -

El director general de la agencia de noticias Cubanacán Press, Guillermo Fariñas Hernández, en huelga de hambre y sed desde el pasado 31 de enero, continúa "en estado crítico, pero consciente y orientado" en el hospital Docente Quirúrgico Arnaldo Milián Castro de Santa Clara, según el último parte médico trasmitido ayer jueves por la madre del periodista independiente, Alicia Hernández Cabezas, al Puente Informativo Cuba-Miami.

Fariñas estuvo varias horas experimentando un fallo renal que superó con sueros y medicamentos intravenosos. "En este momento, Fariñas se encuentra aislado bajo observación, muy débil, con dolores de cabeza y articulares, tiene tendencia al sueño y la falta de sensibilidad en extremidades inferiores se le ha agudizado", indicó la madre del opositor de 42 años de edad, quien por la huelga pesa tan sólo 58 kilos a pesar de tener una estatura de 1,92 metros.

Fariñas Hernández, actualmente en libertad con una licencia extra penal por motivos de salud tras ser encarcelado en el grupo de los 75 durante la primavera de 2003, declaró la que ya es su décima huelga de hambre demandando que el Gobierno cubano le instale acceso libre a la Internet desde su hogar para enviar información periodística.

En reiteradas ocasiones, este activista de Derechos Humanos declaró ante familiares y conocidos, su decisión de luchar hasta la muerte por el reconocimiento de sus derechos. Así lo manifestó también en la misiva enviada el pasado 31 de enero a Fidel Castro.

"He decidido declararme en huelga de hambre y de sed hasta morir (...) porque quiero que se me instale por parte de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A., como lo hacen con los privilegiados del Gobierno, un acceso directo a Internet desde mi hogar", declaró Fariñas en su carta.

En la primavera de 2003, en lo que se consideró la ola represiva más importante de los últimos años, las autoridades cubanas condenaron a 75 disidentes a penas de hasta 28 años de prisión, acusados de conspirar con Estados Unidos, atentar contra la independencia del Estado y socavar los principios de la revolución. Desde entonces, un total de 14 de ellos han sido excarcelados con licencias concedidas por motivos de salud.