10 de noviembre de 2007

Cumbre.- El Rey abandonó por unos momentos la sesión plenaria para mostrar el "disgusto" de la delegación española

SANTIAGO DE CHILE, 10 Nov. (De la corresponsal y enviada especial de EUROPA PRESS, Claudia Riquelme y Beatriz Fernández) -

El Rey abandonó hoy por unos minutos la segunda sesión plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana después de pedirle al presidente venezolano, Hugo Chávez, que se callara y no interrumpiera al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, mientras éste exigía "respeto" para el ex jefe del Ejecutivo español, José María Aznar.

Don Juan Carlos se levantó de su asiento mientras intervenía el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, a quien la presidenta chilena, Michelle Bachelet, dio la palabra con la condición de que ajustara su intervención a los tres minutos y de que no entrara a replicar.

Fuentes oficiales explicaron que el Rey convino con Zapatero en ausentarse para demostrar el "disgusto" de la delegación española con los ataques que estaba recibiendo España.

Ortega denunció que las intervenciones de algunos presidentes se interrumpan cuando no coinciden con "determinadas posiciones" y se quejó de que España hubiera tenido hoy una "segunda intervención" y él tan sólo una. "La libertad de expresión es un principio. Si no nos van a dar el derecho de hablar, no tienen sentido estas cumbres", consideró.

"Con todo mi afecto (...) con la verdad ni ofendo ni temo", respondió Chávez a Zapatero después de que Ortega le cediera la palabra. Chávez indicó que el Gobierno de Venezuela "se reserva el derecho a responder cualquier agresión en cualquier lugar, en cualquier espacio y en cualquier tono".

Luego volvió a intervenir Ortega, quien aludió a la "responsabilidad" de los iberoamericanos por dejarse "chantajear por los yanquis y los europeos". Ortega acusó a España de tener una "alianza política, económico y militar" con Estados Unidos y les echó en cara que aviones estadounidenses repostaran en España antes de bombardear la vivienda del presidente libio, Muamar Gadafi, en 1986, en el que murió la hija de éste.