10 de noviembre de 2007

Cumbre.- Zapatero defiende a los empresarios españoles y su "gran esfuerzo inversor" ante las críticas de Chávez

SANTIAGO DE CHILE, 10 Nov. (de la enviada especial de EUROPA PRESS, Beatriz Fernández) -

El jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió hoy a los empresarios españoles frente a las críticas vertidas ayer en la XVII Cumbre Iberoamericana por el presidente venezolano, Hugo Chávez, y destacó el "gran esfuerzo inversor" que han llevado a cabo en la región.

En rueda de prensa en Santiago de Chile, a Zapatero se le preguntó si había tenido ocasión de tratar personalmente con Chávez estos comentarios que hizo en la primera sesión plenaria de la Cumbre, donde acusó a la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) de apoyar el golpe de Estado de 2002.

De su respuesta se deduce que no habló con el presidente de Venezuela y dejó en manos del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Angel Moratinos, la tarea de transmitir el malestar del Ejecutivo en una entrevista bilateral con su colega venezolano, Nicolás Maduro.

No obstante, señaló que "en más de una ocasión" ha comentado con el presidente venezolano que una "regla esencial" en la vida pública y en las relaciones diplomáticas, es la de "referirse a los demás con respeto, aunque se esté en las antípodas ideológicas".

Zapatero recordó que también en más de una ocasión algún dirigente o sector de la opinión pública iberoamericana han hecho apreciaciones sobre las empresas españolas que, bajo su punto de vista, "no se corresponden con la realidad", porque las compañías españolas han hecho un "gran esfuerzo inversor" en la región, que cifró en "más de 100.000 millones de euros".

Además, destacó que de forma "creciente" intentan establecer una "norma de conducta basada en la responsabilidad social" y recordó que el Gobierno "siempre pide" a las empresas españolas que "estén en ese compromiso de responsabilidad social".

Lo que no garantiza, precisó, que a veces se produzcan "situaciones de choques de intereses" entre las empresas que prestan servicios y algunos gobiernos, que achacó a ciertas "circunstancias económicas y sociales".

Zapatero aseguró que las empresas españolas están en Iberoamérica "para quedarse" y "favorecer el crecimiento económico y el desarrollo social" y consideró que, "en general, todos los gobiernos latinoamericanos tienen un buen nivel de diálogo con las empresas españolas".