7 de julio de 2009

Depuesto Zelaya pedirá a Washington actuar en crisis de Honduras

Por Enrique Andrés Pretel

TEGUCIGALPA (Reuters/EP) - El derrocado presidente hondureño, Manuel Zelaya, se reunirá el martes con la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, buscando un mayor compromiso de Washington en su regreso al poder, algo que el Gobierno de facto ha reiterado es "innegociable".

Las autoridades provisionales impidieron a Zelaya aterrizar el domingo en el aeropuerto de Tegucigalpa, donde el choque entre miles de sus simpatizantes con militares dejó un joven muerto de un disparo en la cabeza y al menos una decena de heridos, tres de ellos por bala.

Zelaya recibió el fin de semana un respaldo unánime de la Organización de Estados Americanos (OEA), que suspendió al país del organismo por la negativa del Gobierno interino de restituir de forma inmediata e incondicional al mandatario, derrocado el 28 de junio por militares.

"La responsabilidad de esto también recae sobre las potencias, especialmente sobre los Estados Unidos que teniendo una fuerza tan grande (...) deben tomar acciones", reclamó el depuesto líder minutos antes de su frustrado intento por aterrizar en la capital hondureña el domingo.

Sin embargo, la administración provisional que encabeza el ex presidente del Congreso Roberto Micheletti se ha mostrado inflexible hasta la fecha ante un eventual retorno de Zelaya, sobre el que han levantado cargos por traición a la patria, abuso de poder y corrupción.

"Confío en que la secretaria Clinton reconocerá que el Imperio de la Ley es la razón por la que estamos hoy aquí y que el señor Zelaya debe rendir cuenta por su inconstitucionalidad y otros actos ilegales a través del ejercicio del debido proceso", dijo Micheletti en cadena de televisión el lunes.

Zelaya fue sacado del país por soldados a punta de pistola el día en que estaba previsto que se realizara una consulta popular que abriera el camino a su reelección, pese a que había sido declarada ilegal por un juez.

PELIGRO DEMOCRATICO

Los líderes izquierdistas de la región, encabezados por el venezolano Hugo Chávez, han cerrado filas en torno a su aliado hondureño y claman que no actuar contra "los usurpadores" es un riesgo para la democracia en América Latina, donde muchos países vivieron feroces dictaduras militares en los 70 y 80.

"Si les permitimos permanecer en el poder, todos los países del Hemisferio estarían en peligro", dijo a Reuters el embajador argentino en Estados Unidos, Héctor Timerman. "Para nosotros, un golpe militar es un golpe militar, en los setenta y ahora", agregó el diplomático.

El giro a la izquierda de Zelaya y su alianza con Chávez atemorizó a empresarios y políticos en uno de los países más conservadores y proestadounidenses de Centroamérica, cuya golpeada economía podría sufrir por las sanciones impuestas tras el golpe de Estado.

Washington ha declarado que el golpe "no fue legal", pero no ha retirado a su embajador del país, como hicieran muchas naciones latinoamericanas y la Unión Europea.

"Nuestro objetivo continúa siendo las restauración del (...) orden democrático en Honduras, renovamos nuestro llamado a todos los actores políticos en Honduras para hallar una solución pacífica a esta crisis", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly.

Por su parte, el Gobierno interino mandó una comisión de diputados y empresarios para dialogar con la OEA pese a que la vuelta de Zelaya, principal punto de conflicto, dicen no está en discusión.

"Mientras siga el diálogo y la buena fe no han de producirse actos o situaciones que pongan en peligro la paz social", dijo la vicecanciller interina, Martha Alvarado.

(Por Enrique Andrés Pretel, reporte adicional de Anahí Rama en Tegucigalpa, Susan Cornwell en Washington, editado por Marion Giraldo)