8 de octubre de 2007

Ecuador.- Uribe y Chávez invitan a Correa a la inauguración de un gasoducto donde hablarán del acuerdo con las FARC

BOGOTA, 8 Oct. (EP/AP) -

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue invitado al acto de inauguración, el próximo viernes, de un gasoducto binacional entre Colombia y Venezuela, al que asistirán los presidentes de estos países, Álvaro Uribe y Hugo Chávez, respectivamente. Así lo anunció hoy el ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Araujo. Se espera que los mandatarios conversen sobre el intercambio humanitario de presos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) por secuestrados de la guerrilla.

"Hemos invitado al presidente Correa a participar de esa reunión porque en algún momento se ha pensado que este gasoducto puede ser la semilla para la construcción de un segundo gasoducto que llegue hasta Ecuador y posiblemente se pueda extender a Perú y Bolivia", expresó Araujo.

La obra fue financiada por el Gobierno venezolano, que aportó 335 millones de dólares (238,5 millones de euros) para llevar gas desde el yacimiento de Ballenas, en la costa caribeña colombiana, hasta las refinerías del norte de Venezuela en donde existe un déficit de gas para procesar el petróleo.

Cuando se agoten las reservas de gas colombianas, en aproximadamente siete años, se invertirá el flujo para llevar el combustible desde los abundantes yacimientos en el sur de Venezuela a Colombia y posiblemente hasta Centroamérica a través de Panamá.

El gasoducto es parte de un programa de integración energética sudamericana promovida por Chávez y otros gobernantes de la zona, en un esquema de cooperación energética que desencadenaría la construcción de dos gasoductos internacionales más.

La cita se da en medio de las gestiones de Chávez para mediar entre las FARC y el Gobierno de Uribe para realizar un canje humanitario que permita la libertad a unos 45 rehenes en poder del grupo terrorista a cambio de la de cientos de guerrilleros presos.

Uribe, que ha rechazado las condiciones de la guerrilla para negociar el intercambio, en particular la de despejar de militares una región del país, avaló el papel de mediador de Chávez, lo cual dio esperanzas a los familiares de los secuestrados.