29 de mayo de 2007

España/México.- El Museo de Cerámica de Barcelona dedica por primera vez en Europa una muestra a la alfarería de Puebla

BARCELONA, 29 May. (EUROPA PRESS) -

El Museo de Cerámica de Barcelona dedica por primera vez en Europa una exposición monográfica a la tradición alfarera de Puebla (México), una de las más ricas de América fruto de la fusión de la cultura nativa, la española y la oriental.

La exposición 'Talaveras de Puebla. Cerámica colonial mexicana. Siglos XVII a XXI', que se podrá ver en el museo del 31 de mayo al 2 de septiembre, reúne 95 piezas procedentes de diferentes museos y colecciones privadas de México y España.

A pesar de su calidad y belleza, la cerámica de Puebla no se encuentra representada en los museos españoles y sólo se han podido localizar seis piezas en colecciones privadas.

El nombre de Talavera, procedente de Talavera de la Reina (Toledo), fue usado en México para designar cualquier objeto de cerámica vidriada con blanco de estaño y óxidos metálicos. Las tipologías y los motivos son de gran riqueza y variedad y combinan elementos de diferente procedencia, sobre el sustrato de la cultura indígena.

La fundación de la ciudad de Puebla de los Ángeles se encuentra registrada en una real cédula de 1531, durante el reinado de Carlos V, siendo una ciudad estratégica donde confluían las rutas marítimas que conducían hasta el nuevo mundo los productos de España y Oriente.

La exposición, comisariada por María Antonia Casanovas, se abre con una reproducción en gran formato del 'Atlas Minor', de Gerardo Mercator, donde se han marcado las grandes rutas marítimas de la Corona española.

PIEZAS DEL SIGLO XII

Tras el 'Atlas Minor', la exposición muestra una selección de copas, platos, vasos y un recipiente trípode de época prehispánica, procedentes de la zona de Cholula, a pocos kilómetros de Puebla. Las piezas más antiguas son del siglo XII y las más recientes del siglo XV, el siglo de la llegada de los españoles, todas ellas realizadas y decoradas a mano.

Los alfareros de Puebla desarrollaron una industria del azulejo que fundía la tradición arábigo-andaluza con los motivos decorativos del cristianismo, bajo el prisma de la tradición indígena. El fotógrafo Raúl Gil ha cedido una serie de fotografías que retratan la belleza de estos azulejos.

Durante un largo periodo de tiempo, muchos alfareros procedentes de Talavera, Sevilla, Barcelona, la Liguria o China se instalaron y vivieron en Puebla, por lo que trajeron las modas europeas y orientales. La importancia de la industria hizo que en 1653 se promulgara una ordenanza para regular la producción y garantizar la calidad.

La exposición presenta servicios de mesa y objetos de cerámica realizados en Puebla, que se pueden contemplar junto a sus modelos: piezas chinas de las dinastías Qing y Ming, españolas y dos piezas italianas de los siglos XVI y XVII.

Los alfareros de Puebla aparecen como una suma de influencias que dan lugar a una cerámica de fusión. De los españoles, tomaron las técnicas de vidriado y algunos prototipos; de los italianos, aprendieron el azul 'berettino', y de los chinos, la forma del tibor, el cuenco, los temas en blanco y azul y la decoración de pájaros.

La influencia se produjo también a la inversa, como la mancerina y la plata con escotadura, obra de los orfebres criollos que pasaron a la cerámica mexicana y que fueron copiados en España y China. En total, se pueden ver 51 talaveras de Puebla, desde azulejos de inspiración catalana a tarros de farmacia, platos con medallones y teteras con paisajes.

La exposición se cierra con un espacio dedicado a la producción de cerámica de Puebla, que recoge esta larga tradición, con 15 piezas contemporáneas. En la actualidad, hay 13 alfareros que continúan fabricando la loza con las mismas técnicas de la época colonial y que han conseguido la denominación de origen 'Talavera'.

La muestra, coorganizada por el Museo de Cerámica y el Ministerio de Cultura, se podrá ver posteriormente en el Museo Nacional de Cerámica González Martí de Valencia y en el Museo de América de Madrid.