¿Existe el fujimorismo?: claves para entenderlo

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< 21 de noviembre de 2018 REUTERS

   LIMA, 21 Nov. (Notimérica) -

   Se describe el fujimorismo como una corriente política peruana que se posiciona en la derecha popular que apoya su ideología con medidas económicas de corte neoliberal. Sin embargo, la verdadera base de este movimiento político es el culto a la personalidad del ahora expresidente Alberto Fujimori, un político de nacionalidad peruana y japonesa que en el año 1990 asciende a la Presidencia de Perú y mantiene su gobierno durante 10 años.

   El día 21 de noviembre del año 2000, hace hoy justo 18 años, Alberto Fujimori era destituido del cargo de presidente de Perú --después de que él mismo presentara su renuncia y el Congreso de la República decidiera rechazarla-- e inhabilitado durante 10 años para ejercer cualquier cargo público a razón de "incapacidad moral permanente". La llegada hasta este escenario no sería el peor para el propio Fujimori.

   Alberto Fujimori, quien no procedía de las esferas políticas tradicionales, venció en la segunda vuelta presidencial al Nobel de Literatura 2010 Mario Vargas Llosa con el 60 por ciento de los votos, dando inicio a la era del fujimorismo. Fueron 10 años de un gobierno de cuestionable ética política y social, al tiempo que de lucha contra el terrorismo de Sendero Luminoso y de cambios macroeconómicos guiados por Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) --con el Consenso de Washington--, que alteraron las economías domésticas de todos los peruanos.

PRIMEROS AÑOS DEL FUJIMORISMO

   Desde su nacimiento, el fujimorismo --y la estirpe Fujimori en general-- acumula tanto seguidores acérrimos como radicales detractores, y es que las consecuencias y formas de este gobierno personalista han dejado como legado tanto logros --como el fin del terrorismo, la reactivación económica o la paz con Ecuador--, como graves heridas sociales, en especial aquellas que responden a la condena por lesa humanidad que recae sobre el líder fujimorista por las violaciones cometidas tras el autogolpe de Estado de 1992.

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   Puede decirse que el fujimorismo ejercido por Alberto Fujimori tiene varios puntos clave en su desarrollo histórico, siendo uno de los más importantes el periodo que sigue al 5 de abril de 1992. Después de unos años de ajustes económicos de corte liberal basados en la privatización, y del inicio de una nueva etapa y estrategia en la guerra estatal contra el terrorismo de Sendero Luminoso, el país había comenzado a dividirse.

   El partido oficialista, Cambio 90, no contaba con mayoría en el Congreso, lo que hacía que grupos opositores que no mostraban desacuerdo en temas económicos sí lo hiciera en temas frontales de la lucha antiterrorista propuestos por Fujimori. La estrategia oficialista antiterrorismo estaba siendo muy criticada, hasta el punto de que una comisión del Senado se encontraba investigando los casos de violaciones a los derechos humanos por los que, años después, fue juzgado y condenado Alberto Fujimori. Asimismo, ante la negativa del Congreso de conceder a Fujimori amplios poderes para legislar sin fiscalización, este decidió disolver arbitrariamente el Congreso de la República.

   El martes 7 de abril se publicó la Ley de Bases del Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional, consiguiendo disolver el Congreso de la República de Perú, neutralizando a sus oponentes políticos; dejar en suspenso la Constitución de 1979, entonces vigente, en lo referido a la instauración del Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional; y convocar elecciones para una Congreso Constituyente Democrático, en las cuales obtuvo mayoría popular, para promulgar una nueva Constitución política para el país. De esta manera, se abría una segunda etapa fujimorista, más oscura y siniestra, en la que Alberto Fujimori gobernó de forma autoritaria.

LOS AÑOS MÁS OSCUROS DEL FUJIMORISMO

   Durante los próximos ocho años, especialmente después de ser reelegido en 1995, Fujimori promulgó medidas como la Ley de Amnistía, norma por la cual se cerraron todos los juicios e investigaciones en curso y futuras sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por los agentes estatales durante el periodo de violencia, la cual fue derogada posteriormente tras una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Por otro lado, inició maniobras políticas para presentarse una tercera vez como candidato --un hecho contradicho por el artículo 112 de la Constitución--, para lo que promulgó una ley denominada de Interpretación Auténtica de la Constitución, en la que se facultaba a sí mismo para presentarse, que finalmente fue desestimada por el Tribunal Constitucional.

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   La crisis de los rehenes de 1996, cuando 14 integrantes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) secuestraron a unas 800 personas pertenecientes a la jerarquía política, social y económica peruana en la residencia del Embajador de Japón en Perú, suscitó interés internacional, algo que provocó un incremento de las críticas desde el exterior a las violaciones de derechos humanos y a las crecientes denuncias de corrupción de Alberto Fujimori. Sin embargo, el control de los medios de comunicación a través de sobornos y amenazas favoreció a que durante sus legislaturas pudieran esconderse informaciones negativas relativas a la familia Fujimori y al Gobierno.

   A finales de la década de los años 90, el fujimorismo se enfrentó a una creciente impopularidad: salieron a la luz numerosos escándalos de corrupción, la economía en el país había vuelto a estancarse y los tintes autoritarios de la política de Alberto Fujimori comenzaban a hacer mella en la población. En las elecciones generales del año 2000, tras varios encontronazos y trifulcas con el candidato Alejandro Toledo, Fujimori ganó la segunda vuelta y asumió el poder, no sin protestas y manifestaciones que, incluso, dejaron algunos muertos. Su Gobierno comenzó con acusaciones de corrupción y graves tensiones políticas en el país, lo que provocaron que Fujimori no volviera de la Cumbre del APEC en Brunéi, permaneciendo en la escala realizada en Japón de vuelta a la región.

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   Desde ahí, envió su renuncia al Presidente del Congreso de la República de Perú, la cual fue rechazada por el Congreso ante la sorpresiva decisión y los diversos escándalos descubiertos. Se declaró vacante la Presidencia ante la "incapacidad moral permanente" de Fujimori, y se le inhabilitó para ejercer cualquier cargo público por un periodo de 10 años. Fujimori residió en Japón y le fue reconocida la nacionalidad japonesa en condición de hijo de padres japoneses, mientras desde Perú se solicitó su extradición al país, algo que Japón nunca facilitó al no posicionarse. Pero el 6 de noviembre de 2005, Fujimori viajó a Chile en un vuelo privado e ingresando al país con pasaporte peruano, lo que propició que fuera detenido al día siguiente por orden de un ministro de la Corte Suprema chilena y que finalmente se iniciara su extradición a Perú.

   El 10 de diciembre de 2007, se inició en Lima el juicio contra Alberto Fujimori por los sucesos denominados masacres de 'Barrios Altos' y 'La Cantuta', al que le seguirían varios juicios más, acabando por ser sentenciado a cuatro condenas diferentes que sumaban hasta 46 años de cárcel. A pesar de que recibió un indulto humanitario por parte del expresidente Pedro Pablo Kuczynski en diciembre 2017, el 3 de octubre de 2018 se determinó que debido a irregularidades en dicho perdón presidencial Fujimori debe volver a la cárcel para cumplir la totalidad de su pena. Ante la noticia, Alberto Fujimori sufrió un problema cardíaco que lo llevó a un centro hospitalario del que, a día de hoy, aún no ha salido.

LOS HEREDEROS DEL FUJIMORISMO

A día de hoy, el movimiento fujimorista continúa vigente, aunque no posee tanta fuerza. En el 2005, una serie de negociaciones entre los dirigentes de los partidos fujimoristas se concretó una nueva alianza, denominada Alianza por el Futuro. El fujimorismo fue representado en las elecciones generales de 2006 por la expresidenta del Congreso Martha Chávez, obteniendo casi un millón de votos a nivel nacional, y colocando a 13 congresistas, entre ellas la hija mayor de Fujimori, Keiko Fujimori.

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Ese fue el inicio oficial de la vida política de Keiko Fujimori, quien fuera la Primera Dama de la Nación tras el divorcio de sus padres en 1994, y en el que defendió las reformas ejecutadas en la década de 1990 por Fujimori. Del mismo modo, defendió políticamente a su padre después de que este fuera arrestado en Chile y después extraditado.

Desde el año 2009, Keiko Fujimori inició la recolección de firmas para la formación de un nuevo partido, Fuerza 2011 (actualmente Fuerza Popular), reconocido en marzo de 2010 por el Jurado Nacional de Elecciones, y con el que se postuló a la candidatura presidencial, quedando en segundo lugar, detrás de Ollanta Humala. Posteriormente, Keiko fue candidata nuevamente, en las elecciones generales de 2016, en las que volvió a quedar en segunda posición tras Pedro Pablo Kuczynski. Desde entonces, permanece como líder y congresista de la bancada fujimorista en el país, aunque en los últimos meses se ha visto obligada a hacer frente a serios problemas.

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Las diferencias personales y políticas con su hermano, el también congresista Kenji Fujimori, llevaron a una fragmentación de la formación política, al tiempo que a un incremento de la deslegitimidad hacia ella. La salida de su padre de la cárcel abrió nuevamente las heridas de miles de peruanos que sufrieron los años del terror, atacando a la estirpe del expresidente y creando un clima de tensión a su alrededor que culminó con su arresto hace escasas semanas.

   Habiendo esquivado en varias ocasiones todos los dedos que la señalaban como integrante de la trama de corrupción Odebrecht, Keiko fue detenida a principios del mes de octubre de 2018 por las autoridades y cumplió prisión preventiva durante una semana. A partir del 24 de octubre, Keiko se enfrenta a un proceso judicial que se extenderá hasta octubre de 2021 y en el que actualmente se ha dictado prisión preventiva para ella durante 36 meses.

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