11 de junio de 2009

FUTBOL-Copa del Mundo 2010, crucial para futuro Africa

Por Barry Moody

LONDRES (Reuters/EP) - En medio de una recesión económica, la primera en 17 años, y liderada por un nuevo y polémico presidente, Sudáfrica albergará en el 2010 un Mundial crucial no sólo para su propio futuro, sino también para la imagen de todo un continente.

Cada edición de un Mundial o unos Juegos Olímpicos tiene una enorme importancia para la imagen y la economía de la nación anfitriona, con efectos que pueden durar décadas. Sin embargo, todo se incrementa aún más en esta oportunidad.

El Mundial será el mayor evento deportivo que se haya celebrado en Africa. El futuro de la reputación del continente y las posibilidades de que celebren más megaeventos dependen de lo que pase esta vez.

Los organizadores esperan que sea inolvidable por su singular ambiente y que permita revertir los estereotipos respecto de un continente en crisis permanente.

"Sudáfrica entregará un evento de clase mundial que cambiará para siempre la percepción de la comunidad internacional, y también asegurará un legado duradero para los pueblos de Africa", dijo en mayo el presidente Jacob Zuma.

Zuma, quien fuera acusado de violación hace muy poco tiempo y ganó las elecciones en una notable recuperación política, espera que el torneo ayude a sacar de la recesión a la mayor economía africana.

Pero un fracaso en el torneo que comienza el 11 de junio del 2010, sobre todo si hay incidentes graves de violencia en una nación conocida por su delincuencia, tendrá el efecto contrario, demostrando las predicciones negativas de muchos blancos sudafricanos, aún escépticos con la raza negra.

¿Entonces, estará lista Sudáfrica para el torneo y realizar la mejor Copa del Mundo vista, tal como Danny Jordaan, presidente del comité organizador local, ha repetido en innumerables ocasiones?

Las señales son cada vez mejores, aunque persisten las preocupaciones, especialmente en la delincuencia, el alojamiento y el transporte.

La oferta de Sudáfrica se ha visto amenazada por los retrasos en las obras de los estadios, disturbios laborales y burocráticos, y las controversias políticas, además de una obsesión en los medios de comunicación locales de que la FIFA tendría un "plan B" para trasladar el evento.

Tanto Joseph Blatter, presidente de la FIFA, como Franz Beckenbauer, jefe del comité organizador de la Copa del Mundo de Alemania 2006, han criticado públicamente el esfuerzo.

Sin embargo, recientemente los dirigentes han alabado los preparativos.

"Estoy seguro de que la Copa del Mundo de Sudáfrica va a ser un gran, un gran éxito", dijo la semana pasada Blatter.

PROGRAMA LISTO

Jerome Valcke, secretario general de la FIFA, dijo que nueve de los 10 estadios, la mitad de ellos nuevos, estarán listos antes de diciembre, mientras que el último, en Ciudad del Cabo, se entregará en febrero.

El dirigente aseguró que la FIFA considera que por lo menos 450.000 hinchas extranjeros asistirán al torneo y la venta de entradas, que se libera en forma escalonada, ya superó en gran medida las estimaciones, con al menos 28 de los 64 partidos con localidades agotadas.

Se espera que la demanda aumente cuando los hinchas sepan los equipos clasificados, en noviembre.

Si bien el optimismo va en aumento, sigue el nerviosismo acerca de varios problemas potenciales que podrían estropear la fiesta en Sudáfrica, principalmente por la delincuencia.

Unas 50 personas mueren a diario en hechos de violencia en el país, una cifra mayor que la de Estados Unidos, que tiene seis veces su población. Este problema hace a Sudáfrica uno de los países más peligrosos del mundo fuera de una zona de guerra.

Jordaan desestimó las advertencias alarmistas, apuntando al gran éxito en la organización de muchos eventos internacionales, como un mundial de cricket y otro de rugby.

El plan de la policía es saturar las zonas de peligro con más de 40.000 oficiales y con alta tecnología de seguridad, que incluye aviones teledirigidos.

Pero algunos sudafricanos se preocupan, ya que esto significaría dejar expuesto todo lo demás, mientras los hinchas serían vulnerables en zonas que no estén tan vigiladas como los estadios, hoteles y rutas turísticas.

AUGE DE LA CONSTRUCCION

Otra preocupación para la organización es que los partidos podrían ser despojados del canto y los bailes de los hinchas en los partidos locales y que le dan colorido y atmósfera a la competencia en Africa.

"Lo único que queremos que sea una Copa del Mundo de este país y de Africa. No queremos que sea de Europa, América del Sur o Asia", dijo el ex futbolista inglés Terry Paine, quien ahora es un popular comentarista de televisión.

Los aficionados locales temen no poder pagar las entradas a 20 dólares, casi 10 veces el valor de un partido de la liga de primera división.

Las flojas actuaciones de la selección sudafricana, que ni siquiera clasificó a la Copa Africana de Naciones de Angola 2010, también puede restar entusiasmo a la afición local, sobre todo si queda eliminada en la primera ronda.

Más allá de los problemas, este Mundial tiene una gran ventaja para Sudáfrica. Un auge en la construcción de vías férreas, carreteras y que se levanten estadios es un raro y brillante punto en una economía que está en su primera recesión en 17 años.

Además, se cree que es poco probable que los hinchas extranjeros se desanimen por la crisis mundial.

La FIFA también confía en este evento.

Se espera que Sudáfrica 2010 rompa todos los registros de ingresos, coronado por enormes derechos televisivos principalmente provenientes de Estados Unidos.

El sitio web de publicidad deportiva Sportcal (www.sportcal.com) estima que la FIFA ya ha ganado 3.400 millones de dólares en ingresos comerciales, casi un 50 por ciento más que en el Mundial 2006.