El Gobierno de Venezuela busca abrir un nuevo diálogo, una opción rechazada por parte de la oposición

El Gobierno de Venezuela busca abrir un nuevo diálogo, una opción rechazada por parte de la oposición
29 de octubre de 2018 REUTERS / HANDOUT . - ARCHIVO

CARACAS, 29 Oct. (Reuters/EP) -

El Gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lleva semanas intentando comenzar un diálogo con la oposición, según han desvelado este lunes cuatro fuentes involucradas en las reuniones, pero varios partidos opositores rechazan volver a conversar tras los fracasos anteriores.

Las gestiones se conocen cuando falta poco para el inicio de un segundo mandato de Maduro, el 10 de enero, después de las elecciones celebradas en mayo pasado, que fueron rechazadas por decenas de países de América y Europa, y ante las sanciones que mantiene Estados Unidos y que, según el Ejecutivo, bloquean su comercio y financiación.

Al menos tres grandes partidos de la oposición criticaron en un comunicado difundido en Twitter el fin de semana "los rumores e intentos del régimen de Nicolás Maduro de propiciar un supuesto proceso de mediación".

Una de las plataformas del Gobierno para buscar reabrir un canal de comunicación con sus adversarios es el Grupo de Boston, que se formó en 2002 entre parlamentarios de Venezuela y Estados Unidos, tal y como han confirmado miembros fundadores tanto partidarios como detractores del Gobierno, que han pedido mantener el anonimato.

Según un miembro del grupo que siempre ha sido crítico de Maduro, la iniciativa de conversar provino del Gobierno y cuenta con el apoyo del presidente. Sin embargo, por ahora no involucra a políticos con poder de decisión en los grandes partidos opositores.

"Hay mucha gente que se está sumando a este buen propósito (del diálogo)", ha manifestado uno de los miembros más activos del grupo, que pertenece al partido gubernamental, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). El Ministerio de Información no ha respondido de inmediato a una solicitud de comentarios.

El grupo de Boston sí se ha reunido de forma confidencial con embajadores, periodistas, miembros de la Iglesia y políticos, según estas fuentes. "Lo único que está planteado es tener una mesa de ideas con un facilitador", ha agregado una fuente opositora para descartar que se trate de una negociación.

VIAJE POSTERGADO

En una visita que hizo a Caracas en octubre, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, Bob Corker, un republicano que pertenece al grupo, se acordó avanzar en una "tormenta de ideas" con el apoyo de un especialista para debatir salidas a la profunda crisis política, tal y como han señalado estas fuentes.

Pero el viaje de Jim Tull, un experto en gestión de conflictos de la Universidad de Harvard y cercano al grupo de Boston, fue postergado, según han puntualizado los consultados.

El trabajo de la mesa de ideas, que se llevará de forma confidencial, "no tiene el propósito de mediación, negociación, arbitraje o resolución de conflictos (...) provee ideas a los representantes de esos procesos si existieran", advierte un documento interno del grupo de Boston consultado por Reuters.

Las dos rondas de negociaciones entre el gobierno de Maduro y la oposición terminaron sin acuerdos y apenas culminó en febrero la última en República Dominicana, Julio Borges, el máximo representante de la oposición en esa mesa, no regresó al país, tras las amenazas del presidente de enviarlo a prisión.

En agosto, Maduro mostró interés en retomar algún contacto con sus opositores. "Me gustaría reunirme con la oposición venezolana (...) inclusive me gustaría reunirme con los restos de la oposición", subrayó ante cámaras de la televisora estatal.

Media docena de representantes de los más grandes partidos opositores dijeron en la semana no ver condiciones para retomar alguna negociación con el Gobierno de Maduro, al que acusan de usar esta estrategia cada vez que necesita ganar tiempo.

Los promotores de la iniciativa ofrecen que cualquier tema sea abordado en las conversaciones de esa mesa. "La única condición es que se hable", ha dicho una fuente del oficialismo.

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