2 de julio de 2009

Gripe H1N1 propaga miedo y precaución en Argentina

Por Lucas Bergman

BUENOS AIRES (Reuters/EP) - El uso de mascarillas se multiplicó el miércoles en las calles y medios de transporte de la capital argentina y el alcohol en gel desaparecía de las farmacias, mientras aumentaba el miedo a la creciente epidemia de gripe H1N1.

El virus que ha causado la muerte a entre 43 y 44 personas en Argentina propagaba también el temor y la precaución, un día después de que autoridades suspendieron clases y declararon emergencia sanitaria en grandes ciudades.

El nuevo ministro de Salud, Juan Luis Manzur, al asumir el cargo en la tarde del miércoles, admitió que "es una situación seria, es una situación difícil" e informó la cifra actualizada desde los 26 fallecidos reportados previamente.

En una rueda de prensa tras su juramentación, anunció que se destinarán 1.000 millones de pesos (260 millones de dólares) adicionales para fortalecer la estructura sanitaria en el país y se concederán licencias preventivas a personas dentro del grupo de más riesgo, como embarazadas, pacientes inmuno comprometidos y oncológicos.

Después de México y Estados Unidos, Argentina es el tercer país del mundo con mayor cantidad de víctimas fatales provocadas por el virus, ampliamente conocido como gripe porcina.

El miedo disparó el ausentismo en empresas y escuelas, previo a la suspensión de clases, mientras que familias cancelaban vacaciones y festejos de cumpleaños.

Las escuelas de casi todo el país permanecerán cerradas por varias semanas para contener la expansión del virus, en medio del invierno austral, la temporada de propagación de la gripe estacional que todos los años provoca cientos de muertes.

"Mi hijo tiene un cumpleaños el viernes y no creo que lo mande, otro cumpleaños de otro compañero ya se suspendió", dijo a Reuters Rafael, padre de un niño de 3 años.

El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, declaró el martes la emergencia sanitaria en la capital y luego hizo lo mismo la provincia de Buenos Aires, la más grande y poblada.

Ambos distritos concentran casi el 50 por ciento de la población de Argentina.

Algunas autoridades fueron más lejos y en la próspera ciudad bonaerense de Pergamino, 230 kilómetros al norte de Buenos Aires, el alcalde ordenó el cierre de escuelas, clubes, gimnasios, cines y teatros, y la actividad se paralizó en casas de apuestas como bingos, en bares y clubes nocturnos.

A TOMAR MEDIDAS

Las precauciones llegaron hasta la jerarquía católica, con los obispos aconsejando a párrocos y vicarios que los fieles reciban la comunión en la mano y no por boca. Además, pidieron a los sacerdotes dar la unción a los enfermos infectados por el virus con guantes descartables.

La declaración de la emergencia se produjo dos días después de unas elecciones legislativas en las que más de 20 millones de personas asistieron a las escuelas para votar. La ministra de Salud para entonces, Graciela Ocaña -quien renunció el lunes-, habría recomendado cancelar los comicios.

Especialistas y partidos políticos de la oposición pidieron al Gobierno declarar la emergencia nacional.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó el 11 de junio su alerta de gripe pandémica a la máxima fase 6, lo que indica que está en marcha la primera pandemia de gripe desde 1968, con más de 77.000 contagiados y 332 muertos.

"Se ve a la gente más precavida, se ven barbijos, algo que antes no existía. Pero la mayor falta de gente en la calle es porque hay menos turistas", dijo Carlos Begez, un vendedor de diarios de 65 años de un puesto callejero en la peatonal Florida, uno de los centros turísticos de Buenos Aires.

Autoridades recomendaron no asistir a centros de compras o lugares de concentración masiva y evitar los viajes en metro, mientras que empresas pusieron a disposición de sus empleados mascarillas y alcohol en gel (elementos que comenzaban a faltar en farmacias) y aconsejaron incluso no compartir el mate, una infusión muy popular en Argentina.

En instituciones médicas, el personal trabaja con barbijo y se suspendieron actividades académicas, mientras que el Ministerio de Educación canceló viajes para cursos o capacitación desde el interior del país a la capital.

En tanto, el Poder Judicial adelantó y extendió a un mes las vacaciones de invierno y dio licencia a todas las mujeres embarazadas. Algunas universidades cerraron sus puertas.

Y hasta la Unión Industrial Argentina (UIA) trató el tema de la influenza en su reunión de junta directiva, especialmente por su posible impacto en la actividad fabril.

"Hay que reforzar la atención en fábricas", dijo José Ignacio De Mendiguren, secretario de la entidad.