7 de noviembre de 2011

Guatemala.- Otto Pérez Molina asumirá la Presidencia de Guatemala con el reto de acabar con la ola de violencia

CIUDAD DE GUATEMALA, 7 Nov. (Reuters/EP) -

Con Otto Pérez Molina, un general retirado, Guatemala parece poner fin a un periodo de gobiernos de sesgo moderado y abre nuevamente la puerta a los militares, con la esperanza puesta en un alivio a la ola de violencia que en los últimos años ha golpeado con fuerza a esa nación centroamericana.

Tras varios gobiernos de centro-izquierda y democratacristianos, los guatemaltecos decidieron el domingo hacer un viraje a la derecha buscando una solución para el azote de las violentas pandillas juveniles, agravado en los últimos años con la llegada de los cárteles de la droga mexicanos.

Pérez Molina, un hombre adusto, alto y de cabello plateado por las canas a sus 60 años, centró su campaña electoral en sus promesas de "mano dura" contra la delincuencia, en un país que registra 41 homicidios por cada cien mil habitantes, uno de los más altos del continentes.

El militar --apoyado por el Partido Patriota (PP)-- ganó por amplio margen a pesar de que el Ejército forma parte del pasado más sangriento y amargo de Guatemala, que estuvo sumida en una guerra civil durante 36 años y donde los uniformados fueron señalados como autores de horrendas masacres en pueblos indígenas maya.

A Pérez Molina se le vincula con crímenes de lesa humanidad en la provincia de El Quiché, donde se cometieron la mayoría de las masacres del conflicto armado a comienzos de la década de los ochenta, sobre todo en el periodo del dictador militar Efraín Ríos Montt (1982-1983).

No ha habido cargos concretos contra él ni sus detractores han podido demostrar su participación en las masacres, aunque algunos testimonios aseguran que no pudo ser ajeno a los abusos dado que ocupó altos cargos en el Ejército durante ese periodo.

"Yo no tengo nada que esconder sobre el pasado", dijo Pérez Molina el pasado septiembre, después de ganar la primera vuelta aunque sin el porcentaje de votos exigidos por la ley para convertirse en presidente.

El domingo le tocó enfrentarse en unos nuevos y definitivos comicios con el diputado centrista Manuel Baldizón, candidato de Libertad Democrática Renovada (LIDER).

MILITARES A LA JUSTICIA

Guatemala, el país más poblado de Centroamérica con 14,7 millones de habitantes, fue gobernado por dictadores y juntas militares durante varios periodos en su historia, sobre todo en la segunda mitad del siglo XX.

"Tenemos que probar nuevamente. Se ha avanzado bastante en la justicia y los Derechos Humanos. Los años ochenta ya pasaron y esta generación es otra", explicó Giovanni Aguilar, de 33 años, tras emitir su voto el domingo en Ciudad de Guatemala.

Durante el actual mandato de Álvaro Colom, se abrieron archivos militares que están arrojando luz sobre las atrocidades de la guerra, pero la apertura aún no es total y hay archivos que pueden no ser desclasificados por razones de seguridad nacional si el presidente así lo decide.

Activistas de Derechos Humanos se han mostrado preocupados de que un triunfo de Pérez Molina frene un proceso de juicios sobre graves crímenes durante la guerra.

"Aquí la justicia no la ejerce el presidente. Hay un Ministerio Público y hay un organismo judicial. El presidente no tiene nada que ver con la justicia (...) No es que puedo dejar o puedo quitar", aseguró Pérez Molina a Reuters antes de las elecciones.

El pasado 2 de agosto, una corte sentenció a cuatro soldados a 6.060 años de prisión cada uno, en la primera condena por una masacre de 200 personas ocurrida en 1982 en el norteño pueblo Las Dos Erres.

Pérez Molina comandó tropas en Nebaj, en la occidental provincia de El Quiché, en 1980. Más tarde, encabezó la temida unidad de inteligencia militar a la que grupos de Derechos Humanos atribuyen torturas y asesinatos políticos durante el conflicto.

Durante la guerra civil, en la que murieron unas 250.000 personas, la comisión de la verdad halló que el 85 por ciento de las violaciones de los Derechos Humanos fueron cometidas por militares.