12 de noviembre de 2007

Honduras.- Manuel Zelaya afirma sentirse "asustado" por la actuación policial hondureña en un caso de espionaje

TEGUCIGALPA, 12 Nov. (EP/AP) -

El presidente hondureño, Manuel Zelaya, criticó ayer a la Policía por allanar el pasado viernes la residencia y oficinas del gerente general de la Empresa de Telecomunicaciones Hondutel, Marcelo Chimirri, al investigar un caso de espionaje telefónico en Honduras, y reconoció sentirse "asustado" por esta acción..

"Esa es una barbarie jamás vista en Honduras y ahora parece que la Policía se dedica a investigar a los funcionarios públicos en vez de perseguir a los delincuentes", añadió. Zelaya también anunció que recogerá "toda la información alrededor de este suceso para pronunciarme de manera enérgica y tajante".

Chimirri, por su parte, dimitió al conocer que la Policía estaba en su residencia, tras indicar que se había cometido "un aberrante abuso en mi casa donde la policía, con pasamontañas y pistolas, entró por la fuerza y rompió el techo y ventanas, cuando allí descansaban mi esposa y mis dos hijas pequeñas e indefensas", subrayó.

Unos 30 policías especiales del grupo elite Cobra, por orden de los tribunales, allanaron las oficinas en Tegucigalpa del gerente de Hondutel y también su residencia en las afueras de la capital.

La portavoz de la fiscalía, Lorena Cálix, señaló que "en este momento se buscan evidencias de la presunta participación de Chimirri en una intervención telefónica denunciada por el presidente".

Por lo menos 18 conversaciones telefónicas de Zelaya y algunos de sus colaboradores fueron grabadas hace dos meses y algunas de ellas se publicaron en el sitio YouTube en Internet. En ellas, el mandatario da instrucciones a sus subalternos, incluso a Chimirri, en las se que evidencia una estrategia para controlar a algunos periodistas y medios de comunicación del país.

Alrededor de 10 empleados de la línea oficial 193 han sido suspendidos bajo el cargo de grabar las polémicas pláticas. La situación se produce en momentos en que Zelaya está enfrentado a algunos dueños de medios de comunicación, a los que acusa de criticar su Gobierno para obtener beneficios económicos.