18 de junio de 2007

Iberoamérica.- De la Vega aboga por equilibrar crecimiento y desarrollo social para mejorar cohesión social en la región

Dice que lo prioritario es combatir la exclusión social y la pobreza, promover la integración e impedir que haya "ciudadanos de segunda"

MADRID, 18 Jun. (EUROPA PRESS) -

La vicepresidente primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, abogó hoy por encontrar un mayor equilibrio entre el crecimiento económico y el desarrollo social para mejorar la cohesión social en Iberoamérica, principal reto al que se enfrenta la región en este siglo XXI, que será el eje central de la próxima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en noviembre en Chile.

Así lo aseguró De la Vega durante la inauguración del seminario 'Cohesión Social en Iberoamérica', organizado hoy y mañana por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), ocasión en la que recordó que hablar de cohesión es combatir la exclusión social y la pobreza, promover la integración e impedir que en la región haya ciudadanos de segunda clase.

Para la vicepresidenta, esa pobreza, exclusión e injusticia social que caracteriza a gran parte de los países latinoamericanos puede evitarse si existe una "firme voluntad política" de los gobiernos, a través de políticas públicas, de marcos normativos y de políticas fiscales que permitan que todas las voces puedan escucharse, "especialmente la de los ignorados y excluidos".

Así, tras considerar que en democracia el nivel de un país no se mide por las oportunidades de los que más tienen, sino por los derechos y el bienestar de los que tienen menos, De la Vega defendió el ideal de solidaridad como el instrumento más eficaz para promover la cohesión y la justicia social desde todas las instituciones, desde el Estado, la sociedad civil y los poderes económicos.

La vicepresidenta apostó por promover el desarrollo de políticas públicas que garanticen a todos el acceso a los servicios básicos, sociales, educativos, sanitarios, y empleo, políticas que, a su juicio, deben ir acompañadas de mejoras en la calidad democrática, que fortalezcan la ciudadanía, que amplíen espacios de participación y que aumenten la transparencia y el control del poder político.

"ESTATUTO DE CIUDADANÍA PLENA"

En este punto, se mostró convencida de que el gran reto del siglo XXI es construir un "estatuto de ciudadanía plena", un siglo que debe ser "de los derechos sociales", para lo cual insistió en la necesidad de encontrar el equilibrio entre el crecimiento económico y el desarrollo social. "No puede haber desarrollo sostenible sin derechos sociales y sin garantías para la dignidad de las personas", subrayó.

Para la vicepresidenta, la región iberoamericana, más allá de las diferencias entre los distintos países que la conforman, comparte dos elementos que calificó de "esenciales" para poder poner en marcha este proyecto, por un lado el hecho de que la democracia se haya asentado en la mayoría de los países, y por otro que el crecimiento económico se base en factores "más estables y sostenidos que antaño".

Así, De la Vega ahondó en la importancia de reducir la desigualdad en la redistribución de la riqueza que padece la región y garantizar un umbral mínimo de oportunidades a todas las personas porque, según dijo, una sociedad justa debe atender a las necesidades de los menos favorecidos, "de los que se ven expropiados de su condición de ciudadanía por la pobreza extrema o la exclusión social".

"Es por tanto es necesario romper los eslabones de inequidad que atenazan la libertad y las aspiraciones de millones de ciudadanos a una vida mejor, a través de políticas comprometidas con la igualdad y la protección de los grupos vulnerables y tradicionalmente discriminados, como las mujeres, las poblaciones indígenas y afroamericanas", añadió.

Por último, hizo un llamamiento a favor de consensos políticos en la búsqueda de un mayor crecimiento económico sostenible. "Nada es políticamente posible desde la soledad, todo debe alcanzarse desde la unión", acotó la vicepresidenta. "Hoy es posible, hoy es realizable, de nosotros depende, la construcción del sueño de Neruda: una ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres', concluyó.