21 de septiembre de 2009

Los insurgentes afganos radicalizan a los presos no insurgentes y empeoran los problemas penitenciarios

MADRID, 21 Sep. (EUROPA PRESS) -

Los insurgentes talibán y de la red terrorista Al Qaeda representan en la actualidad más de 2.500 de los 14.500 presos con los que cuenta en la actualidad el sistema penitenciario afgano, y estos prisioneros están radicalizando a los encarcelados que no son insurgentes y empeoran un sistema ya superpoblado, según afirma el general del Ejército de Tierra estadounidense y comandante de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF), Stanley McChrystal, en una evaluación confidencial.

En el documento se señala que los islamistas son mezclados con ladrones y con delincuentes sexuales, y los insurgentes aprovechan esta oportunidad para radicalizarlos e inocularlos su doctrina. Además, los insurgentes utilizan el sistema penitenciario como un refugio y como una base para llevar a cabo atentados contra las fuerzas extranjeras desplegadas en el país.

"Hay más insurgentes por metro cuadrado en estas cárceles que en ningún otro lugar en Afganistán. Sin ningún tipo de obstáculos, los líderes talibán y de Al Qaeda coordinan y planean pacientemente, indiferentes al personal de las cárceles o a los soldados", indica el documento que publica hoy en su página web el diario estadounidense 'The Washington Post'.

"Hay múltiples instalaciones militares que están bajo un férreo control talibán. La Dirección Central de Prisiones acepta la falta de violencia ofensiva en estos lugares como una victoria a medias", afirma, y detalla que, debido a la falta de capacidad, los interrogatorios se han reducido, por lo que "cientos permanecen retenidos sin cargos (...), lo que permite al enemigo radicalizarlos más allá de la orientación que tenían antes de su captura". El informe del general subraya que este problema "no puede ser ignorado por más tiempo".

Para transformar las operaciones de detención en un escenario de operaciones, el informe propone la creación de una nueva agencia cuya prioridad será construir la capacidad del Gobierno afgano para que asuma la responsabilidad de la detención en su propio país tan pronto como sea posible.

Además, esta agencia intentará dirigir técnicas y establecer principios del Estado de Derecho en todos los sistemas de detención afganos, ya estén dirigidos por Estados Unidos o por el Gobierno de Afganistán. Estas técnicas, indica el documento, incluyen "la adherencia al Derecho Humanitario Internacional, el proceso debido, el intento por eliminar la radicalización, la rehabilitación, la educación y la clasificación y segregación de la población de detenidos".

El documento también indica que los desafíos sistémicos en los centros de detención incluyen la necesidad para que "todos los detenidos y prisioneros sean clasificados y separados de manera acorde a sus cargos (...), que se tomen medidas para contrarrestar las acciones insurgentes y minimizar el proceso de radicalización religiosa de los encarcelados, y que la comunidad internacional y el Gobierno afgano apoyen un programa que permita y codifique alternativas a la cárcel".