16 de noviembre de 2019

Libia.- Deudas, pobreza e inseguridad, la realidad de los inmigrantes en Libia

Un estudio de la OIM y el PMA analiza la situación de este colectivo a partir de sus propios testimonios

MADRID, 16 Nov. (EUROPA PRESS) -

Libia ha sido históricamente un país de inmigrantes. Atraidos por unas oportunidades de empleo que superaban con creces a las de otros países africanos, miles de personas se aventuraron en busca de una nueva vida que no necesariamente ha sido fácil, a tenor de lo que cuenta este colectivo ahora sobre situaciones de pobreza, inseguridad o falta de comida.

Hasta la revolución de 2011, en la que fue derrocado el régimen de Muamar Gadafi, Libia daba empleo a unos 2,5 millones de ciudadanos extranjeros. La mayoría optaron por abandonar el país en pleno caos, pero la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que aún hay unos 650.000 --según datos de julio--, en su mayoría procedentes del África subsahariana.

Un estudio elaborado por la OIM y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) analiza ahora el perfil de estos inmigrantes,a partir de las entrevistas personales realizadas a 2.545 personas de 22 regiones y de otros 10.029 cuestionaros rellenados en Internet entre enero y mayo de 2019. Entre los entrevistados figuran personas de 36 países distintos.

Las razones económicas destacan como el principal detonante de estos traslados, que también son atribuidos en parte a cuestiones de inseguridad, dificultades para conseguir comida o problemas relacionados con el medio ambiente, como por ejemplo la falta de agua. Seis de cada diez de los migrantes que respondieron por Internet aseguran que no veían otra opción a la emigración.

"Necesito dinero para ayudar a mi familia, somos muy pobres", asegura un ciudadano bangladeshí citado en este informe, en el que un sirio también explica que buscaba "un mejor ingreso" emigrando a Libia. Para otros, en cambio, la razón es más social: "Quiero un lugar en el que vivir sin discriminación ni racismo", reclama una inmigrante sudanesa en su respuesta.

Casi la mitad de los entrevistados abandonó su país a pesar de ser conscientes de los riesgos a los que podían enfrentarse, entre ellos robos, arrestos o accidentes. Sin embargo, casi cuatro de cada cinco reconocen que no adoptaron ninguna medida para prevenir los riesgos con los que preveían encontrarse durante el viaje.

DURACIÓN Y COSTE VARIABLES

La duración de este viaje varía, ya que aunque más de tres cuartas partes de los migrantes tardaron menos de una semana, este dato lo que refleja en realidad es que un 65 por ciento de las personas que participaron en la encuesta procedían de países cercanos a Libia. Para quienes llegaron desde Oriente Próximo, principalmente Siria, el viaje oscila entre dos y doce meses.

En cuanto a los costes, la media general del dinero destinado al viaje fue de 700 dólares, aunque también en este caso se hacen evidentes las diferencias entre quienes llegaron a Libia procedentes del norte de África --se gastaron 400 dólares de media-- y quienes lo hicieron desde la zona sur y sureste de Asia --la cifra asciende a 4.500 dólares por persona--.

Casi cuatro de cada diez migrantes se endeudaron para emprender el viaje y, a su llegada a Libia, muchos de ellos han seguido atados financieramente a lo que dejan atrás. Dos terceras partes de los migrantes entrevistados en persona envían remesas a sus familias --95 dólares de media-- y, entre los destinos de este dinero, destacan la necesidad de cubrir necesidades alimentarias (19 por ciento) y saldar deudas (17 por ciento), según las entrevistas 'on line'.

Los principales desafíos para los inmigrantes en Libia son la falta de seguridad y de oportunidades para seguir desarrollándose, seguido por el alto precio de los alimentos. Más de la mitad reconocen que están preocupados por no tener suficiente comida y una tercera parte admite que come poco, hasta el punto de que uno de cada cuatro asegura que ha pasado algún día sin comer en el último mes.

RETORNO A LOS PAÍSES

Sin embargo, pese a todos estos problemas, solo uno de cada cuatro muestran deseos de volver a sus países de origen, atribuidos tanto al interés por ver a la familia como al empeoramiento de su situación en Libia. La falta de ingresos y la necesidad de devolver las deudas serían lastres para quienes quieren retornar pero sienten que no pueden.

"No tengo suficiente dinero para volver a mi país", reconoce una mujer sursudanesa citada en este informe, en el que un hombre nigeriano asegura que todavía sigue trabajando "para lograr un futuro mejor". Un sirio asegura que quiere seguir apoyando desde Libia a su familia, aunque admite también un temor a tener que cumplir el servicio militar obligatorio.

Libia, además, sigue siendo un punto clave de salida para quienes quieren cruzar hacia el sur de Europa de forma irregular. Según un balance publicado este viernes por la OIM, más de 91.000 migrantes y refugiados han llegado a las costas europeas tras cruzar el Mediterráneo, un mar que ya se ha cobrado en lo que va de año unas 1.100 vidas.