2 de abril de 2012

Malvinas.-Las relaciones entre Argentina y Reino Unido continúan empeorando 30 años después de la Guerra de las Malvinas

El hallazgo de crudo cerca de las islas se ha convertido en un elemento perturbador entre ambas naciones

LONDRES, 2 Abr. (Reuters/EP) -

Las relaciones entre Argentina y Reino Unido continúan bastante tensas 30 años después de la guerra que enfrentó a ambas naciones por la soberanía de las islas Malvinas, y todo parece indicar que la situación podría empeorar con la ofensiva diplomática que ha lanzado el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para obstaculizar algunos negocios que los británicos intentan llevar adelante con determinados gobiernos latinoamericanos.

Si bien un nuevo conflicto militar es visto como altamente improbable, la disputa podría poner en peligro el impulso británico para estrechar vínculos económicos y comerciales con países como Brasil.

Tras el descubrimiento de petróleo frente a las Malvinas, Argentina amenazó con demandar a las empresas involucradas en la exploración de petróleo y a protestar ante la ONU sobre una "militarización" del Atlántico Sur por parte de Londres.

El pasado domingo, a pocas horas del trigésimo aniversario del inicio de la guerra de las Malvinas, 'Sunday Telegraph' informó de que Argentina había amenazado con tomar acciones legales contra los bancos británicos y estadounidenses que dieran consejo o incluso que divulgaran informes de investigación sobre las empresas involucradas en la actividad petrolera de las islas.

"Nos tomamos muy en serio lo que ahora se ha convertido en una sostenida e intensa, y a veces bastante agresiva, campaña diplomática llevada a cabo por Argentina la que se ha intensificado por los últimos cuatro o cinco meses", comentó una fuente diplomática británica.

El Gobierno argentino asume "que si presionan lo suficiente y hacen bastante ruido, de alguna manera nos llevarán de vuelta a la mesa de negociación, (y) nos sentaremos y comenzaremos a hablar de soberanía, lo que no va a pasar", indicó la fuente.

Argentina está tratando de sectorizar el tema "para convertir esto en un desacuerdo entre América Latina y Reino Unido en vez de sólo entre Argentina y Reino Unido", añadió.

La Junta de Gobierno militar argentina invadió las Malvinas -- llamadas Falklands por los británicos-- el 2 de abril de 1982. Londres envió una fuerza naval y volvió a capturar las islas después de una guerra de 10 semanas, en la que perdieron la vida 255 británicos y 650 argentinos.

Las relaciones diplomáticas fueron restablecidas por el presidente argentino Carlos Menem en 1990 y los vínculos mejoraron, sólo para enfriarse una vez más cuando Néstor Kirchner, difunto esposo y predecesor de Cristina Fernández, asumió el cargo en 2003.

TENSIONES

Klaus Dodds, académico de geopolítica del Royal Holloway college de la Universidad de Londres, advirtió de que los vínculos bilaterales están probablemente en su peor estado desde 1982. "Reino Unido está teniendo que gastar más y más tiempo y recursos para refutar las acusaciones argentinas", indicó a Reuters.

El descubrimiento de crudo habría empeorado aún más la situación. Rockhopper Exploration Plc estima que hay 350 millones de barriles de petróleo recuperable en su hallazgo de Sea Lion costa afuera de las Malvinas, localizadas a 480 kilómetros de la costa de Argentina, y planea comenzar a extraer crudo en 2016.

Si otros cuatro pozos cumplen con lo esperado, Edison Investment Research dice que los ingresos por impuestos y derechos de explotación podrían alcanzar los 167.000 millones de dólares (unos 125 millones de euros).

La amenaza argentina de tomar acciones legales contra las empresas que trabajen en la exploración de petróleo en las Malvinas podría constituir un problema para Londres. El respaldo latinoamericano a Argentina también podría significar un golpe a las esperanzas británicas de expandir el comercio con el continente.

La coalición conservadora-liberaldemócrata en el poder en Londres desde 2010 afirma que quiere abrir un nuevo capítulo en sus relaciones con Latinoamérica como parte de su impulso por incrementar el comercio y los vínculos de inversión con mercados emergentes de rápido crecimiento.

Andrew Rosindell, un legislador conservador y secretario de un grupo parlamentario sobre las Malvinas integrado por todos los partidos, dijo que parte de la estrategia argentina es forzar a Londres a elegir entre la lealtad a las Malvinas y los vínculos con Latinoamérica.

"No va a funcionar porque lo que tienen que entender es que cuando se trata de defender a tu propia gente, tu propia gente siempre será lo primero, antes que los vínculos comerciales", declaró a Reuters.

Diplomáticos británicos afirman que los gestos latinoamericanos de apoyo a Argentina a menudo son simbólicos y tienen poco impacto práctico hasta ahora.

El ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, reveló en una visita a Brasil en enero que Reino Unido está aumentando su personal diplomático en Latinoamérica, abriendo varias nuevas misiones diplomáticas e incrementando las visitas ministeriales.

Las exportaciones británicas a Brasil subieron un 9 por ciento en 2011 tras un salto del 23 por ciento en 2010. Reino Unido ha establecido una meta de doblar el comercio con Brasil, México y Colombia al 2015, comentó Hague.

Jeremy Browne, secretario de Estado de Asuntos Exteriores para Latinoamérica, señaló a Reuters en enero que las Malvinas fueron tema de conversación con sus contrapartes latinoamericanos, "pero no creo que sea una barrera para relaciones de trabajo más fuertes con países en Latinoamérica, con la excepción de Argentina".

Funcionarios británicos están listos para que continúe la ofensiva diplomática argentina por al menos unos meses más mientras que el aniversario de la guerra mantiene a las Malvinas en las primeras planas de los medios de comunicación.

La ministra argentina de la Industria, Débora Giorgi, provocó protestas británicas en febrero al instar a los líderes empresariales a reemplazar importaciones de ese país con productos de países que respeten la reivindicación de soberanía de Argentina sobre las Malvinas.

VÍA DIPLOMÁTICA

Reino Unido pidió a la Unión Europea que intervenga ante Argentina, al tiempo que ha reforzado su ofensiva diplomática en Latinoamérica. "Estamos tratando de mantener el nivel de la retórica y la excitación en torno a este tema en un nivel razonable y enfatizar a la región de que no estamos tratando de escalarlo", explicó la fuente diplomática británica.

Matt Ince, un analista del Royal United Services Institute (RUSI), un instituto de investigación de defensa británico, destacó que los intereses estratégicos británicos en América Latina podrían verse bajo presión a no ser que Londres transmita el mensaje de que "la aceptación de la política exterior argentina de las Malvinas ya no es una estrategia libre de riesgo".

"Reino Unido tiene una oportunidad de dejar claro (a otros países sudamericanos) que apoyar la postura argentina tiene un costo, como relaciones menos favorables con Londres", destacó.

Funcionarios británicos dicen que las islas Malvinas, que prosperan con la industria de la lana, permisos de pesca y ahora con la exploración petrolera, son autosuficientes económicamente, a pesar que Londres paga por sus costes de defensa de cerca de 60 millones de libras esterlinas al año (unos 72 millones de euros).