29 de noviembre de 2006

México.- Diputados del PAN y PRD firman un acuerdo de "no agresión" para evitar más hechos violentos en el Congreso

MÉXICO DF, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los parlamentarios de los grupos políticos mexicanos Partido de Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) firmaron hoy un pacto de "no agresión", tras los enfrentamientos violentos ocurridos ayer en la tribuna del Congreso como antesala a la toma de posesión del presidente electo, Felipe Calderón, el 1 de diciembre.

Los coordinadores legislativos de ambos partidos afirmaron que escenas como las vividas anoche no se repetirán al menos en los días previos a la ceremonia presidencial y anunciaron que se reunirán en las próximas horas para tratar de llegar a un acuerdo.

El representante del PRD, partido de Andrés Manuel López Obrador, Javier González Garza, en entrevista al diario local 'El Universal' declaró que "los acuerdos que tenemos hasta ahora es que no se repitan las escenas (...) vamos a ver si podemos avanzar y destrabar el día de hoy el conflicto que tenemos".

González Garza calificó de "penosa" la situación vivida ayer en el Congreso cuando los dos grupos políticos intentaron apoderarse de la tribuna. "Los dos coordinadores tanto del PAN como del PRD, no tuvimos posibilidades de intervenir como hubiésemos querido, o sea hay un momento ríspido en el país, y creo que hay que meter la calma necesaria", aseguró.

No obstante, el partido de López Obrador sostiene que no asistirá al Congreso en rechazo al "fraude electoral" que hizo el actual mandatario mexicano, Vicente Fox, para favorecer a Calderón en las votaciones presidenciales e insisten que su propósito será impedir el acto del 1 de diciembre.

Por su parte, el coordinador parlamentario del PAN, Héctor Larios, dijo en su entrevista al diario 'El Universal' que no existen garantías de que si cambian la sede de la toma de poder el PRD no acudirá a boicotear la ceremonia.

Larios aseguró que Calderón "lamentó" los hechos de violencia ocurridos ayer y aseguró sentirse "totalmente tranquilo" a pesar de las amenazas de los partidos de la oposición de obstaculizar su asenso al poder.