6 de octubre de 2006

México.- El Gobierno rechaza las solicitudes de varias multinacionales para sembrar maíz transgénico en su territorio

Próximamente se publicarán datos sobre los niveles de contaminación de los cultivos en todo el país

MADRID, 6 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de México (SAGARPA) rechazó las solicitudes de las multinacionales Monsanto, Pioneer y Dow Agrosciences para sembrar maíz transgénico.

La negativa a los cultivos genéticamente modificados se produjo tres días después de la conclusión de la consulta pública que realizó el Servicio Nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) para evaluar las propuestas de las transnacionales. En esta consulta, la organización no gubernamental Greenpeace reiteró su negativa ante la siembra de maíz transgénico y presentó un informe con argumentos ambientales, jurídicos y científicos para sostener su postura.

Por su parte, Greenpeace celebró que la SAGARPA "reconozca que no hay condiciones para el cultivo de maíz transgénico en el país y valore la elaboración de un régimen de protección especial del grano, como contempla la Ley de Bioseguridad", según declaró el coordinador de la campaña de transgénicos de la organización en México, Gustavo Ampugnani.

Asimismo, la ONG aseguró que con la negativa de la SAGARPA surge la oportunidad en México para que diferentes sectores de la sociedad participen en la elaboración de un régimen de protección especial de maíz, que preserve las más de 60 razas y cientos de variedades que existen de ese grano en el país.

La elaboración de este régimen de protección es "esencial", según Ampugnani, "por la importancia ambiental, cultural y económica que tiene el maíz en México". Además, indicó que "será necesario desarrollar un sistema amplio y exhaustivo de monitoreo para saber hasta que punto está extendida la contaminación genética del maíz mexicano y establecer las condiciones necesarias para acabar con esa contaminación".

Por otra parte, Greenpeace animó al Gobierno mexicano a mantener la moratoria de la siembra mientras se lleva a cabo la evaluación en todo el país para determinar el grado de contaminación genética que pueda haber causado la importación de maíz transgénico estadounidense en la última década.

En opinión de Ampugnani, "es importante adoptar con firmeza el principio de precaución y formalizar la debilitada moratoria que rige en el país para la siembra de maíz transgénico".

Este rechazo del Gobierno a la siembra del cereal transgénico por parte de las multinacionales es el tercero tras la negativa a las solicitudes por parte de la Administración mexicana en octubre de 2005 y en febrero de 2006.

ANALIZAR LA CONTAMINACIÓN DEL MAÍZ MEXICANO

Por su parte, los científicos exigen más recursos para analizar la contaminación del maíz mexicano. La responsable del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Elena Álvarez-Buylla afirmó ayer que todavía "estamos a tiempo de evitar que se contamine el maíz mexicano y de que el Gobierno destine más recursos para impedir esa situación".

Las declaraciones de la experta se produjeron en el marco de la reunión Biocomplexity Maize Mini-simposium celebrada recientemente en México junto con científicos de la Universidad de California (Estados Unidos).

Álvarez-Buylla destacó que "al país le conviene maximizar su ventaja comparativa respecto a la diversidad de plantas y especies vegetales, evitando la liberalización de los organismos modificados genéticamente (OGM)", para lo que el Gobierno debe declarar "una moratoria total y definitiva" a la apertura a ese tipo de organismos derivados de las variedades originarias del país, para que así México "sea una fuente de alimentos libres de trasngénicos que serán solicitados por otros mercados".

Por otra parte, advirtió que "no hay seguridad ni de las compañías ni del gobierno sobre el impacto de sus biotecnologías en el Medio Ambiente, la economía, la sociedad y los procesos agrícolas", y añadió que, después del intercambio de experiencias entre científicos mexicanos y estadounidenses, los análisis sobre el impacto de los OGM presentan "resultados contradictorios".

CONCLUSIONES DEL ENCUENTRO

Álvarez-Buylla destacó que las contradicciones entre los estudios publicados se deben al número de semillas analizadas y a las diferencias en los métodos de análisis. Por esta razón, afirmó que los estudios deben servir para que el Gobierno mexicano establezca "con rigor" los métodos en ambos campos, y que deben garantizar un análisis a nivel nacional de transgénicos en todas las especies biológicas en las que pudo haber flujo de transgenes a acervos naturales o cultivados, emparentados con especies transgénicas.

Asimismo, consideró necesario que se prohíba en todo el mundo, mediante una ley internacional, el uso del maíz como biorreactor, es decir, como el sistema de expresión de sustancias para la industria o para la medicina farmacéutica, y que no deben consumir seres humanos o animales.

Por otra parte, la investigadora mexicana recorrió junto con científicos norteamericanos parte de los campos experimentales del Colegio de Posgraduados en la zona de Chalco, en México, donde pudieron comprobar el enorme potencial de mejoramiento genético que tiene el aprovechamiento de la variabilidad genética de los maíces mexicanos, usando métodos de genética tradicional y biotecnología moderna, pero que no implican el uso de transgénesis.

Finalmente, Álvarez-Buylla anunció que pronto se publicarán datos acerca de los niveles de contaminación por transgenes de las razas tradicionales de maíz mexicano en el estado de Oaxaca y en el resto del país mexicano. Y valoró positivamente "que se hayan rechazado las solicitudes de siembras experimentales de maíz transgénico promovidas por las multinacionales Monsanto, Dow y Pioneer".