1 de julio de 2009

Militares colombianos reviven secuestro y rescate

Por Luis Jaime Acosta

GUAVIARE, Colombia (Reuters/EP) - Con sentimientos encontrados de alegría y tristeza, diez de los efectivos de las Fuerzas Armadas de Colombia rescatados hace un año por el Ejército bajan rápidamente de un helicóptero en medio de la selva en donde vivieron los últimos momentos de su secuestro.

"¡Viva la libertad!", grita el sargento José Ricardo Marulanda, mientras se arrodilla y eleva su mirada al cielo en un reciente viaje a la jungla para conmemorar el primer aniversario del rescate.

En medio de un sofocante calor sus demás compañeros observan la tupida selva en la que estuvieron secuestrados más de una década por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El rescate de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt; los estadounidenses Keith Stansell, Marc Gonsalves y Thomas Howes y de los 11 efectivos de las Fuerzas Armadas se convirtió en la peor derrota militar y política para las FARC.

"El recuerdo más duro son las cadenas porque eso lo limitaba mucho a uno", dijo el sargento William Pérez, quien permaneció más de 10 años secuestrado y asistió como enfermero a Betancourt, a otros rehenes e inclusive a guerrilleros.

Pérez, de 34 años, fue secuestrado en marzo de 1998 durante un asalto de las FARC en El Billar, departamento del Caquetá, en el murieron más de 80 efectivos del Ejército, uno de los peores descalabros militares en la historia reciente del país.

Su rescate se produjo luego de que el ejército infiltró a las FARC cuando agentes de inteligencia se comunicaron por radioteléfono con el líder rebelde que mantenía a los prisioneros en la selva y se hicieron pasar por emisarios de uno de los máximos jefes guerrilleros.

Los oficiales del Ejército, que simularon ser guerrilleros, le ordenaron al líder rebelde encargado de vigilar a los rehenes alistarlos para la visita de una misión humanitaria internacional que debía trasladarlos a otro campamento.

"Este ha sido un año de felicidad, pero también de tristeza, un año de nerviosismo, en donde uno quiere hacer todo el mismo día, uno quiere vivir un récord, devolverse a vivir esos 10 años que no pudo", aseguró Pérez con nostalgia por sus compañeros de las Fuerzas Armadas que continúan secuestrados.

La misión humanitaria, que en realidad era un grupo de oficiales del Ejército, llegó a un claro en medio de la selva en donde aterrizó un helicóptero pintado de blanco y rojo y recogió a los rehenes que la misma guerrilla ayudó a subir a la aeronave convencida de la estratagema militar.

Minutos después los dos rebeldes que subieron al helicóptero fueron sometidos y a los 15 rehenes se les comunicó que estaban libres, concluyendo la "Operación Jaque", considerada como la más exitosa acción militar de la historia reciente por su perfección.

SECUELAS Y TEMORES

Luciendo un uniforme camuflado, Pérez caminó lentamente por el terreno plano en medio de la jungla en el que aterrizó el helicóptero que los sacó a la libertad y al que se resistió a subir con la ex candidata presidencial.

El militar reveló que aunque ha pasado un año, aún tiene pesadillas y sueña repetidamente que está en un centro comercial en el que la guerrilla lo busca para secuestrarlo mientras corre en búsqueda de apoyo del Ejército o de la Policía que nunca aparecen.

A pesar de la tragedia que vivió y durante la que murió su padre, el militar sostuvo que no siente odio y que su regresó a la selva fue parte de una catarsis.

"Ellos me hicieron casi 11 años de maltrato físico, mental, emocional, de todo tipo y traerme el rencor es que ellos me sigan haciendo daño. Lo único que espero es que entreguen sus armas y sino las armas del Estado los tendrán que derrotar", afirmó.

Sin embargo, el sargento José Miguel Arteaga reconoció que aún no ha logrado superar la tragedia que vivió pese al apoyo siquiátrico, sicológico y médico recibido.

Con los ojos aguados por el llanto el militar, próximo a viajar a Francia, expresó abiertamente el odio que siente por las FARC.

"Me la robaron (mi vida), me la dañaron, 10 años perdí aquí de mi juventud, 10 años que me llenaron de amargura, tristeza, de dolor, esos malditos", dijo Arteaga a Reuters recostado contra una cerca que limita el terreno en donde fue rescatado.

Arteaga, quien definió su secuestro como "un infierno y una tortura de dolor y sufrimiento", recordó que constantemente sufre profundas depresiones y un llanto incontenible que lo obliga a aislarse por días.

"Siento odio, el más puro odio que le tienen a alguien y ojalá la acaben rápido", dijo refiriéndose a las FARC.

En poder del grupo guerrillero aún continúan 23 efectivos del Ejército y de la Policía que buscan intercambiar con el Gobierno por cientos de guerrilleros encarcelados.

Las FARC liberaron unilateralmente en febrero a seis rehenes, una estrategia para recuperar espacio político y limpiar su deteriorada imagen a nivel internacional, de acuerdo con el Gobierno.

La guerrilla se comprometió a entregar a dos militares pero el presidente Alvaro Uribe, quien lidera una ofensiva militar sin precedentes contra las FARC, advirtió que no permitirá la presencia en la liberación de una senadora de la oposición, condición irreversible de los rebeldes que mantiene paralizado el regreso a la libertad de los rehenes.