Actualizado 20/03/2015 23:24

¿Qué motivos tiene EEUU para sancionar a Venezuela?

Maduro y Obama
Foto: REUTERS

CARACAS, 20 Mar. (Notimética) -

   La semana pasada el presidente estadounidense, Barack Obama, firmó una orden ejecutiva con la que declaró el estado de emergencia respecto a Venezuela, una medida que clasifica al país suramericano como una amenaza y que le confiere medidas ejecutivas.

   Además, el mandatario ordenó que se sancionara a siete funcionarios 'chavistas', lo que supone la congelación de sus activos en Estados Unidos y les prohíbe la entrada en territorio estadounidense.

   La decisión de Obama ha sido criticada, por supuesto, por el Gobierno venezolano, pero también han arremetido contra ella la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y varios países, entre ellos la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), conformada por los doce estados de Suramerica.

   Si, además, según la encuestadora Hinterlaces, más de un 60 por ciento de los venezolanos rechaza las sanciones de Estados Unidos. ¿Por qué el país norteamericano ha decidido castigar con esta medida a Venezuela?

VENEZUELA NO ES CUBA

   Probablemente, según señala el Centro para la Investigación Política y Económica (CEPR, por sus siglas en inglés) la contradicción entre las sanciones a Venezuela y la apertura a Cuba es "más aparente que real".

   Gran parte de los diputados estadounidense han querido desde hace más de una década establecer relaciones con Cuba, en parte, porque las posibilidades económicas que brinda la isla son muy atractivas. Además, creen que una normalización de las relaciones económicas con los cubanos está más cerca de dinamitar el régimen que de fortalecerlo.

   Esto quiere decir que el acercamiento de Estados Unidos a Cuba no tiene que ver con su alejamiento de Venezuela, que en realidad sigue siendo coherente con la postura de oposición a los gobiernos de izquierdas del continente que tienen políticas más enfrentadas al neoliberalismo.

LAS TENSIONES REPUBLICANAS

   Cuando en 2010 Obama quiso restaurar las relaciones relativas a los embajadores con Venezuela, su intención fue saboteada por los sus congresistas de derecha y también, probablemente, por sus aliados en el Departamento de Estado.

   Los senadores más radicales de la derecha como los legisladores Marco Rubio en el Senado o Ed Royce en la Casa de Representantes, tienen también sus aliados importantes dentro de la administración de Obama, incluyendo al Departamento de Estado y al Pentágono.

   Tras oponerse el verano pasado a otro intento de acercamiento diplomático a Venezuela por parte de Obama, el sector más conservador del Congreso ha conseguido un triunfo mucho más contundente. Los objetivos son más políticos: actualmente poco se sabe acerca de si se recuperarán los precios del petróleo y, por ende, la economía venezolana, o cuando el Gobierno solucionará sus problemas económicos más graves.

   La derecha estadounidense persigue ejercer una presión que logre el cambio de régimen en Venezuela; algo difícil de conseguir a corto-medio plazo, aunque la oposición consiguiera una contundente victoria en las elecciones parlamentarias que tendrán lugar en Venezuela. No sería una victoria mayor de la que gozan en la actualidad los republicanos en el Congreso estadounidense.

   Varios han sido los Gobiernos latinoamericanos, de distintas ideologías, que han percibido esta estrategia como una amenaza a la soberanía y a la democracia en la región y, por ello, se oponen a las sanciones.