11 de junio de 2009

Pakistán mata a talibanes en nuevas zonas de combate

Por Adil Khan

BANNU, Pakistán (Reuters/EP) - Pakistán desplegó helicópteros de combate y artillería para atacar a una veintena de insurgentes talibanes, dijeron el jueves funcionarios, tras abrir un segundo frente contra los militantes cerca de su bastión en la región tribal de Waziristán.

En las etapas finales de una operación que busca erradicar a combatientes islamistas del valle de Swat, en el lejano noroeste y cerca de Islamabad, el Ejército comenzó el martes una ofensiva en el distrito de Bannu después de que cerca de 800 militantes se infiltraran en Waziristán.

Funcionarios estadounidenses, preocupados ante la posibilidad de que los talibanes puedan llevar al caos al nuclearmente armado Pakistán, acogieron la ofensiva en el valle de Swat. Se esperaba que Waziristán, bastión de actividad talibana y de Al Qaeda, sería el próximo blanco del Ejército.

En Bannu, ubicado a 150 kilómetros al sudoeste de Peshawar, más de 130 militantes han muerto desde que el Ejército comenzó una ofensiva dos días atrás, informaron funcionarios militares.

En Waziristán del sur, bastión del líder talibán pakistaní Baitullah Mehsud, cerca de 400 militantes atacaron dos fuertes en Jandola y Siplatoi, causando la muerte de tres soldados. Sin embargo los militantes perdieron a 22 de sus hombres, indicó un comunicado militar.

Sumándose a la violencia, hombres armados hirieron a un ministro provincial en la región tribal de Darra Adam Khel, próxima a Peshawar.

Tres personas murieron en el ataque, pero Mian Nisar Gul, ministro encargado de las cárceles, se encontraba en condición estable, de acuerdo a otro ministro que habló con él en el hospital.

La decisión del Gobierno pakistaní de optar por acciones militares en el valle de Swat se vio alentada por un cambio en la opinión pública, sin embargo podría perder ese respaldo si no se atienden las necesidades de los desplazados por el conflicto en el noroeste.

Nueve agencias de asistencia dijeron el jueves en Londres que se verán obligadas a cancelar o disminuir los suministros de ayuda para los desplazados a menos que la crisis de financiamiento sea resuelta.