10 de diciembre de 2007

Perú.- Se celebra el primer juicio público contra Fujimori acusado de violar los derechos humanos

LIMA, 10 Dic. (EP/AP) -

El ex presidente peruano, Alberto Fujimori, comparece hoy ante un tribunal que lo acusa de asesinato y secuestro por haber avalado supuestamente las operaciones de un escuadrón militar de la muerte para combatir la subversión.

El Gobierno de Fujimori apeló a duras tácticas para derrotar a Sendero Luminoso, represión que le valió recibir un gran apoyo. Pero ahora que Fujimori es juzgado acusado de abusos a los derechos humanos, muchos peruanos que le apoyaron se ven forzados a reexaminar su propia responsabilidad moral en lo que ocurrió.

"El juicio está generando respuestas ambivalentes y complejas, y mucha gente no dice en voz alta lo que piensa", dijo Jorge Bruce, un conocido psicoanalista y comentarista, en una entrevista.

"Muchas personas se sienten muy conflictuadas porque por un lado las evidencias de la corrupción fujimorista son abrumadoras, y por otro lado, existe esta tradición autoritaria de decir: 'bueno, si todos roban, ¿por qué Fujimori tendría que ser diferente?. Por lo menos él nos liberó del terrorismo'. Es verdad que son los ánimos que se ven en muchos sectores del país", manifestó.

El régimen autocrático de 10 años de Fujimori se derrumbó en medio de un escándalo de corrupción en el 2000, que comprometió a su más cercano asesor, el entonces jefe de inteligencia Vladimiro Montesinos, obligando a Fujimori a abandonar Perú para exiliarse en Japón, tierra de sus antepasados.

Fue extraditado de Chile a Perú en septiembre para responder a la justicia por múltiples cargos por abusos a los derechos humanos, de autoridad y corrupción.

En el juicio que se inicia hoy Fujimori, de 69 años, se enfrenta una pena de hasta 30 años de prisión y una multa de unos 33 millones de dólares, si es considerado responsable del secuestro y asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad La Cantuta en 1992, y la masacre de 15 personas en un solar en el distrito de Barrios Altos en Lima en 1991.

El juicio también incluye acusaciones de que ordenó el secuestro de un prominente periodista y un empresario, que fueron posteriormente liberados después de ser interrogados por militares.

El ex presidente, que niega tener responsabilidad alguna en los hechos, se enfrenta además otros juicios por diversos cargos.

Sus críticos, especialmente los grupos de derechos humanos, argumentan que Fujimori debe ser juzgado y sentenciado por sus abusos como ejemplo de que los líderes de sociedades democráticas serán responsabilizados por sus acciones autoritarias.

"Nosotros estamos claros en que una estrategia contrasubversiva tiene que tener un pleno respeto a los derechos humanos. La estrategia de Fujimori fue precisamente amputar, y creemos que aquí había suficientes medicinas como para sanar y sacar adelante al enfermo", dijo Miguel Jugo, codirector de la principal asociación de derechos humanos de Perú.

Perú ha cambiado dramáticamente desde que Fujimori huyó hace siete años y envió su renuncia por fax desde Tokio. La democracia se ha consolidado con dos presidentes elegidos libremente y el país ha gozado de seis años de fuerte crecimiento económico sostenido.

Pero muchos peruanos no dudan en sostener que el crecimiento está basado en las reformas de libre mercado implementadas por Fujimori tras cerrar el Congreso en 1992, acusándolo de bloquear sus medidas antiterroristas y sus propuestas económicas. Su desafiante medida hizo que su popularidad se disparara al 80%.

"Tengo 43 años y durante toda mi vida, sin lugar a dudas, el mejor Gobierno que ha tenido Perú es el de Fujimori", dijo Víctor Torres Delgado, supervisor en una fábrica de chocolate. "Fujimori salvó al país del desastre, y si hubo problemas después con la corrupción, fueron pequeños en comparación con lo que hubiera pasado en Perú si Fujimori no hubiera sido presidente".

Una encuesta independiente de la Universidad de Lima publicada en octubre, mostró que Fujimori es el segundo político más popular en el país, por encima del presidente Alan García, ahora en su segundo Gobierno, y sólo superado por el alcalde de Lima, Luis Castañeda. Un 55% de los encuestados aprobó su Gobierno, elogiando la guerra contra el terrorismo y la asistencia que brindó a los pobres.