24 de enero de 2019

El expresidente Alberto Fujimori asegura que el final de su vida "está cerca" antes de ser trasladado a prisión

El expresidente Alberto Fujimori asegura que el final de su vida "está cerca" antes de ser trasladado a prisión
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LIMA, 24 Ene. (Reuters/EP) -

El expresidente peruano Alberto Fujimori, cuyo indulto humanitario fue anulado en 2018, ha asegurado este miércoles que el final de su vida "está cerca" antes de ser traslado a una prisión tras permanecer más de 100 días en una clínica privada por una afección cardiaca.

El Tribunal Supremo de Perú indicó la semana pasada que una junta de médicos evaluó a Fujimori y determinó que la salud del exmandatario era estable. Por ello, ordenó su traslado a una prisión para que cumpla una condena de 25 años de cárcel por abusos y violación de los Derechos Humanos durante su Gobierno, entre 1990 y 2000.

Frente a una clínica privada donde aún se encontraba Fujimori, decenas de simpatizantes animaban al exmandatario, de 80 años, con altavoces y han reclamado su libertad.

"Tengo casi 12 años preso y hoy me están llevando de nuevo a la cárcel. ¿No es eso suficiente?", ha señalado Fujimori en una carta pública difundida a través de la red social Twitter y a la que ha añadido una fotografía de su rostro, que lucía cansado.

Fujimori, destituido al inicio de un tercer mandato en el 2000 tras acusaciones de corrupción, se ha dirigido a sus hijos y ha afirmado que cuando "las injusticias hayan terminado miren a Perú que hoy tenemos y me recuerden con la convicción de que todo lo malo que me tocó vivir al final de mi vida valió la pena".

El exmandatario será trasladado a la prisión policial Barbadillo, ubicado en un barrio pobre en la periferia de la capital peruana, Lima, donde las autoridades han acondicionado mobiliario médico ante cualquier eventualidad en torno a la salud de Fujimori.

De acuerdo a sus doctores, el exgobernante sufre depresión e hipertensión arterial y en los últimos años ha sido operado seis veces de la lengua por lesiones cancerígenas.

EL OCASO DE LOS FUJIMORI

Fujimori ha pasado los últimos cuatro meses en la clínica Centenario Peruano Japonesa para evitar ser enviado de nuevo a prisión, según sus opositores, después de que un juez anulara en octubre el indulto que le otorgó el expresidente Pedro Pablo Kuczynski, en diciembre de 2017.

El indulto fue evaluado por un juez local a solicitud de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y de los familiares de las víctimas de abusos a los Derechos Humanos.

Los abogados de Fujimori apelaron la anulación del indulto y una sala del Tribunal Supremo que analiza el asunto ha dicho que en cualquier momento podría definir la situación del expresidente.

La familia Fujimori pasa por su peor momento. Su hija mayor, la excandidata presidencial Keiko Fujimori, también está recluida en una prisión desde inicios de noviembre, después de que un juez ordenara prisión preventiva por tres años mientras es investigada por presuntamente recibir aportes ilegales de la constructora brasileña Odebrecht.

Alberto Fujimori cumplirá una condena por ser autor intelectual del asesinato de 25 personas por parte de un grupo militar y policial, que actuaba bajo la sombra para luchar contra el grupo rebelde de Sendero Luminoso. Ambos niegan las acusaciones en su contra.

Su hijo menor Kenji, un legislador que alguna vez habló de postularse a la Presidencia, se retiró de la política después de que el partido de su hermana lo suspendiera en 2018 del Congreso tras la publicación de varios vídeos en los que presionaba a legisladores para mantener a Kuczynski en el poder.

Los partidarios de Fujimori le dan crédito por haber sofocado a la insurgencia de la izquierda radical y sacar a Perú de una crisis económica en los 90 y niegan o minimizan el autoritarismo y los asesinatos extrajudiciales durante su gobierno.

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