5 de agosto de 2009

Presidente Senado Brasil rebate denuncias, afirma que resistirá

BRASILIA (Reuters/EP) - En un nuevo discurso de defensa, el presidente del Senado de Brasil, José Sarney, trató de rebatir el miércoles denuncias de corrupción en su contra y afirmó que va a resistir permaneciendo al frente de la entidad.

En una reunión plenaria del Senado, el senador defendió su integridad ante los cargos de corrupción, que incluyen malversación de fondos estatales y el conseguir cargos para familiares y amigos de parientes, y volvió a descartar su renuncia.

"No tengo sino que resistir. Fue la única alternativa que me dieron", dijo Sarney.

"Todos aquí somos iguales. Ningún senador es más grande que otro y por eso no puede exigir de mí que cumpla su voluntad política de renunciar. Permanezco por el Senado, para que sepa que me hizo presidente para cumplir mi mandato", explicó.

Con la utilización del recurso de transparencia, Sarney negó haber cometido nepotismo, aún con la existencia de parientes en una lista de servidores del Senado citados por él.

"Es una campaña personal sin respetar mi privacidad ni mis 55 años de vida pública", se lamentó.

Citó las acusaciones contra la administración del Senado, como el uso de actos secretos (medidas no publicadas), para decir que "en esos seis meses que asumí el Senado lo que hice fue sólo corregir errores y tomar medidas de saneamiento".

Como muestras de su integridad, también evocó su trayectoria política como presidente de Brasil entre 1985 y 1990, gobernador de 1966 a 1971 y congresista.

Como ejemplo dijo que cuatro días después del golpe militar de 1964, defendió el mandato de los parlamentarios. Lo que se vio luego fue la adhesión de Sarney al partido que apoyó a la dictadura, el Arena.

Poco antes del discurso, la reunión del Consejo de Etica del Senado fue suspendida por haber sido agendada en el mismo horario.

La entidad recibió 11 denuncias por quiebra de decoro parlamentario contra Sarney e iba a resolver sobre cinco acusaciones.

Al final del discurso de Sarney, algunos de sus aliados, como el líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Renan Calheiros, trataron de vaciar el plenario para retomar el Consejo de Etica.

El objetivo fue evitar la repercusión del discurso de Sarney en la oposición, lo cual no tuvo éxito.