4 de marzo de 2019

¿Qué puede pasarle a Juan Guaidó tras su regreso a Venezuela?

¿Qué puede pasarle a Juan Guaidó tras su regreso a Venezuela?
REUTERS / IVAN ALVARADO

CARACAS, 4 Mar. (Notimérica) -

El autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, ha llegado este lunes al Aeropuerto Internacional de Maiquetía de Caracas y ha superado ya los controles de seguridad, por lo que no ha sido detenido, como inicialmente se temía. "¡Ya en nuestra tierra amada! ¡Venezuela, acabamos de pasar migración y nos movilizaremos a dónde está nuestro pueblo!", ha publicado Guaidó a través de su cuenta en Twitter.

La juramentación de Guaidó el pasado 23 de enero como "presidente encargado" de Venezuela, le valió la acusación por parte del Gobierno de Nicolás Maduro de intento de golpe de Estado, por lo que el Tribunal Supremo de Justicia dictó una orden de prohibición de salida del país. La salida de Guaidó a Colombia --para asistir a una cumbre del Grupo Lima-- y la posterior gira por varios países sudamericanos podría valerle su detención, aunque por el momento no ha sido así.

Tras la violación por parte del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela de su obligación de permanecer en el país, Nicolás Maduro anunció que el opositor deberá rendir cuentas ante el Poder Judicial: "Él no puede ir y venir... y la justicia le tenía prohibido dejar el país. Yo respeto las leyes", dijo el mandatario venezolano, tal y como recoge 'BBC Mundo'.

Sin embargo, la amenaza de Maduro fue fuertemente respondida desde Estados Unidos, tensando aún más la cuerda. El encargado de la gestión de la crisis venezolana de Estados Unidos, Elliot Abrams, indicó que su país respondería política y diplomáticamente de darse una eventual detención de Guaidó. Así, el Gobierno de Maduro, que cuenta con pocos apoyos, se enfrenta a una notable respuesta internacional.

La disyuntiva entonces es, ahora que Guaidó ha regresado, hacer frente a una vez más una condena internacional y a las posibles sanciones o consecuencias dadas por la detención de Guaidó, o dejar a este libre y mostrar un Gobierno debilitado y herido por la oposición. Así, parece que la línea a seguir por Maduro --teniendo en cuenta su trayectoria hasta el momento-- sería la detención de Guaidó, pero como se ha indicado anteriormente, por el momento no se ha llevado a cabo.

Al mismo tiempo, de no haberse dado el regreso de Guaidó, la oposición hubiera sufrido un duro golpe, pues se habría perdido todo el impulso hasta el momento adquirido, y los venezolanos afines al proyecto de la oposición hubieran perdido --nuevamente-- la fe depositada en el cambio que ansían, más después de que no se pudiera hacer efectiva la tan orquestada entrada de ayuda humanitaria a través de las fronteras con sus países vecinos.

En cualquier caso, una orden de detención contra Guaidó no sería de extrañar, pues hasta el momento la falta de apoyos internacionales y las amenazas --incluso sanciones-- de la comunidad internacional no han asustado a Maduro, quien se atrevió a arrestar la pasada semana a uno de los periodistas mexicano-estadounidenses de mayor renombre, Jorge Ramos, tras una entrevista conflictiva.

Lo que sí sería más certero en el caso de que el presidente de la Asamblea Nacional fuera detenido sería la repercusión social que dicha decisión representaría dentro del país, donde los detractores del chavismo y 'madurismo' han crecido en los últimos tiempos. Las graves y numerosas manifestaciones de la oposición, que continúan sumando víctimas mortales y heridos, se encontrarían ahora frente a unas fuerzas armadas desmejoradas.

La ley de la amnistía promovida por Guaidó y la oposición ha acaparado hasta el momento el acercamiento de más de un centenar de militares venezolanos, institución hasta el momento leal a Maduro. De esta forma, de elevarse el tono de las concentraciones y de incrementarse los niveles de frustración por parte de los simpatizantes de Guaidó por una eventual detención de este, las consecuencias podrían ser más letales de lo esperado para el oficialismo.

De darse el caso de que los niveles de violencia puedan alcanzar los de un conflicto bélico interno, los países integrantes del Grupo Lima podrían autorizar la intervención militar que, el pasado 23 de febrero, rechazaron como medida resolutiva de la crisis venezolana. Y junto a ellos, Estados Unidos, país que amenaza con el envío de tropas desde el primer momento.

Al mismo tiempo, la oposición requiere de líderes que se encuentren dentro del país, y Guaidó es la figura que actualmente acapara los focos, pero deberá contar con más aliados y 'manos derechas' en su labor que puedan continuar con su labor opositora en el caso de ser detenido o encarcelando.

Lo que sí está claro es que, de no ser detenido, Guaidó deberá tomar decisiones contundentes y de calado para poder mantener a flote la no-resignación de sus seguidores y de los ciudadanos que claman un cambio, los cuales hace unos meses parecían haber perdido la esperanza tras las elecciones presidenciales de mayo y la disolución --por continuos desacuerdos-- del principal órgano opositor, la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

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