31 de agosto de 2015

Roberto Sánchez (FSLN): "Ser revolucionario es entregarse a la causa todos los días"

MANAGUA (NICARAGUA)/BARCELONA, 31 Ago. (EUROPA PRESS) -

Roberto Sánchez estuvo 11 años en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y fue el primer portavoz del Ejército Popular Sandinista. En la actualidad, es Asesor de la Presidencia de Nicaragua para Asuntos Históricos y Culturales, y trabaja en diversas publicaciones con el fin de mantener viva la memoria revolucionaria.

Tres décadas después de la lucha armada, dice sentirse igual de leal al Frente Sandinista y a la Revolución, no por razones sentimentales de haber compartido un cambio histórico, primero derrotando a la dictadura somocista y ahora gobernando democráticamente, sino "por convicción".

"La revolución nos compromete y nos compensa", afirma en una entrevista, y remarca que es algo que se lleva hasta las últimas consecuencias: "No es un morir físicamente, es dar la vida todos los días por la revolución, dar la vida no es lo mismo necesariamente, sino entregarla a la causa todos los días, y en eso uno puede morir".

El Frente derrotó a Anastasio Somoza Debayle en 1979 y comenzó la llamada Revolución Sandinista, pero la aparición de la "contrarevolución" o la "contra", financiada por Estados Unidos, estableció una situación de guerra. Daniel Ortega ganó las elecciones con el FSLN en 1984 y en 1987, las perdió en 1990 frente a la liberal Violeta Barrios de Chamorro y volvió a recuperar el poder en 2006, hasta la actualidad. "Una cosa es luchar en una guerra contra un régimen dictatorial y otra es gobernar, y no hay ninguna universidad que te enseñe a gobernar", sintetiza Sánchez, que reivindica el carácter autocrítico del Frente.

"La lucha político militar a lo que te lleva es al derrocamiento de la dictadura y al acceso al poder, pero eso es una cosa; gobernar y hacer la revolución es otra cosa, eso te hablo de años, es de todos los días. Hacer la revolución es de todos los días. Se hizo el cambio no para llegar al Estado sino para cambiar el sistema en beneficio de los sectores marginados y pobres. Esa es la lucha. Aquí no negamos que hay pobreza, pero no hay miseria ya, nosotros estamos en eso. Digamos que ya los pobres tienen opciones, antes no las tenían", asegura.

Para Sánchez, la derrota electoral de 1990 fue "un golpe duro". "Teníamos una concentración de un millón de personas y tres días después perdimos las elecciones. El Frente no estaba ni políticamente ni ideológicamente ni desde ningún punto de vista preparado para perder. A todos nos golpeó, y se comenzó a ver por qué razón perdimos".

A partir de entonces se creó el Movimiento Renovador Sandinista, escisión del FSLN, con poca representación parlamentaria hoy en día. "Allí hay compañeros que hemos apreciado mucho, hay una relación de amistad, pero no coincidimos desde el punto de vista partidario. Yo no voy a decir que tienen o no tienen razón, son libres, tomaron su decisión", resume.

HISTORIA.

Sobre los inicios de la Revolución, Sánchez recuerda la influencia de países como Cuba, Vietnam y Argelia, con sus propios episodios de liberación nacional, así como las primeras derrotas guerrilleras en Nicaragua. "La acción guerrillera fracasa, cuando decimos fracasa tendríamos que entrecomillarlo, porque en verdad la revolución no fracasa, puede tener derrotas que te van ayudando a tener experiencias. Las derrotas revolucionarias son caras, muy caras, porque son vidas de entrañables compañeros".

En 1961 se crea el FSLN, añadiendo la "S" de "sandinista" a propuesta de Carlos Fonseca, para darle al movimiento "identidad propia, nicaragüense" y ya entre finales de 1963 y principios de 1964, comienzan a verse en las paredes de las calles pintadas con las siglas FSLN. "El año 1967 es un año de mucha acción pero también de muchos reveses, mucha experiencia pero también un año muy doloroso, porque muchísimos compañeros caen presos", rememora Sánchez, citando derrotas guerrilleras como las de Pancasán, que a pesar de haber perdido supuso un punto de inflexión en cuanto a la toma de conciencia de la población nicaragüense contra la dictadura.

En este sentido, Sánchez remarca que se despertaron acciones de solidaridad populares y hacia 1970 comenzó el llamado "periodo de acumulación de fuerzas", reduciendo las acciones militares y pasando a la preparación de los mandos y al fortalecimiento de la organización.

"Era un periodo de preparación, capacitación, entrenamiento, hasta que se da la acción con la victoria del asalto a la casa de Chema Castillo". La noche del 27 de diciembre de 1974, en Managua, un grupo de guerrilleros entró a la vivienda de José María Castillo, del círculo de gobierno de Somoza, cuando se realizaba una fiesta homenaje al embajador de los Estados Unidos en Nicaragua Turner B. Shelton.

"Es la primera vez que el Frente obliga a Somoza a negociar. El Frente pone varias condiciones para devolver a los rehenes. Primero, el rescate de todos los presos. Había una cantidad de valiosos compañeros, entre ellos Daniel Orgega. Segundo, una buena cantidad de dinero en dólares, necesario para el movimiento guerrillero, para comprar armas, hacer entrenamiento. Tercero, que se publique en la prensa un documento de manifiesto donde se denuncia, se dan los nombres de todos los que históricamente han sido asesinados desde tiempos de Sandino, todos los campesinos que han desaparecido en la montaña, las violaciones de las mujeres".

Esta derrota para Somoza supone una nueva oleada de represión para el FSLN: "Acción-represión, y el Frente se va fortaleciendo, va aumentando. Lamentablemente, se da la división de tendencias (tres grupos entre 1975 y 1978) y eso es muy duro para todos nosotros porque compañeros que éramos cercanos a de pronto nos distanciamos, pero más triste que la división fue la muerte de Carlos Fonseca".

"Carlos Fonseca, un hombre con una calidad revolucionaria extraordinaria, para lograr la unidad, desde mi punto de vista, se fue a la montaña. Era un hombre ya mayor, con limitaciones físicas, pero además era un hombre que casi no veía. Sin embargo, la decisión de Carlos superaba las limitaciones físicas. Carlos cae en una emboscada el 7 de noviembre de 1976, cae desangrado, muere, en un lugar que se llama Boca de Piedra, y le cortaron las manos para identificar las huellas digitales".

Roberto Sánchez se muestra "conmovido" al recordar a Fonseca, que conoció a los 15 años dando clases de lectura, y cuyos restos mortales tuvo la misión de ir a recoger en 1979. "Fue tremendamente impactante cuando me llamaron, con otros dos compañeros, y me dijeron, se van a la montaña, a rescatar los restos de Carlos".

LÍDERES INTERNACIONALES Y HÉROES POPULARES.

Cómo dirigente del FSLN, Sánchez ha conocido a líderes internacionales muy diferentes, como Felipe González, Yasser Arafat o Indira Ghandi, pero hay quien le ha impactado más que el resto. "A mí la persona que más me ha impactado se llama Fidel Castro, porque tiene una visión, una capacidad de análisis. Me acuerdo cuando hace años dijo que las relaciones entre Estados Unidos y Cuba iban a mejorar cuando hubiera un presidente estadounidense negro y un papa latinoamericano", resume.

Entre los encuentros, rememora también conversaciones sobre la desintegración de la Unión Soviética o las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre, todas ellas con análisis muy precisos por parte de Castro.

Sobre sus proyectos actuales, además de atender problemas de salud por un cáncer que padece, Sánchez remarca que trata de "hacer algo que es fácil decir y más difícil cumplirlo: servir y servir". "Yo soy un hombre al que la revolución le ha dado grandes oportunidades, de aprender, de viajar. He recibido grandes beneficios de la revolución. Creo, con el conocimiento que tengo, que voy a procurar dar al cien por cien lo que más pueda".

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