22 de septiembre de 2014

El 43% de los opositores fueron víctimas de escuadrones de la muerte durante la guerra civil

EEUU podría haber participado en su creación y en el rastreo de disidentes

MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) -

El 43 por ciento de los opositores políticos fueron víctimas de escuadrones de la muerte durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992), según un informe de instituciones estadounidenses que está a punto de publicarse y al que ha tenido acceso el diario 'El Faro'.

La revelación parte del llamado 'Libro Amarillo', un documento de 270 páginas elaborado por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas que contiene los nombres y las fotografías de casi 2.000 opositores políticos identificados como "enemigos del Estado", incluido el actual presidente, Salvador Sánchez Cerén.

El 'Libro Amarillo', descubierto hace cuatro años aunque no se informó de su existencia hasta 2013, podría constituir la primera prueba de que durante la guerra civil existieron escuadrones de la muerte destinados a exterminar a la disidencia.

"El 'Libro Amarillo' es el primer documento militar confidencial salvadoreño en hacerse público y, además, es la única prueba de los métodos de vigilancia utilizados por las fuerzas de seguridad y dirigidos a ciudadanos durante la guerra civil que duró 12 años", ha destacado el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington (UCHR, por sus siglas en inglés).

El UCHR, junto al Archivo Nacional de Seguridad y el Grupo de Análisis de Datos de Derechos Humanos de Estados Unidos han cotejado los casi 2.000 nombres que aparecen en este documento con las numerosas denuncias sobre torturas, desapariciones y muertes de los años de la guerra civil salvadoreña.

El cotejo se ha realizado con las denuncias recogidas por la Comisión de la Verdad de Naciones Unidas; Socorro Jurídico del Arzobispado de San Salvador y la Comisión de Derechos Humanos No Gubernamental

Con ello, han determinado, en un primer informe que verá la luz el próximo 28 de septiembre, que al menos el 43 por ciento de los nombres coinciden, por lo que el 'Libro Amarillo' podría constituir en realidad una especia de "diario de la muerte".

En concreto, han descubierto que 273 de los nombres del 'Libro Amarillo', que equivalen al 15 por ciento, "estaban emparejados con denuncias de muertes o ejecuciones extrajudiciales"; 233 (13 por ciento), de desapariciones forzosas; 274 (15 por ciento), de tortura; y 538 (29 por ciento), de detenciones o arrestos.

POSIBLE "DIARIO DE LA MUERTE"

Phil Neff, uno de los investigadores del UCHR, ha aclarado que, a pesar de que estas coincidencias muestran una tendencia contundente, aún es pronto para afirmar que el 'Libro Amarillo' es en realidad un "diario de la muerte", como el elaborado por el Ejército de Guatemala durante la guerra civil.

"Tenemos que ser cautos. No podemos decir con certeza que fue elaborado para la eliminación sistemática de personas. Lo que sí podemos decir es que al hacer un cruce de información entre este documento y otras bases de datos encontramos una correspondencia que apunta hacia ese sentido", ha dicho.

Sin embargo, Neff ha sostenido que el 'Libro Amarillo' "fue utilizado para el espionaje y el seguimiento de personas". A este respecto, ha indicado que, aunque el documento data de agosto de 1987, ya en plena guerra civil, incluye nombres de la década de 1970, lo que indica que el trabajo de Inteligencia habría comenzado durante la dictadura militar (1931-1979).

¿INTERVENCIÓN DE EEUU?

El cruce de los datos del 'Libro Amarillo' con documentos desclasificados por la CIA y el Departamento de Estado evidencian que, si bien no fue una instrucción clara, Estados Unidos podría haber favorecido la elaboración del listado de opositores políticos.

De acuerdo con la UCHR, en 1981, un equipo estadounidense liderado por el general de brigada Fred Woerner se instaló en El Salvador para evaluar la estrategia de guerra del Gobierno castrense. Un informe elaborado en noviembre de ese año proponía una inyección masiva de asistencia estadounidense para ayudar a las fuerzas salvadoreñas.

A Woerner le preocupaba la escasa capacidad de Inteligencia de las Fuerzas Armadas salvadoreñas y para remediarlo propuso crear un equipo especializado en espionaje, así como adoptar "medidas de control de la población", como un registro nacional con huellas dactilares y fotografías de todos los disidentes conocidos.

PRIMERA PRUEBA

De confirmarse las conclusiones de este informe, echarían por tierra lo afirmado hasta ahora por los sucesivos Gobierno salvadoreños, que han sostenido que no había documentos militares que sugirieran la existencia de un plan de exterminio de opositores en esa época.

En el primer Gobierno izquierdista desde el fin de la guerra civil, presidido por Mauricio Funes, el ministro de Defensa, David Munguía Payés mantuvo la tesis de los Ejecutivos anteriores. Munguía Payés, que ha sido ratificado en el cargo por Sánchez Cerén, ha impedido que se abran los archivos militares.