25 de octubre de 2015

Sandra Torres y Jimmy Morales: la experiencia frente al descontento político

CIUDAD DE GUATEMALA, 25 Oct. (Notimérica/Reuters) -

Guatemala celebra este sábado la segunda ronda de sus elecciones presidenciales en un contexto de decepción política, que cristalizó el mes pasado, cuando el presidente, Otto Pérez Molina, se vio obligado a renunciar a su cargo como consecuencia de una presunta implicación en la trama de corrupción aduanera 'La línea'.

La decepción por la clase política tradicional ha hecho que nuevas figuras emergieran con fuerza en el contexto político de un país que ha visto cómo muchos de sus funcionarios han tenido que responder anta la justicia en los últimos meses.

Una de estas figuras es la de Jimmy Morales, un humorista cristiano que ha abogado por la eliminación de la corrupción en la vida pública, una propuesta que le ha otorgado el puesto de favorito en estos comicios.

Morales ha optado por establecer una relación más cercana con los electores. A través del humor y los chistes, logra conectar con el público en sus mítines y esto le ha ayudado a quitar peso al hecho de su falta de experiencia política o de un plan de gobierno claro.

El humorista, consciente del descontento existente con la vida política, habla de Guatemala como una nación engañada y propone para su gobierno una mayor auditoría y "una política de puertas abiertas en justicia, en la policía y en las aduanas", tal y como destacó en una entrevista a Reuters este septiembre.

Gracias a lo que algunos analistas políticos han denominado como "el voto del castigo", Morales ha logrado imponerse a los 14 candidatos que concurrían con él en la primera vuelta del mes de septiembre, superando incluso a la ex primera dama, Sandra Torres.

PROGRAMA DE SEIS PÁGINAS.

Su programa electoral, centrado en cuestiones como la salud, la educación y la corrupción, cuenta apenas con seis páginas, una cuestión que ha hecho augurar entre los expertos posibles problemas de gobernabilidad en el país.

"El capital electoral de Jimmy no es un voto propio, sino lo que representa (...) un voto emitido en contra de una amenaza común, electoralmente hablando", señaló el analista del Instituto de Problemas Nacionales Christians Castillo.

HISTORIA DE SUPERACIÓN.

La historia del humorista, marcada por la superación, también ha ayudado a propulsar su candidatura. Morales creció en el seno de una familia humilde con una madre viuda.

Aunque es admirador confeso del ex presidente uruguayo José Mujica y cita con frecuencia al cubano José Martí, se declara "nacionalista cristiano", a favor de la pena de muerte y en contra del aborto, el matrimonio homosexual y la legalización de las drogas en uno de los países más religiosos de la región.

Con su mezcla entre el humor y las referencias bíblicas, ha sabido mostrar un ejemplo de éxito y superación personal, después de pasar de vender plátanos y ropa usada a postular a convertirse en el líder de Guatemala.

ESFUERZOS PARA SER PRESIDENTA.

Por su parte, Sandra Torres ha hecho todo lo posible para poder convertirse en presidenta del país este domingo. Primero, se divorció de su marido y presidente de Guatemala entre 2008 y 2013, con el objetivo de poder saltarse la cláusula constitucional que impide a los familiares de los jefes de Estado gobernar en mandato consecutivo.

Además, también cambió su imagen por completo y cursó estudios en política exterior y economía, sin embargo, su pasado como primera dama sigue suponiendo un lastre para ella.

Torres confía en dar la sorpresa, al igual que lo hizo en la primera vuelta y convencer a los electores de que un gobierno de Morales supondría un "salto al vacío".

"Guatemala no está para principiantes. Necesita un equipo formado como plan de gobierno con seriedad y responsabilidad", dijo recientemente en un debate con Morales.

Los programas sociales se han convertido en el principal impulso de la carrera de Torres, que tal y como ella ha destacado, están inspirados en los del gobierno de Brasil cuando estaba liderado por Lula da Silva.

Según analistas, su fortaleza electoral reside en el voto rural, compuesto por la mayoría pobre del país centroamericano, la población

más castigada durante la cruenta guerra civil, que se produjo en Guatemala entre 1960 y 1996.