1 de octubre de 2015

Santos: Hay que sacrificar un poco de justicia para lograr la paz

NUEVA YORK, 1 Oct. (Reuters/EP) -  

   Colombia no puede castigar a los guerrilleros responsables de crímenes de guerra tan severamente como algunos pretenden si el país quiere un acuerdo de paz para poner fin al conflicto armado que ha causado la muerte a casi 250.000 personas en 50 años, según ha indicado el propio presidente colombiano, Juan Manuel Santos.

   En una entrevista concedida a la agencia Reuters en Nueva York, Santos ha asegurado que los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se comprometieron a firmar un acuerdo a más tardar en seis meses, pero advierte de que si los rebeldes izquierdistas rompen su palabra no dudaría en volver al campo de batalla.

   Durante una reunión histórica la semana pasada en La Habana, el Gobierno de Colombia y líderes de las FARC resolvieron uno de los mayores obstáculos de la negociación de casi tres años, al acordar la creación de un tribunal especial para juzgar a los guerrilleros y a efectivos de las Fuerzas Armadas involucrados.

   El pacto establece penas privativas de la libertad de entre cinco y ocho años para los que confiesen ser responsables de delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra.

   Algunos opositores, encabezados por el expresidente Álvaro Uribe, criticaron el acuerdo porque dicen que acarrea impunidad. La ONG Human Rights Watch también ha dicho que no brindará justicia a miles de víctimas, ya que los excombatientes que colaboren podrían evitar quedar recluidos en una cárcel.

   "¿Es este el precio que estamos pagando en cuanto a sacrificar algo de justicia?", se preguntó Santos. "¿Es un precio a pagar razonable? Y la respuesta por supuesto que es sí, de lejos, porque la alternativa es seguir con treinta años más de guerra", ha agregado.

   El mandatario sostiene que sólo un "pequeño sector" de la sociedad, motivado por razones políticas, se opone al acuerdo y que millones de víctimas desplazadas por el conflicto están más preocupadas por asegurar que otros no sufran la misma suerte.

   Santos, un economista de 64 años que fue ministro de Defensa, ha asegurado que está "absolutamente convencido" de que los líderes de las FARC se comprometieron con la paz.

   "Usted hace la paz con sus enemigos, usted no hace la paz con sus amigos. Me senté con las FARC porque son mis enemigos y yo dije 'vamos a hacer la paz, ya que es un buen negocio para los dos'", ha dicho.

   Sin embargo, ha lanzado una advertencia: "si yo estoy convencido de que están de nuevo tratando de jugar sus juegos y no la paz, voy a levantarme y a continuar la guerra".

   Santos se ha declarado "sorprendido" por la cordialidad del jefe guerrillero Rodrigo Londoño, alias 'Timochenko', cuando se conocieron por primera vez la semana pasada y se dieron la mano. Las negociaciones previas para intentar acabar con el conflicto habían fracasado por un repunte de la violencia.

   Algunas unidades de las FARC se aliaron con cárteles de la droga para suministrarles protección a cambio de dinero. Las FARC, financiadas con recursos de la cocaína, se comprometieron a ayudar a erradicar el comercio ilegal de drogas, algo que ayudará a frenar el narcotráfico a nivel mundial, defiende Santos.

   "El dividendo de la paz en Colombia va mucho más allá de la frontera de Colombia", ha apostillado el mandatario colombiano, que añade que los planes para desarrollar la agricultura y la infraestructura en zonas afectadas por el conflicto serán financiados por alianzas público privadas que "no afectarán las cuentas fiscales del país".

   "El costo de la paz es mínimo. No vamos a gastar más allá de lo que podemos gastar en comparación con nuestros ingresos porque queremos mantener la confianza de los mercados internacionales", ha aseverado Santos.

   El anuncio de los avances hacia la paz se produjo inmediatamente después de la visita del Papa Francisco a Cuba, donde el líder religioso llamó al gobierno colombiano y la guerrilla a poner fin a su "larga noche" de la guerra.