14 de julio de 2009

Senadora garantiza rápida liberación de rehenes en Colombia

BOGOTA (Reuters/EP) - La senadora Piedad Córdoba estimó el martes que en un mes podría lograrse la liberación de 24 efectivos de las Fuerzas Armadas secuestrados por las FARC, pero condicionó el inicio y el éxito de su gestión a un encuentro personal con el presidente colombiano, Alvaro Uribe.

Córdoba, quien la semana pasada recibió autorización de Uribe para mediar en la liberación de los rehenes políticos en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), dijo que en una etapa inicial se podría avanzar en la liberación de cuatro o cinco militares y policías, incluido el suboficial del Ejército Pablo Emilio Moncayo.

"Yo creo que podríamos avanzar en un grupo, de unos cuatro o cinco en poder de las FARC y avanzar hacia el intercambio", afirmó Córdoba en una conferencia de prensa.

"En la medida en que se avance en una postura clara con relación al intercambio, yo le garantizo al país que en un mes tenemos a todo el mundo afuera", precisó.

No obstante, Córdoba consideró difícil lograr la liberación de manera simultánea de todos los secuestrados, como lo condicionó Uribe en el momento de avalar la mediación de la legisladora, quien pertenece al opositor Partido Liberal y ha sido una fuerte crítica del Gobierno.

Hasta ahora las FARC, consideradas por Estados Unidos y la Unión Europea como una organización terrorista, no se han pronunciado sobre la propuesta de Uribe.

"Dependemos de la decisión del presidente, cuando el presidente tome la decisión de que avancemos, de que se de la reunión, en ese momento ya podríamos decir que son muy rápidas las posibilidades que se dan para la gente regrese y retorne a sus hogares", sostuvo la dirigente política.

Las FARC han condicionado la entrega de todos los secuestrados a un acuerdo humanitario en el que sean intercambiados los rehenes por guerrilleros presos en las cárceles del país.

Aunque por años la guerrilla exigió al Gobierno retirar sus Fuerzas Armadas de una zona montañosa de 780 kilómetros cuadrados para establecer una zona se seguridad y reunir delegados de las dos partes para negociar el acuerdo, en los últimos meses renunció a esa petición.

Uribe, quien impulsa una ofensiva militar contra la guerrilla, a la que obligó a replegarse en apartadas regiones montañosas y selváticas, se negó a retirar sus Fuerzas Armadas de la zona que exigían las FARC, con el argumento que buscaban sacar ventaja militar en una región estratégica para el tráfico de drogas y de armas.

Pese a que la guerrilla ofreció liberar a Moncayo y a un soldado desde abril, el mandatario inicialmente se negó a permitir la participación de Córdoba en el proceso con el argumento de que las FARC buscaban ganar protagonismo político y limpiar su imagen internacional antes de las elecciones legislativas y presidenciales del 2010.

Moncayo lleva más de 11 años secuestrado en la selva y su caso ha ganado gran notoriedad por las largas caminatas de su padre, el profesor Gustavo Moncayo, para exigir su libertad.