1 de octubre de 2016

La sombra del pasado amenaza el éxito del plebiscito

   BOGOTÁ, X (Notimérica)

   Este 2 de octubre Colombia decide su futuro. Los ciudadanos tendrán que acudir a las urnas para decidir si aceptan el acuerdo entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Un proceso que necesita de una participación superior al 13 por ciento para que sea válido.

   Si sale el Sí, el acuerdo rubricado este lunes en Cartagena entre el presidente colombiano y el líder guerrillero, Rodrigo Londoño, alias 'Timochenko', quedará cerrado y se pondrá fin a un conflicto que se prolonga por más de 50 años. De momento, el último sondeo sobre intención de voto realizado este martes por Polimétrica y Cifras & Conceptos para Caracol Radio y Red + Noticias le otorga al Sí un 62 por ciento de los votos.

   Pero, ¿y si sale el No?. En tal caso, no se podría implementar esa negociación y, según contó a 'CNN' el senador Roy Barreras, uno de los negociadores de los diálogos de paz en La Habana, "seguiríamos en lo que teníamos que es un conflicto armado eterno que ha dejado 8 millones de víctimas, 250.000 muertos y habría que esperar quizá en el futuro un nuevo proceso de paz".

   Si el próximo 2 de octubre los colombianos optan por rechazar los términos del acuerdo, supondría el fracaso de cinco años de negociaciones en la capital cubana. Un fracaso que se ha repetido en reiteradas ocasiones durante distintas legislaturas antes de la llegada de Juan Manuel Santos a la Casa de Nariño.

ALFONSO LÓPEZ MICHELSEN

   Presidente de Colombia entre 1974 y 1978, Alfonso López Michelsen trató de llegar a un acuerdo con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) después de la conocida como 'Operación Anorí', en la que quedó desarticulado uno de los bloques fuertes del grupo armado liderado por sus principales fundadores, los hermanos Castaño.

   El ELN quedó tan debilitado que propuso al Gobierno la entrega de armas a cambio de la amnistía, una entrega que nunca llegó a producirse.

BELISARIO BETANCUR

   El que fuera presidente durante el periodo de 1982-1986 fue más allá e intentó negociar con diferentes grupos guerrilleros como las FARC o el Movimiento 19 de abril (M-19), además del ELN, siendo estos últimos los más reacios a las negociaciones. A pesar de que se llegaron a alcanzar acuerdos.

   Incluso el por entonces dirigente máximo del M-19, Jaime Bateman Cayón, propuso al Gobierno celebrar una reunión en Panamá con el propósito de adelantar diálogos que permitieran solucionar el conflicto. Sin embargo, Bateman murió el 28 de abril de 1983, supuestamente en un accidente de aviación, y las negociaciones se suspendieron.

   Estas se reanudaron y culminaron con la firma de los acuerdos de Corinto, realizados en la misma población del departamento del Cauca, en los que se planteó un cese al fuego y la continuación de los diálogos para la futura desmovilización del grupo guerrillero. Sin embargo, sectores opuestos a los acuerdos, tanto en el Gobierno como en el Ejército y en la guerrilla, sabotearon las conversaciones.

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   Fue así como el M-19, quien acusaba al mandatario de haber roto el cese al fuego acordado con el Ejecutivo, tenía la intención de convocar a Betancur a un juicio público. Ante el caso omiso, varios guerrilleros asaltaron el 6 de noviembre de 1985 el Palacio de Justicia.

   Los hechos culminaron 27 horas después, dejando un saldo de 98 muertos, entre ellos once magistrados, mismo número de personas que fueron consideradas desaparecidas. La cifra quedó reducida a siete tras hallarse los restos de cuatro de ellos.

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   Fue también durante la década de los 80 cuando el M-19 conformó la Coordinadora Nacional Guerrillera (CNG), en asociación con el Comando Ricardo Franco Frente-Sur --escindido de las FARC-- y el Movimiento Armado Quintín Lame --guerrilla indígena--; en 1987 esta agrupación se reestructuró, añadiéndose las FARC, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y el ELN y se dio a conocer como Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (CGSB). El propósito de esta organización era presentar un frente unido en las negociaciones de paz emprendidas con el Gobierno pero además, realizar acciones armadas conjuntas.

CÉSAR GAVIRIA

   El presidente César Gaviria (1990-1994) hizo aproximaciones con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar (integrada por FARC, ELN y EPL), y sus esfuerzos por negociar la paz avanzaron por Caracas, Venezuela, y Tlaxcala, México, proceso que fue conocido como Diálogos de paz de Tlaxcala.

   Fue así como en mayo de 1990 comenzó el proceso de reinserción del EPL a la vida civil. En febrero de 1991, se firmó la paz y a pesar de haberse gestado una disidencia, la organización armada se convirtió también en un frente político.

   Todo se torció cuando a principios de 1992 varios insurgentes secuestraron al exministro Argelino Durán Quintero, quién murió durante su cautiverio a causa de un fallo cardíaco. A raíz del secuestro y muerte de Durán, los Diálogos de paz de Tlaxcala se interrumpieron.

ERNESTO SAMPER

   Presidente de la República de Colombia entre 1994 y 1998, Ernesto Samper intentó acercar posturas con el ELN, para lo que contó con apoyo de Alemania. El país teutón envió al espía Werner Mauss egociar con la guerrilla que había secuestrado a un grupo de ingenieros alemanes, consiguiendo su liberación.

   Sin embargo, Mauss y su esposa fueron detenidos en 1996 por el Comando Anti-Extorsión y Secuestro (CAES) de la Policía Nacional de Colombia, siendo acusados de secuestro y extorsión. El caso alcanzó una amplia repercusión mediática y las negociaciones con el ELN salieron a la luz. Los Mauss fueron encarcelados y la negociación con los guerrilleros no progresó.

   En febrero de 1998, el ELN firmó el borrador de un acuerdo con el gobierno en el que detallaban el proceso para la Convención Nacional. El documento nunca fue ratificado por la muerte de alias 'El Cura Pérez', entonces jefe del ELN.

   El 6 de abril de 1998, el portavoz del ELN, Francisco Galán, dijo que Pérez estuvo al tanto del preacuerdo en España y que antes de morir dio su aval como comandante. Pero el preacuerdo fue filtrado a la prensa y como consecuencia de ello no se concretó.

   Todo parecía encarrilado cuando Samper declaró la iniciación del proceso de paz con el ELN, le reconoció carácter político y se organizó una reunión bilateral para preparar la Convención Nacional. Pero la postura del Gobierno cambió después de que el 18 de octubre de 1998, miembros del ELN destruyeron un tramo del oleoducto central en Machuca (Antioquia).

   Los incendios desatados provocaron la muerte de 70 personas que quedaron calcinadas. Nicolás Rodríguez, alias "Gabino", aceptó la responsabilidad del ELN en el atentado y las negociaciones fracasaron.

ANDRÉS PASTRANA

   Habían transcurrido apenas unos meses de la elección del conservador Andrés Pastrana como presidente (1998-2002) cuando se reanudaron los encuentros con el ELN por la paz. Pero antes de llegar a la presidencia, alrededor de 1997, Pastrana trató de acercar posturas con las FARC.

   De este modo, desmilitarizó 42.000 kilómetros en lo que se conoció como la zona de distensión del Caguán (departamento de Caquetá) para dialogar, pero todo terminó en fracaso. La guerrilla aprovechó el proceso para fortalecerse militarmente ante la ausencia de autoridades.

   El 7 de enero de 1999, con la asistencia del presidente Andrés Pastrana, se instaló la mesa de negociación tras una ceremonia en el municipio de San Vicente del Caguán, a la que no acudió el líder guerrillero Manuel Marulanda Vélez, capítulo que fue conocido como la 'silla vacía'.

   Tras ello, Pastrana prorrogó la zona de distensión en reiteradas ocasiones, hasta que el 26 de mayo, el Gobierno y las FARC definieron una agenda de doce puntos con la que comenzaron, sin éxito, los análisis en la mesa de negociación. Los diálogos quedaron congelados y los guerrilleros intensificaron sus acciones violentas.

   Las negociaciones sufrieron constantes rupturas y acercamientos y, en febrero de 2001, Manuel Marulanda aceptó reunirse con el presidente Pastrana, a quien envío un escrito con el que propuso que la agenda de la reunión incluyera cuatro puntos: intercambio de prisioneros; el paramilitarismo, en referencia sobre todo a los Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), paramilitares de extrema derecha y enemigos aférrimos de las FARC; los alcances del Plan Colombia, que llegó en 1999, y el análisis de la situación de las negociaciones.

   Tras la reunión Pastrana y Marulanda acordaron crear el Comité de vigilancia, un comité con portavoces de ambas partes en la mesa de diálogo para que estudie los hechos que afectaban la sustentabilidad de los diálogos y asegurara la no interrupción de éstas.

   Posteriormente a las reuniones --que se intensificaron duante varias semanas--, miembros de las FARC liberaron 359 policías y soldados a cambio de 14 rebeldes capturados. Pero, una vez más, las negociaciones se enfriaron y la organización armada intensificó su actividad, mientras que el Gobierno prolongó una vez más durante varias semanas la zona de distensión.

   El 5 de octubre de 2001 el Gobierno y la guerrilla firmaron el acuerdo de San Francisco, comprometiéndose a negociar el cese al fuego.

   El 3 de enero de 2002, los negociadores del Gobierno de Pastrana y las FARC se reencontraron en la mesa de negociación en El Caguán, después de casi 3 meses de suspensión de los diálogos por las diferencias sobre los controles militares en esa región desmilitarizada y por la falta de acuerdos para un cese al fuego.

Negociación que de nuevo no prosperó y el grupo insurgente envió nueve cartas abiertas al presidente Pastrana, al entonces secretario de la ONU Kofi Annan, al Congreso de Colombia y a la jerarcas de la Iglesia Católica, responsabilizando al Gobierno del fracaso de los diálogos, que finalizaron el 9 de enero.

   Apenas dos semanas después, el mandatario trató de acercarse de nuevo a los guerrilleros, logrando un acuerdo para buscar una tregua antes del 7 de abril. El 20 de enero, el Gobierno y las FARC crearon la 'Comisión Internacional de Acompañamiento' para verificar los acuerdos, que desembocó en la firma del Acuerdo sobre Acompañamiento Nacional e Internacional a la Mesa de Diálogo y Negociación.

Pero el secuestro de un avión el 20 de febrero de 2002 a manos de un frente guerrillero con el consiguiente cautiverio del senador Jorge Eduardo Gechem, quien iba a bordo, acabó definitivamente con tres años de negociaciones.

Fue en ese momento cuando el presidente Pastrana puso fin oficialmente a los diálogos de paz, emitió resoluciones que les retiró el estatus político a las FARC --otorgado en 1998--, otro que reactivó las órdenes de captura contra todos los miembros de la guerrilla y otro que terminó la 'Policía Cívica' que funcionó en la zona desmilitarizada.

ÁLVARO URIBE

Durante la gestión de Álvaro Uribe entre 2002 y 2010 se acumularon incontables borradores de acuerdos con el ELN. Incluso se llegó a discutir la idea de financiar el sostenimiento de sus hombres mientras iniciaba el proceso de paz a cambio de que cesaran actividades criminales como los secuestros. Sin embargo, la propuesta nunca tuvo éxito.

Pero no solo negoció con el ELN, pues también trató de acercarse a las FARC y a las Autodefensas Unidas de Colombia. Durante el mandato de Uribe destacó su política de desmovilización, y tras negociar con los líderes de las AUC, comenzó el proceso de desmovilización de paramilitares en Colombia, el cual fue seriamente cuestionado por algunos de los puntos que incluían los acuerdos.

En este sentido, los críticos aseguraban que se daba impunidad en torno a materias como los crímenes de lesa humanidad o el narcotráfico. A pesar de ello, el Gobierno consideró un éxito la desmovilización del grupo paramilitar.

En cuanto a los grupos guerrilleros, en su búsqueda por llegar a un acuerdo con el ELN, el 4 de junio de 2004 el Ejecutivo autorizó la salida de la cárcel de 'Francisco Galán', alias por el que se conocía a uno de los portavoces de la organización en la época, y su participación en el "Foro Internacional sobre Minas Antipersonales y Acuerdos Humanitarios".

El guerrillero mostró interés en empezar un diálogo con el Gobierno en temas como el acuerdo humanitario, un cese de fuego bilateral, desminar zonas afectadas por minas antipersona y liberación de guerrilleros presos del ELN, interés que quedó oficializado el 26 de octubre de 2006.

Después de un fallido proceso de acercamiento a Uribe, el ELN regresó a la confrontación militar y a la ofensiva política, pero golpeado militar y políticamente por el fortalecimiento militar del Gobierno que mermó sus fuerzas a 2.500 guerrilleros en armas en 2008.

Según organismos de inteligencia colombiana, el ELN se asoció en los departamentos de Cauca y Nariño con bandas de narcotraficantes, relacionadas a su vez con grupos paramilitares.

NEGOCIACIONES EXITOSAS CON EL M-19

Pero en la historia de Colombia no solo hay negociaciones fallidas. Durante la gestión del sucesor de Betancur, Virgilio Barco (1986-1990), el M-19 puso énfasis en que uno de los principales requisitos para deponer las armas era la creación de una Asamblea Nacional Constituyente para modificar la constitución la cual hasta entonces no garantizaba la creación y desarrollo de otros partidos políticos diferentes a los dos partidos tradicionales, ni daba espacio de representación a las minorías.

Finalmente, el 8 de marzo de 1990 realizaron la entrega de armas en su campamento de Santo Domingo, liderados por su entonces comandante máximo Carlos Pizarro, y se desmovilizaron para convertirse en grupo político que se conoció como Alianza Democrática M-19 con Pizarro como líder.

Sin embargo, el 26 de abril de ese mismo año, el que pasó de ser el jefe de la guerrilla a ser candidato presidencial fue asesinado. Sin que se haya esclarecido quien fue el responsable de su muerte, se sospecha que fueron unos sicarios en una operación conjunta con el servicio secreto del estado (el antiguo DAS).

Fue Antonio Navarro Wolff quien remplazó a Pizarro, consiguiendo el tercer lugar en las elecciones detrás del elegido presidente César Gaviria Trujillo y Álvaro Gómez Hurtado. El partido del M-19 llegó a conseguir 19 curules en la Asamblea Nacional durante el mandato de César Gaviria (1990-1994) e incluso el líder Navarro Wolff fue nombrado ministro de Salud (1990-1991) y alcalde del municipio de Pasto, deperamento de Nariño (1995-1997).

Serán los ciudadanos colombianos los que decidan este 2 de octubre si el acuerdo firmado entre Santos y 'Timochenko' llega o no a buen puerto. Fin a la violencia con las FARC o vuelta al pasado, las urnas decidirán.