19 de noviembre de 2007

Venezuela.- Sarkozy agradecerá mañana a Chávez sus "esfuerzos de mediación" para lograr la libertad de Ingrid Betancourt

El presidente venezolano llega a Francia precedido por la polémica de su encontronazo con el Rey

PARIS, 19 Nov. (EUROPA PRESS) -

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, recibirá mañana a su homólogo venezolano, Hugo Chávez, en el Palacio del Elíseo a las 13.00 horas y durante el almuerzo de trabajo que mantengan le reiterará su apoyo por los "esfuerzos de mediación" que está llevando a cabo junto al Gobierno de Alvaro Uribe y la senadora Piedad Córdoba para lograr la puesta en libertad de los secuestrados en Colombia, según un comunicado del Elíseo.

"Los dos presidentes discutirán los medios para hacer avanzar el proceso y que cese el calvario de los rehenes detenidos por las FARC y de sus familias", añade el comunicado, en el que se resalta que "la Unión Europea ha dado también su apoyo a la iniciativa del presidente venezolano".

"Como primera etapa, aportar una prueba de vida de los rehenes, sobre todo de Ingrid Betancourt, supone un gesto necesario que pedimos a las FARC para demostrar su voluntad de llegar a una solución", agrega el texto del Palacio presidencial.

Así pues, la situación de Ingrid Betancourt, ex candidata presidencial de Colombia, nacionalizada francesa y secuestrada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en febrero de 2002, centrará la entrevista entre Chávez y Sarkozy.

El presidente galo se ha mostrado desde su llegada al Elíseo el pasado mes de mayo muy activo para lograr la liberación de Betancourt, una de sus prioridades en política exterior, y mantiene un estrecho contacto con Chávez, que ha asumido el papel de mediador entre el gobierno de Bogotá y las FARC.

La presidencia francesa sigue esperando una prueba de que la candidata colombiana sigue viva y Chávez adelantaba en una entrevista publicada la semana pasada en 'Le Figaro' que esperaba dar a Sarkozy "buenas noticias" en este sentido.

ENVUELTO EN LA POLEMICA

El mandatario venezolano llega a Francia después de haber viajado a Arabia Saudí, donde ha pedido un mayor papel político para la OPEP, y tras visitar Teherán y haber anunciado que Venezuela desarrollará su propio programa nuclear con fines pacíficos.

Su llegada a París se ve, además, precedida por el incidente con el Rey Juan Carlos, que mandó callar a Chávez durante la reciente Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendía a su antecesor en La Moncloa de los ataques del venezolano.

Lejos de aplacarse, el encontronazo entre Caracas y Madrid no ha dejado de cobrar fuerza por la persistencia de Chávez en sus críticas a España y sus referencias al encontronazo con el Rey, que se han ido trufando de amenazas.

Primero anunció que sometería a "profunda revisión" las relaciones con España y advirtió de que "vigilaría" las actividades de todas las empresas españolas instaladas en Venezuela. Luego volvió a la carga al pedir a Don Juan Carlos que "reconociera que se extralimitó" si España no quiere problemas.

Pero no es sólo la escena internacional donde la polémica rodea a Chávez. También en Venezuela la población se divide entre defensores y detractores de la controvertida reforma constitucional que pretende llevar adelante para perpetuarse en el poder. Chávez defiende que la reforma "es una lucha por el poder para que sea transferido al pueblo".

LIBERTAD DE EXPRESION

Por su parte, la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) ha remitido una carta al presidente francés para pedirle que durante el encuentro que mantenga con Chávez, le recuerde que debe respetar la libertad de expresión.

"Muy pocas veces un Jefe de Estado electo ha planteado tantos obstáculos a la libertad de expresión durante su mandato", escribe el secretario general de RSF, Robert Ménard.

"Del fallido golpe de Estado que sufrió en abril de 2002 el presidente Chávez ha extraído un argumento no solo para silenciar cualquier voz crítica o disidente sino también para eliminar progresivamente cualquier forma de contrapoder, y en particular el de la prensa", recuerda la organización.