7 de julio de 2009

Washington muestra apoyo a depuesto líder hondureño

Por Arshad Mohammed

WASHINGTON (Reuters/EP) - El derrocado presidente de Honduras, Manuel Zelaya, aceptó el martes la mediación del mandatario costarricense Oscar Arias con el Gobierno interino, luego de que Estados Unidos mostrara un mayor respaldo para reinstaurarlo en su cargo.

Zelaya, secuestrado a punta de rifle por militares y expulsado del país el 28 de junio, se reunió el martes con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en una muestra de mayor implicación de la Casa Blanca en la crisis hondureña.

"América apoya la restauración del presidente demócráticamente electo de Honduras, a pesar de que se ha opuesto fuertemente a las políticas americanas", dijo Obama en un discurso en Rusia.

"No hacemos esto (recibirlo) porque estemos de acuerdo con él. Lo hacemos porque respetamos el principio universal de que el pueblo debería elegir a sus propios líderes, aún si son líderes con los que estamos o no de acuerdo", agregó.

El golpe de Estado en la empobrecida nación centroamericana es una prueba para las nuevas relaciones que Obama ha dicho buscar con la región, donde en los últimos años llegaron al poder varios líderes izquierdistas que desafiaron a Washington durante el mandato del presidente George W. Bush.

El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, mediará en la crisis a partir del jueves en ese país, a donde acudirán Zelaya y el Gobierno interino, pese a que ambos se han mostrado inflexibles en sus posiciones.

"La sesión se ha programado para el día jueves (...) en Costa Rica. Entiendo yo que no es con representantes sino que es con los protagonistas de esta fatídica, trágica situación en el país", dijo Zelaya a la hondureña Radio Globo desde Washington, tras reunirse con Clinton.

Estados Unidos, que por décadas apoyó intervenciones militares en América Latina, ha condenado el golpe en Honduras y respaldado la suspensión del país en OEA, pero todavía no ha cancelado la vital ayuda para el pequeño país exportador de textiles, café y banano.

Tampoco ha retirado a su embajador en Tegucigalpa, algo que sí hicieron los países de la Unión Europea y latinoamericanos.

Zelaya fue depuesto el día que tenía previsto realizar una consulta popular que abriera su camino a la reelección, desafiando la prohibición de un juez y el rechazo de políticos, empresarios y buena parte de la población en uno de los países más conservadores de Centroamérica.

El depuesto líder hondureño dio un inesperado giro a la izquierda el año pasado, aliándose al bloque de países socialistas críticos de Estados Unidos que lidera el presidente venezolano, Hugo Chávez, cuando los precios del petróleo se encaminaban hacia máximos históricos.

Las autoridades provisionales, que prometen entregar el poder al ganador de las elecciones de noviembre, impidieron a Zelaya aterrizar el domingo en el aeropuerto de Tegucigalpa, donde el choque entre miles de sus simpatizantes con militares dejó un joven muerto por disparos y varios heridos de bala.

El aeropuerto capitalino de Toncontín retomará operaciones en la tarde del martes después de permanecer cerrado desde los incidentes, aunque algunas aerolíneas todavía no iban a reanudar sus frecuencias hacia la terminal aérea.

PRESION, DIALOGO Y PROTESTAS

En Tegucigalpa y otras ciudades del país, miles se manifestaban a favor y en contra de Zelaya, a quien unos ven como un líder en favor de los pobres y otros como un peligroso populista manipulado por Chávez.

"Si por aire no lo dejaron entrar, esperamos que sea por tierra", dijo la esposa del mandatario, Xiomara Zelaya, que participaba en una marcha en la que los participantes corean "Urge Mel, viene Mel", como llaman al mandatario.

A pocas cuadras de allí, miles de personas lanzaban gritos en contra de Zelaya y de Chávez, al que acusan de la crisis.

"No queremos que Mel regrese. Ellos son las personas que iban a llevar al país por el camino del socialismo", dijo Carlos Ramos, un maestro de 54 años y jubilado de las fuerza aérea, durante la concentración.

La manifestación era transmitida por cadena nacional con el "Himno a la alegría" de fondo.

La administración provisional que encabeza el ex presidente del Congreso Roberto Micheletti se ha mostrado inflexible hasta la fecha ante un eventual retorno de Zelaya, aunque aceptaron al mediación de Arias, Premio Nobel de la Paz, en la crisis.

"Mantenemos nuestra posicion del no retorno del presidente Zelaya. El cometió delitos y tiene que pagarlos", dijo Micheletti, insistiendo en que será juzgado por traición a la patria, abuso de poder y corrupción.

Además, las autoridades provisionales conformaron una comisión de diputados y empresarios para dialogar con la Organización de Estados Americanos (OEA), pese al respaldo unánime de la organización al derrocado mandatario.