2 de diciembre de 2010

El jefe de Gobierno argentino califica de "estupidez" los cables que le acusan de corrupción

BUENOS AIRES, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

El jefe de Gobierno de Argentina, Aníbal Fernández, consideró una "estupidez" los cables diplomáticos remitidos por el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, Thomas Kelly, a quien calificó de "mamarracho", en los que éste le acusa de espiar a políticos, periodistas y empresarios, y de estar vinculado a las redes del narcotráfico en el país sudamericano.

"No estoy dispuesto a darle entidad a esa estupidez", dijo Fernández en una entrevista concedida el miércoles al Canal 5, en referencia al cable en el que Kelly asevera que el jefe de Gabinete dirigió en 2007 un equipo de investigación extraoficial para interceptar los correos electrónicos de políticos opositores, entre ellos varios candidatos electorales; de jueces, incluido el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzzeti, así como de periodistas y grandes empresarios.

En estas reseñas, el encargado de negocios vincula a Fernández a una trama de compra de votos para garantizar la victoria del Partido Justicialista en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, durante los comicios legislativos de junio de 2009. Además, sospecha que podría estar relacionado con el tráfico de drogas en el país, algo que expresa mediante la siguiente cuestión: "¿Vínculos con el narcotráfico?".

En lo que se refiere a la descripción de la personalidad y el carácter de Fernández, el diplomático estadounidense considera que es el político "más accesible" y "pro americano" del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, aunque su fidelidad a ésta y a su esposo, el fallecido ex dirigente Néstor Kirchner, está por encima de su simpatía a Estados Unidos.

En este contexto, el jefe de Gobierno indicó que, de confirmarse estas afirmaciones, se sentiría "defraudado" por Kelly, a quien se refirió como "un mamarracho" cuya carrera "está yendo al tacho de basura". No obstante, resto importancia al contenido del material difundido el pasado domingo por Wikileaks --más de 250.000 documentos--. "Esto es un problema de Estados Unidos, no nuestro", aseveró, en declaraciones recogidas por el diario 'Clarín'.