17 de enero de 2007

Argentina.- Un español denuncia a su pareja, nieta de Azucena Villaflor, por llevarse a su hija sin su consentimiento

Tras mes y medio sin ver a su pequeña, espera poder abrazarla antes de que cumpla un año el próximo 18 de febrero

MADRID, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

"Que mi hija no me falte ningún sólo día de mi vida. Eso es lo que quiero". Este deseo común a cualquier padre es algo que, de momento, no puede hacer realidad Rafael Comín, un madrileño de 27 años que vive separado de su hija desde que su pareja, Alejandra Mónica de Vincenti, decidió llevársela a Argentina sin avisarle.

Tras un tiempo en el que las cosas no funcioban entre ellos, ambos decidieron darse unos días para "oxigenar y sosegar la relación". Por ello, el pasado 28 de noviembre, Rafael acompañó a su mujer y a su hija Mar a la estación de Atocha, donde se suponía que las dos iban a coger un tren rumbo a Cuenca para pasar unos días con la familia de Alejandra.

Sin embargo, horas más tarde, Rafael se enteró de que su pequeña no estaba a cien kilómetros de distancia sino volando a Argentina, el país natal de su madre. Nada le hacía sospechar de lo que estaba pasando realmente cuando telefoneó a su pareja para ver si habían llegado ya a Cuenca.

Según explicó Rafael a Europa Press, Alejandra le respondió que se encontraba en un centro comercial, respuesta que volvió a obtener en una segunda llamada que realizó al poco tiempo. Por la noche, la madre de Rafael insistió en llamar de nuevo para ver cómo se encontraba su nieta pero el teléfono de Alejandra estaba apagado.

"Llamé a Argentina para que me dieran el teléfono de Cuenca y el padre de Alejandra me dijo que estaba volando a Argentina", relató. Al oír esto, Rafael se quedó perplejo y pidió explicaciones. "¿Cómo me habéis hecho esto?", preguntó, a lo que el padre de su pareja le respondió que se tranquilizara y metiera "la cabeza en el freezer" (congelador).

RÁPIDA PUESTA EN MARCHA

Sin perder un minuto, Rafael acudió a la comisaría de La Latina situada en la Avenida de los Poblados para poner una denuncia contra su pareja. Después de escuchar su historia, los efectivos policiales presentes allí le indicaron que posiblemente el vuelo del que les hablaba Rafael no había salido aún.

Aferrándose a esta posibilidad, corrió al aeropuerto de Barajas a eso de las 12 de la noche. Allí, preguntó que si su mujer "estaba en alguno de los aviones que llevaban retraso", pero desgraciadamente le informaron de que no le podían facilitar esa información ya que era algo confidencial.

Rafael, volvió a la comisaría con sólo un pensamiento en la cabeza. "Por lo menos", quería abrazar y despedirse de su hija y para ello, necesitaría un auto judicial en el que un magistrado le permitiera pasar a la terminal del aeropuerto.

SUSTRACCIÓN DEL MENOR

Consciente del poco tiempo que tenía por delante, se desplazó hasta los Juzgados de Plaza de Castilla en busca de ese auto. "Me atendió un Juez de guardia y me dio un auto judicial justificado en el artículo 225 bis del Código Penal en el que se habla de la sustracción de menores.

En el texto, se especificaba que su hija no podía salir del territorio nacional sin el consentimiento del padre o de ambos progenitores, aunque Rafael se dirigió con él hacia el Aeropuerto sin apenas leerlo ya que creía que con ese documento podría pasar a despedirse de su hija y en aquel momento, eso era lo único que le importaba.

Sin embargo, esta esperanza se esfumó cuando al llegar, un policía le indicó que el próximo avión con retraso que se disponía a despegar no llevaba a su hija, ya que ésta estaba rumbo a Argentina con su madre. "En ese momento me pusé a llorar y me derrumbé", recuerda Rafael.

LLAMADAS A ARGENTINA

Intentando agotar todas las vías posibles para saber algo de su hija, Rafael acudió a la comisaría del Aeropuerto junto al oficial que le había atendido y éste se puso en contacto con el padre de Alejandra, al que le comentó que su hija se debía poner en contacto con Rafael y con las autoridades españolas al aterrizar.

Rafael sabía que ya no podía hacer nada más en Barajas, por lo que decidió volver a casa. Allí tomó la decisión de llamar al aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires, y se puso en contacto con un responsable de Inmigración. Tras ponerle al corriente de su situación, éste le indicó que carecía de potestad para denegar la entrada a Alejandra y Mar, pero que hablaría con ella.

CONTACTOS INFLUYENTES

El caso de Rafael tiene una peculiaridad que puede complicar las cosas. Alejandra es nieta de Azucena Villaflor, una de las fundadoras de la asociación Madres de la Plaza de Mayo y tiene contactos en el Gobierno argentino, como prueba su reunión con el ministro de Interior, Aníbal Fernández, el pasado 4 de enero.

Después de realizarse este encuentro, Fernández manifestó que no hay ninguna razón para pensar que Mar salió ilegalmente del país ya que ésta tenía pasaporte y eso hace presuponer que existe consentimiento de sus progenitores.

José Antonio López García, el abogado con el que Rafael se puso en contacto, considera que lo que realmente pasó es que "la madre, a través del engaño, se llevó a la hija de ambos progenitores sin el conocimiento ni el consentimiento del padre y, por ello, éste está siendo privado de su patria potestad, por mucho que Mar sea titular de un pasaporte español".

Al ser descendiente de Villaflor y tener "cierta influencia en la clase política argentina", los asesores jurídicos de Rafael están notando "ciertos apoyos por parte de instituciones argentinas" que, aunque les sorprende, esperan que no complique el proceso.

INCUMPLIMIENTO DEL ACUERDO DE LA HAYA

Además, López García asegura que con su actitud, Argentina incumple el acuerdo de La Haya, texto que suscribió junto a otros países. La intención de este texto es prevenir este tipo de situaciones en el que uno de los padres se lleva a los menores en contra del otro mediante "un procedimiento rápido y sumario".

Si se cumpliera el acuerdo, las autoridades requeridas, en este caso las argentinas, deberían hacer "lo posible para devolver" a la menor a su entorno anterior a la sustracción de la manera en que ésta se vea afectada "lo menos posible".

Alejandra apoya su versión de los hechos en que tuvo que salir de Madrid al no existir una situación de normalidad en la relación que podía afectar a Mar. Sin embargo, Rafael tiene probado frente al Juzgado de Instrucción que la niña disfrutaba de un entorno familiar estable como prueba, entre otros aspectos, que él y su pareja habían suscrito una hipoteca juntos.

MIEDO DE IR A ARGENTINA

Teniendo en cuenta todos estos datos, Rafael asegura tener "miedo" de ir a Argentina para intentar recuperar a su pequeña. "Miedo a una sociedad de la que mi pareja estaba huyendo", recalca, pues cree que el apoyo político que tiene su mujer puede influir mucho en el desenlace de su situación.

Además, teme que el hecho de volar a Argentina y que su pasaporte lleve un sello de este país, pueda ser algo tenido en cuenta por las autoridades argentinas para que nacionalicen a su hija "en contra de su voluntad". Rafael afirma que no está en contra de la doble nacionalidad de Mar, pero que esto es algo que ella deberá decidir.

A pesar de todos los contratiempos y dificultades a los que debe hacer frente, Rafael espera que después de mes y medio sin ver a su pequeña, finalmente pueda volver a abrazarla antes de que el próximo 18 de febrero cumpla su primer año de vida. Simplemente quiere estar "cerca" de su hija "sin ningún condicionamiento para estar con ella".