27 de abril de 2019

Bonito, un paraíso natural desconocido que promueve el ecoturismo en Brasil

Bonito, un paraíso natural desconocido que promueve el ecoturismo en Brasil
WIKIPEDIA - ARCHIVO

BRASILIA, 27 Abr. (Notimérica) -

Bonito es una pequeña localidad al suroeste de Brasil conocida además de por sus ríos de aguas transparentes, por ser la capital del ecoturismo en Brasil. Los brasileños aseguran que "Bonito e muito bonito" (Bonito es muy bonito) y los turistas que tienen la suerte de viajar allí lo confirman.

La región de Bonito está situada en el estado de Mato Grosso do Sul, a unos 200 kilómetros de la frontera de Brasil con Paraguay y no muy lejos de El Pantanal, el mayor humedal tropical del planeta.

El elocuente y explícito nombre que da lugar a esta localidad de apenas 20.000 habitantes se debe al capitán Luiz da Costa Leite Falcão, pionero de estas tierras que en 1869 bautizó su hacienda como 'Rincao Bonito' o 'Rincón Bonito'.

Este precioso lugar está rodeado de un entorno de bosques tropicales atravesados limpios ríos de aguas cristalinas llenos de peces de agua dulce. Las cascadas y las cuevas también forman parte del paisaje y le dan un gran atractivo al lugar que sin duda no está falto de encanto.

Bonito es el lugar perfecto para aquellas personas a las que les gusta el ecoturismo y la aventura. La increíble transparencia de sus aguas se debe a una alta concentración de carbonatos en su suelo calcáreo que elimina rápidamente todas las impurezas del agua y lo hace ver increíblemente limpio.

El río Sucuri, uno de los que atraviesa el lugar, es el tercer río más transparente del planeta. Los turistas aprovechan la transparencia de sus aguas para hacer buceo y observar su enorme cantidad de peces, así como las formaciones geológicas de sus cuevas.

Incluso los visitantes menos experimentados pueden sumergirse en sus aguas y sus grutas, ayudados de una cuerda, y apreciar las creaciones geológicas sumergidas en el agua que alcanzan longitudes de hasta 20 metros de altura.

ACCESO LIMITADO

Sin embargo, un lugar tan especial no podía permitir entrar a todo el que quisiera, pues la masificación del turismo en esta región podría suponer su destrucción, por lo que hace 20 años, cuando el turismo empezaba a asomar, los lugareños decidieron tomar medidas para preservarlo.

Según recoge el portal de noticias 'Sputnik', un lugareño aseguró que "se hicieron estudios ambientales para determinar el máximo de personas que podían entrar cada día en cada lugar, siempre con guías y en grupos pequeños; la preservación ambiental es prioritaria".

Muchos de los lugares que visitan los turistas son de carácter privado, son los mismos propietarios los que los abren al público para que los turistas puedan disfrutar de ellos. Sin embargo, aunque en la mayoría cobran un dinero por la entrada, no es la principal fuente de ingresos.

La mayoría de los lugareños y propietarios viven de la agricultura y la ganadería, sin embargo este lugar demuestra que el equilibrio es posible. De todo el territorio que tiene el paraje, alrededor de un 40 por ciento está dedicado a la cría de ganado y la agricultura y el otro 60 por ciento constituye la zona protegida.

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