7 de julio de 2006

Brasil.- Nuevos ataques en Sao Paulo dejan un agente penitenciario fallecido, el quinto en los últimos diez días

Los 1.450 reclusos de una cárcel destruída por los motines del pasado mes de mayo están confinados en un patio con capacidad para 200

SAO PAULO, 7 Jul. (EP/AP) -

Nuevos ataques en la ciudad brasileña de Sao Paulo por parte de varios desconocidos armados con pistolas dejaron un agente penitenciario fuera de servicio fallecido, el quinto en los últimos diez días, según informaron fuentes policiales.

Los dos hombres, que las autoridades relacionan con una poderosa banda criminal, dispararon desde un coche en marcha contra el agente Paulo Gilberto cuando llegaba a su casa sobre las 6.30 hora local (10.30 hora española) en un barrio del norte de Sao Paulo. Parientes y vecinos socorrieron al agente, de 54 años, llevándolo a un hospital cercano, pero falleció a las puertas de su domicilio.

Los asesinatos de los cinco agentes habrían sido obra de la banda Primer Comando de la Capital (PCC), que el pasado mes de mayo lanzó una ola de ataques sin precedentes en Sao Paulo, indicó la oficina de prensa de la policía.

En un intento de brindar seguridad a los agentes, el gobernador de Sao Paulo, Claudio Lembo, y el ministro de Justicia, Marcio Thomaz Bastos, discutieron hoy un proyecto de ley para permitir que los agentes penitenciarios porten armas de fuego cuando están fuera de servicio, según explicó la Gobernación de la ciudad en un comunicado.

Los ataques y la respuesta policial en mayo dejaron casi 200 muertos entre policías, prisioneros y supuestos miembros del grupo criminal. La más reciente cadena de muertes comenzó el 28 de junio, apenas dos días después de que la policía diera muerte a 13 personas --una docena de hombres y una mujer-- sospechosas de pertenecer al PCC y que, según las autoridades, planeaban ejecutar a guardias penitenciarios.

La policía dijo entonces que los sospechosos murieron en un intercambio de disparos a las afueras de una prisión en Sao Bernardo do Campo, un suburbio industrial a las afueras de Sao Paulo, y que pretendían ejecutar a al menos 60 carceleros a lo largo de diez días y mientras estuvieran de camino o saliendo del trabajo.

1.450 PRESOS EN UN PATIO

Los líderes de la banda, agregaron las autoridades, también ordenaron en mayo una serie de revueltas en las 144 cárceles del estado de Sao Paulo, muchas de las cuales quedaron parcialmente destruidas debido a los alzamientos.

La prisión de Araraquara, a unos 250 kilómetros al noroeste de la ciudad, quedó en mayo tan destruida que sus casi 1.450 reclusos aún están confinados en un área que resultó menos dañada: un patio exterior de la cárcel con capacidad para 200 internos, explicó la Secretaría de Administración Penitenciaria de Sao Paulo.

Para evitar una posible fuga de los reclusos, la puerta metálica que da acceso al patio fue cerrada, lo que obliga a los guardias a lanzar comida y medicinas a los internos por encima de los muros de la prisión. Las autoridades informaron que seis médicos, escoltados por la policía militar, comenzaron hoy a atender a un centenar de presos enfermos --de diabetes, hipertensión y asma-- de la prisión en Araraquara.

Se espera que para finales de la próxima semana, dos de los ocho pabellones de celdas de la prisión ya estén preparados para utilizarse, lo que permitiría que unos 600 internos puedan salir del patio, según informaron varios funcionarios, aunque no detallaron cuándo estarían arregladas las otras seis secciones.

La grave situación en Araraquara salió a la luz ayer, jueves, cuando el diario 'Folha de Sao Paulo' publicó en su página web fotos aéreas del patio de la prisión. A este respecto, el gobernador Lembo, citado por el periódico, puntualizó que "este drama humano" no fue provocado por las autoridades, "sino por los propios presos". "Tenemos que preservar la seguridad de la sociedad manteniendo a los presos detenidos en un edificio totalmente destruido por ellos mismos", agregó.