29 de febrero de 2008

Colombia.- La familia de Ingrid Betancourt dice que la candidatura al Príncipe de Asturias les reafirma en su liberación

Astrid Betancourt le comunicará la noticia a su hermana a través de un mensaje radiofónico y anuncia de apoyos de todo el mundo

OVIEDO, 29 Feb. (EUROPA PRESS) -

La familia de Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC de Colombia, manifestó hoy, a través de su hermana Astrid, sentirse "muy honrada y alegre" al conocer la noticia de la candidatura de la ex senadora colombiana al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2008. La hermana de la nominada aseguró que la noticia llega "en un momento crucial" para la familia, según informaron fuentes próximas a la Fundación Príncipe de Asturias.

Astrid Betancourt aseguró a la institución asturiana que la noticia de la candidatura de su hermana le reafirma "en la convicción de que me la van a liberar", lo que permitiría, dijo, que asistan juntas a la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias, el próximo mes de octubre en Oviedo, en el caso de que finalmente obtenga el galardón.

La propia Astrid Betancourt ha indicado que en el próximo mensaje que le enviará a su hermana a través de la radio -que realiza de forma periódica- le comunicará que es candidata al Premio Príncipe de Asturias, así como la "enorme repercusión" que ha tenido esta noticia.

Como muestra de la importancia que la familia de Ingrid Betancourt le ha dado a esta candidatura, su hermana Astrid ha anunciado la "inminente" llegada, a la Fundación, de apoyos de importantes personalidades de la vida política y social de todo el mundo. La ex senadora colombiana comparte candidatura con las ya liberadas Clara Rojas y Consuelo González de Perdomo, en representación de todos los secuestrados por la guerrilla en las montañas de Colombia. El jurado de este premio se reunirá a principios del mes de septiembre.

La Fundación Príncipe de Asturias ha recibido centenares de apoyos de todas las partes del mundo a la candidatura. El año pasado este premio fue concedido al Museo de la Memoria del Holocausto Yad Vashem por constituir "un recuerdo vivo de una gran tragedia histórica, por su tenaz labor para promover, entre las actuales y futuras generaciones, y desde esa memoria, la superación del odio, del racismo y de la intolerancia".