31 de agosto de 2015

Un colombiano secuestra, viola y tortura con una plancha a su novia

BOGOTÁ, 31 Ago. (Colprensa/Notimérica) -

Un hombre colombiano, Ricardo Ascanio, ha sido condenado esta semana a 24 años de cárcel por secuestrar, violar y atacar con una plancha a su novia, Omaira Venegas Rojas, por los celos que sentía el agresor.

Los hechos se remontan al 23 de octubre de 2010, cuando Omaira, aprovechando unos días de vacaciones, decidió viajar a Ábrego (Medellín) para encontrarse con Ricardo, con el que cumplía siete meses de relación.

En apenas unas horas, la actitud de Ricardo cambió y procedió a atacarla y a abusar de ella, según Omaira describió detalladamente a la Fiscalía colombiana.

"Desde que llegué, Ricardo se mostró indiferente. Durante la tarde del día siguiente, asistí a la misa de domingo y al regresar a casa encontré las luces apagadas. Al entrar, estaba disgustado, me golpeó en la cara y me arrastró a la cama, donde me amarró a los extremos de manos y piernas. Me tapó la boca con unas medias y le subió el volumen al equipo de música", afirmó la víctima.

Haciendo referencia a una supuesta infidelidad, Ricardo procedió a encender una plancha con la que quemó varias partes del cuerpo de su novia, como la cara o las piernas, sin que ella entendiera en ningún momento lo que estaba ocurriendo.

En los expedientes de la Fiscalía se describe cómo seguidamente Ricardo procedió a mutilar las partes íntimas de la joven y en un acto desequilibrado de excitación tuvo relaciones con ella en contra de su voluntad.

"Al día siguiente me dejó encerrada. Él se fue de la casa, permaneciendo fuera todo el día. Cuando regresó trajo unas hierbas y pastillas para calmarme el dolor. A los ruegos de que me dejara regresar a Medellín, me contestaba que no lo haría hasta que se cumplieran los días de mis vacaciones, que terminaban el 31 de octubre (...) y así lo hizo".

Tras permanecer encerrada y amarrada durante ocho días, Omaira, de 37 años, finalmente regresó consternada a Medellín, bajo la amenaza de que no contara lo sucedido o Ricardo le haría daño a ella o a su familia.

CAPTURA DEL CRIMINAL.

Omaira, que no aguantaba el sentimiento de dolor, se desahogó con una amiga, que le aconsejó que contara lo sucedido a las autoridades y valoraran sus heridas en Medicina Legal.

Ricardo Ascanio López fue capturado el 13 de noviembre de 2011, cuando salía de la casa de un familiar en el barrio de Santa Bárbara (Ábrego) por orden del Juzgado Primero Penal Municipal de Ocaña.

La Fiscalía le imputó los delitos de secuestro, tortura y

violación, pero él no aceptó dichos cargos y se declaró inocente. Por la gravedad de los delitos, el caso pasó a manos de un juzgado especial de Cúcuta.

Durante varios meses y en desarrollo del juicio, que se aplazó en varias ocasiones y por diversas razones de las partes, el ente investigador recogió los testimonios de los médicos y de un psicólogo de Medicina Legal que valoraron a Omaira en Medellín.

CICATRICES IMBORRABLES.

Los profesionales coincidieron en corroborar las imborrables cicatrices que dejaron las quemaduras de la plancha en su piel además de los trastornos psicológicos que quedaron en ella.

Aunque la defensa de Ricardo Ascanio trató de degradar los delitos y demostrar que el agresor padecía de un trastorno mental, argumentado en el suicidio de su padre y la muerte de dos compañeros cuando prestó el servicio militar, fue finalmente una psiquiatra la que describió la condición del acusado.

"Ricardo Ascanio sufre un trastorno afectivo bipolar, pero es controlable siempre y cuando se encuentre en tratamiento médico y con un adecuado medicamento, puede trabajar y llevar una vida normal, lo que quiere decir que puede tener una familia, actuar socialmente, defenderse económicamente, sin hacerle daño a la sociedad", señaló la psiquiatra ante el estrado.

Escuchadas las partes, el juzgado resolvió que la sentencia sería de carácter condenatorio en contra de Ricardo Ascanio, además de tener que pagar una suma millonaria por los daños causados.

Dicha decisión fue apelada por la defensa de Ricardo Ascanio y ahora, en segunda instancia, será el Tribunal Superior de Cúcuta el que decida ratificarla, modificarla o rechazarla.