¿Conoces lo que sucedió en la Masacre de San Patricio en Argentina?

¿Conoces lo que sucedió en la Masacre de San Patricio en Argentina?
4 de julio de 2018 WIKIMEDIA

BUENOS AIRES, 4 Jul. (Notimérica) -

La sociedad argentina recuerda este miércoles la masacre de San Patricio, un crimen perpetrado por un grupo de militares que acabó con la vida de cinco religiosos: tres sacerdotes y dos seminaristas paolotinos --de la Sociedad del Apostolado Católico--, el 4 de julio de 1976.

Durante la dictadura militar de Jorge Rafael Videla fueron asesinados cientos de hombres y mujeres, quienes también en su mayoría fueron torturados y se vulneraron sus derechos. Tal fue el caso del derecho a la vida, el derecho a la libertad personal o el derecho a la integridad personal, como destacó la Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) en una visita a la nación austral a finales de los años 70.

Como parte de estas vulneraciones se produjo también el asesinato de los cinco religiosos, un hecho que conmocionó al país y que, a día de hoy, todavía permanece como una de las grandes incógnitas del cruento régimen. Según han destacado varios informes oficiales, aproximadamente a la una de la mañana del 4 de julio, varios automóviles estacionaron en las inmediaciones de la iglesia de San Patricio de Buenos Aires de manera sospechosa.

Este hecho levantó las alarmas entre un grupo de jóvenes, los cuales decidieron acudir a la comisaría para efectuar una denuncia sobre los hechos por temor a que se tratara de criminales en busca de perpetrar un atentado. Un auto policial llegó a la zona y se comunicó con las personas que se encontraban en los vehículos, aunque finalmente les dejó marchar.

Poco después, a las dos de la mañana, los mismos jóvenes vieron cómo el grupo de individuos no identificados abandonaba los coches y entraba en la iglesia con armas largas. Nadie logró evitar el ataque contra los religiosos, que se encontraban desprotegidos.

A la mañana siguiente, a la hora de la primera misa, los feligreses comenzaron a llegar al recinto y ante la falta de respuesta de los sacerdotes, se adentraron en las inmediaciones para comprobar qué sucedía.

El organista de la parroquia, Fernando Savino, fue el primero en encontrar los cuerpos. Los cadáveres de los tres sacerdotes y los dos seminaristas se encontraban tendidos en el suelo, en línea, y sobre un gran charco de sangre, junto a ellos había varios mensajes escritos con tiza.

"Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la Patria", decía el mensaje escrito en la puerta, "estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son MSTM", continuaron los criminales en la alfombra.

Los asesinados eran los sacerdotes Alfredo Leaden, Alfredo José Kelly, Pedro Eduardo Dufau, y los seminaristas Salvador Barbeito Doval y Emilio José Barletti, de nacionalidad argentina salvo uno de ellos, quien era español. Todos eran integrantes de la congregación Sociedad del Apostolado Católico.

ATENTADO CONTRA OFICIALES

Bajo las siglas de MSTM, los atacantes se referían al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, un movimiento dentro de la Iglesia Católica argentina con fuerte participación política y social, muy cercano a la izquierda peronista y en algunas ocasiones al marxismo.

Con la primera frase, los asesinos señalaban al atentado contra la Policía Federal Argentina, que se produjo el 2 de julio de 1976 y que dejó una cifra de 23 muertos y más de 60 heridos. El ataque se produjo mientras los agentes almorzaban, cuando se derrumbó el techo y decenas de personas quedaron sepultadas.

Los perpetradores pertenecían a la organización Montoneros, brazo armado del ala izquierda del peronismo que actuó desde finales de los años 60. Sus objetivos iniciales fueron la desestabilización del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional y la restitución de Juan Domingo Perón en el poder.

Muchos medios de comunicación, como el diario local 'La Nación', se hicieron eco de la noticia y señalaron que se trataba de un acto "cobarde, de vandalismo y de no tener Patria", palabras procedentes de un comunicado del Comando de la Zona I del Ejército.

Toda la nación se solidarizó con los religiosos y durante los días siguientes se llevaron a cabo numerosas misas en su honor. Sin embargo, los hechos no concluyeron aquí: en el mes de agosto de ese mismo año un grupo armado secuestró durante varias horas a Mariano Grondona, conocido abogado y periodista.

Los asaltantes le encargaron a Grondona que llevara un duro mensaje: "proseguirían los episodios como el de los palotinos y sufrirían una escalada hacia la jerarquía eclesiástica".