31 de enero de 2007

Costa Rica.- Grupos ecologístas advierten sobre los riesgos ambientales de un proyecto de explotación minera en el país

SAN JOSÉ, 31 Ene. (EUROPA PRESS) -

El grupo ecologista Unión Norte por la Vida (UNV) advirtió hoy sobre los riesgos ambientales que podría generar el proyecto de una compañía minera canadiense para explorar y perforar en unas 18.000 hectáreas ubicadas cerca del río San Juan, en la frontera costarricense con Nicaragua.

Uno de los miembros de UNV, Marco Tulio Araya, dijo en un comunicado de prensa que la empresa minera 'Industrias Infinito', filial de la canadiense Vannessa Ventures, "anunció recientemente que este año 2007 pretende emprender un programa extensivo de perforación en las concesiones mineras que posee alrededor de su proyecto minero Crucitas".

La mina estaría situada en Crucitas de San Carlos, a unos 173 kilómetros de San José. La empresa planea una inversión de 70 millones de dólares (casi 54 millones de euros) para la explotación de 650.000 onzas de oro durante 10 años.

Araya añadió que en septiembre de 2006 la compañía informó "que pretendía iniciar un programa de exploración en la concesión de Conchudita, la cual se encuentra localizada a unos 10 kilómetros de Crucitas, y tan solo a 200 metros del río San Juan".

"Esta situación nos preocupa sobremanera por su cercanía al río San Juan y los impactos ambientales que pueda tener sobre el mismo, sobre todo por la erosión de sedimentos y el arrastre de lodos que generan las grandes máquinas de perforación. No podemos ni imaginar la afectación que generará un plan de exploración de tal magnitud", indicó.

La organización hizo un llamamiento "a las autoridades ambientales de Nicaragua para que también manifiesten sus puntos de vista al respecto utilizando los canales adecuados para evitar que las intenciones de la canadiense se llegan a desarrollar".

En Costa Rica además opera la empresa minera Metales Procesados, subsidiaria de la canadiense Glencairn, y que tras superar trámites burocráticos y protestas de ecologistas, inició su actividad en diciembre de 2005 en la mina Bellavista, en la localidad de Miramar, provincia de Puntarenas, a unos 100 kilómetros al oeste de San José.