14 de abril de 2014

El Gobierno cubano apuesta por las cooperativas

El Gobierno cubano apuesta por las cooperativas
REUTERS

LA HABANA, 14 Abr. (Reuters/EP) -

   Unas 450 cooperativas se formaron durante el año pasado en Cuba y hay planes para crear miles más. La iniciativa es una de las reformas orientadas al mercado, ordenadas por el presidente Raúl Castro tras reemplazar en el poder a su hermano enfermo Fidel en el 2008.

   Las autoridades cubanas están convirtiendo empresas estatales en cooperativas y proporcionando incentivos a los privados para que pasen a esa forma de gestión, con la esperanza de frenar el auge de capitalismo.

   Mientras Raúl Castro sostiene que sus reformas buscan fortalecer el socialismo, miles de emprendimientos particulares han surgido desde el 2010, desde restaurantes privados hasta reparaciones de artículos electrónicos, y han captado la atención de todo el mundo.

   Las cientos de cooperativas experimentales surgidas en el último año han tenido menos publicidad, pero son parte del equilibrio político propuesto por el Estado, que necesita sacar cientos de miles de trabajadores de la nómina estatal pero también frenar el auge del capitalismo en la isla.

   "Ahora tenemos más sentido de pertenencia. Aquí nadie roba, esto es de todos, ganamos por lo que hacemos, sin problemas, sin interferencias del Gobierno", dijo eufórico Heydell Alom, quien ha pasado 11 de sus 38 años preparando tragos en el bar del Karabalí, antigua discoteca que ahora es una cooperativa operada por 21 socios.

   Como es típico en las reformas cubanas, la iniciativa para establecer mas cooperativas comenzó como un experimento que luego se expandirá si resulta exitoso.

   Los partidarios de las cooperativas lo ven como una forma de permitir la libre empresa, al igual que lo han hecho otros países comunistas, limitando al mismo tiempo un aumento inevitable en la desigualdad de ingresos.

   "El modelo es diferente de China y Vietnam", dijo un economista cubano experto en cooperativas. "Tenemos la ventaja de aprender de sus experiencias", agregó.

   El economista, que pidió no ser identificado debido a que no tenía una autorización para conceder entrevistas, dijo que muchos países tienen cooperativas, pero ninguno ha probado a gran escala convertir empresas estatales a esta forma no estatal.

   Las cooperativas cubanas han aparecido de muchas formas y tamaños, desde restaurantes, cafeterías y mercados mayoristas y minoristas de productos hasta servicios contables e informáticos, fregadoras de autos, servicios de construcción, clubes nocturnos y venta de aves exóticas.

   Esta nueva forma de gestión no estatal funciona de forma independiente al Estado y los precios se fijan en función de mercado en la mayoría de los casos, según una resolución publicada en diciembre.

DIFERENTE SUERTE

   Algunos han prosperado. Otros, en cambio, deben aún comprender lo que significa competir.

   El restaurante La Divina Pastora está instalado en una hermosa propiedad cercana al legendario Castillo del Morro, un sitio turístico desde donde se tiene una privilegiada vista a la capital cubana a través de la bahía habanera.

   El lugar se llena a la hora del almuerzo con autobuses repletos de turistas que visitan el sitio, pero no ocurre lo mismo en las noches. Un sábado reciente el restaurante estaba casi vacío a pesar del buen clima.

   Ningún miembro de la cooperativa había propuesto un plan para atraer clientes, según dijo una joven empleada que no se identificó.

   La Divina Pastora era una antigua empresa estatal que cerró el año pasado y reabrió como una cooperativa, aunque al nuevo personal no tuvo la oportunidad de elegir a su líder. "¿Cómo podemos elegir al administrador cuando fue él quien nos contrató?", dijo la empleada.

   Karabalí, que está al otro lado de la bahía de La Habana, tiene un éxito claro. El club tiene una posición privilegiada en la céntrica calle 23, donde los habaneros salen a caminar los fines de semanas paseando por la heladería Coppelia hasta el paseo marítimo conocido como Malecón.

   Los 21 miembros de la cooperativa planean remodelar Karabalí, empezando por la cafetería que el Estado dejó en ruinas. "Cuando terminemos la cafetería pensamos en invertir para hacer otras mejoras", dijo Alom, empleado del bar.

   Cada miembro de la cooperativa gana 750 pesos (31 dólares al mes), tres veces más que los 250 pesos que pagaba el Estado. También reparten las utilidades cada tres meses.

   "Nos liberamos de los esquemas de la empresa estatal, ahora lo decidimos todo, qué compramos, cuánto compramos, a qué hora abrimos o cerramos sin que vengan a sancionarnos. Nos ajustamos a cómo se comporta la clientela", dijo Ariel Rodríguez, encargado de llevar las cuentas del Karabalí.

   "Este sitio es de nosotros, no viene ningún extraterrestre a decir qué está bien o mal, cuándo o cómo pagamos los salarios, qué artistas contratamos o quién hace las reparaciones constructivas (...) buscamos alternativas con libertad", añadió.