18 de mayo de 2015

Ébola: la enfermedad persistía en el ojo izquierdo del doctor de la OMS Ian Crozier

  • Ébola: la enfermedad persistía en el ojo izquierdo del doctor de la OMS Ian Crozier
EMORY EYE CENTER

NUEVA YORK, 18 May. (Notimérica) -  

   Uno de los doctores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Ian Crozier, mantenía el rastro del ébola en sus ojos después de haber recibido el alta en el Hospital de la Universidad de Emory tras una lucha brutal contra la enfermedad.

   Crozier se contagió en Sierra Leona mientras ejercía como voluntario contra la enfermedad en uno de los mayores focos de la misma como miembro de la OMS.

   Su equipo médico pensaba que ya estaba curado pero, dos meses después de haber recibido el alta, el doctor acudió de vuelta al hospital debido a una decoloración en su iris --de azul a verde--, dolor intenso y una altísima presión en su ojo izquierdo, según ha publicado 'The New York Times'.

   Después de realizarle una serie de pruebas, los resultados revelaron que el interior del ojo del doctor estaba infectado de ébola.

   Aunque es posible que el virus pueda permanecer en el semen durante algunos meses, el resto de fluidos del organismo habían mostrado hasta el momento indicios de no presentar la enfermedad una vez que el paciente se había recuperado. Por ello, resulta alarmante que el virus pueda acechar a un paciente desde el interior de su ojo.

   La infección continuaba en el ojo del doctor, pero tanto sus lágrimas como la superficie de su ojo estaban libres del virus, así que no había riesgo de contagio para nadie que haya podido estar expuesto al haber mantenido contacto casual con Crozier.

EFECTOS A LARGO PLAZO

   Más de un año después de declararse la epidemia en África Occidental, continúan las investigaciones sobre la enfermedad y sus efectos a largo plazo para aquellos que han podido sobrevivir al ébola.

   Las informaciones son escasas porque los brotes hasta ahora han sido pequeños. Hasta el momento se han registrado centenares de casos con una mortalidad del 50 al 80 por ciento. Ahora, han aparecido nuevos patrones entre algunos de los 10.000 supervivientes de Guinea, Liberia y Sierra Leona.

SÍNDROME POST-ÉBOLA

   El doctor de la OMS se considera a sí mismo como un ejemplo perfecto del "síndrome post-ébola", ya que, además del problema ocular, también ha sufrido dolores en las articulaciones y los músculos que lo han debilitado, cansancio intenso y pérdida de audición.

   Por el momento, sólo se han registrado algunos casos similares en África Occidental, pero no está claro todavía la frecuencia, gravedad y persistencia de los mismos.

   De los problemas físicos más habituales entre los centenares de personas que han sobrevivido al ébola los más acusados son el dolor crónico, las cefaleas y los problemas oculares, según el director médico Johm Fankhauser.

   Algunos casos anecdóticos que están por confirmar apuntan que algunos pacientes del virus se han quedado completamente ciegos o sordos.

   Crozier no es el único que ha registrado uveítis --inflamación grave del interior del ojo-- después de sobrevivir al ébola.

Crozier

CROZER TEMÍA QUEDARSE CIEGO

   El doctor infectado del ébola era también parte de su propio equipo médico. En la búsqueda por encontrar un equilibrio entre tratar la inflamación y combatir la infección de su ojo, su vista seguía deteriorándose.

   Mientras buscaban una solución, Crozer sufrió una pérdida de audición considerable también en el lado izquierdo: "toda la vida del lado izquierdo desaparecía", señalaba. "Fue una época muy sombría y deprimente. Tenía la sensación de tener el ojo muerto".

   Días después, el especialista en enfermedades infecciosas que había estado al cargo de gran parte del tratamiento de Crozer, Jay Varkey, consiguió que la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense le diese permiso, excepcionalmente, para usar un antivírico experimental en forma de pastilla.

   No estaban seguros de su posible utilidad, así que, a modo de refuerzo, el oftalmólogo Steven Yeh, que también había participado en el proceso de investigación de Crozer, le puso al paciente una inyección de esteroides sobre el globo ocular. Con ella, se liberaría poco a poco el fármaco dentro del ojo.

   Aproximadamente una semana después, Crozer se dio cuenta de que podía ver "espacios" y "agujeros" si giraba la cabeza hacia uno y otro lado. Durante los meses siguientes recuperó la visión.

   "Yo pienso que la cura fue el propio sistema inmunitario de Ian", ha dicho Varkey, quien también sospecha que los tratamientos mitigaron los síntomas de Crozier y sirvieron para conservarle la vista el tiempo suficiente para que el sistema inmunitario acabase con el virus --del mismo modo que el tratamiento de apoyo durante la peor fase de la enfermedad lo había mantenido vivo hasta que sus defensas naturales pudieron controlar la situación--.

   Crozier cree que la información de su caso podría ayudar a prevenir la ceguera en supervivientes del ébola de África Occidental. El pasado abril, viajó a Liberia con Yeh y algunos otros médicos del Emory para ver a pacientes que se habían recuperado del ébola y examinarles los ojos. "Tal vez podamos cambiar el curso natural de la enfermedad en los supervivientes", explicaba Crozier. "Quiero empezar a trabajar en ello".

PREOCUPACIÓN DE LA OMS

   A medida que la enfermedad remite, la OMS ha empezado a recopilar información para ayudar a pacientes como Crozier, especialmente si el problema es ocular, uno de los casos especialmente preocupantes, tal y como ha indicado el asesor de la OMS y especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad Tulane, Daniel Bausch.