7 de julio de 2009

Encíclica papal busca "autoridad global" en economía

Por Philip Pullella

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters/EP) - El Papa Benedicto XVI pidió una "autoridad política mundial" para gestionar la economía global y una mayor regulación gubernamental de las economías nacionales para sacar al mundo de la actual crisis y evitar que se repita.

El llamamiento del Papa a repensar el modo en que se gestiona la economía mundial se produjo en una nueva encíclica que abordó una serie de asuntos sociales pero cuyo principal hilo conductor fue cómo la actual crisis ha afectado a las naciones ricas y pobres.

Partes de la encíclica "Caridad en la verdad" podrían causar molestia entre los conservadores por su rechazo subyacente al capitalismo sin control y las fuerzas del mercado sin regular, que dijo llevó a un abuso "ampliamente destructivo" del sistema y "graves desviaciones y fracasos".

Una encíclica es el documento papal más importante y aporta la guía más clara para los 1.100 millones de católicos del mundo y para los no católicos sobre lo que piensan el Vaticano y el Papa acerca de asuntos sociales y morales específicos.

El Papa dijo en el documento que cada decisión económica tiene una consecuencia moral y pidió "formas de redistribución" de la riqueza supervisada por los Gobiernos para ayudar a los más afectados por las crisis.

Benedicto XVI dijo que "existe una urgente necesidad de una verdadera política mundial" cuya tarea sea "gestionar la economía mundial, revivir las economías afectadas por la crisis, evitar cualquier deterioro de la presente crisis y los mayores desequilibrios que podrían resultar".

Dicha autoridad tendría que estar "regulada por la ley" y "necesitaría estar universalmente reconocida y revestida con el poder efectivo para garantizar la seguridad de todos, respeto por la justicia y por los derechos".

"Obviamente tendría que tener la autoridad para asegurar el cumplimiento de sus decisiones por parte de todos los implicados, y también las medidas coordinadas adoptadas en varios foros internacionales", agregó.

SE NECESITAN REFORMAS

Naciones Unidas, las instituciones económicas y las finanzas internacionales tienen que ser reformadas "incluso en medio de una recesión mundial", manifestó Benedicto XVI en su encíclica, de 141 páginas.

El llamado del líder católico para un organismo supranacional que aborde las falencias económicas perturbó a algunos católicos capitalistas.

"Hay una diferencia entre coordinación y mandato... un imprudente préstamo en Estados Unidos pudo y empobreció a la gente en Letonia. Así que obviamente la coordinación es importante mientras no sea un mandato", dijo Frank Keating, director ejecutivo del American Council of Life Insurers y ex gobernador de Oklahoma.

El texto está dirigido a todos los católicos además de "toda la gente de buena voluntad" y fue publicado en la víspera del inicio de la cumbre del G-8 en Italia, y tres días antes de que el Papa aborde la recesión mundial con el presidente estadounidense, Barack Obama.

En diversas secciones de la encíclica, Benedicto XVI dejó claro que tenía grandes reservas sobre un mercado totalmente libre.

"La convicción de que la economía debe ser autónoma, de que debe protegerse de "influencias" de carácter moral, ha llevado al hombre a abusar del proceso económico de un modo ampliamente destructivo", manifestó.

"A largo plazo, esas convicciones han llevado a unos sistemas económicos, sociales y políticos que pisotean las libertades personales y sociales, y por lo tanto son incapaces de proporcionar la justicia que prometen".

El beneficio es útil sólo si sirve como un medio de aportar un futuro más brillante a toda la humanidad, aseguró el Papa en el documento.

"Una vez que las ganancias se transforman en la única meta, si son producidas de maneras incorrectas y sin el bien común como su último fin, arriesga destruir la riqueza y crear pobreza", precisó.

Además agregó que la crisis económica es una "clara prueba" de los "perniciosos efectos del pecado" en la economía.

ESTIMULO FRENTE A G-8

En otros apartados de la encíclica, su primera en asuntos sociales desde su nombramiento en el 2005, abordó asuntos como el desarrollo, la migración, los derechos sindicales, terrorismo, turismo sexual, asuntos de población, medio ambiente, bioética y energía.

"Las financieras deben redescubrir la genuina fundación ética de su actividad...", comentó.

La canciller alemana Angela Merkel, quien reprochó al Papa Benedicto XVI anteriormente por una disputa sobre un obispo que negaba el Holocausto, acogió la encíclica como un importante estímulo para los líderes del mundo frente a una reunión del G-8 en Italia.

"El Papa Benedicto ha alentado a los líderes estatales a crear reglas para que este tipo de crisis económica mundial no se repita", expresó Merkel a los reporteros. "También vi esto como una orden para trabajar hacia una economía social de mercado en el mundo".

El líder religioso pareció respaldar la intervención gubernamental "en corregir errores y mal funcionamientos", diciendo que "uno podría prever un aumento en las nuevas formas de participación política, nacional e internacionalmente".

La publicación de la encíclica se retrasó casi un año para que el Papa pudiera abordar aspectos de la actual crisis económica.