25 de octubre de 2006

España/Cuba.- Un joven extremeño denuncia que le impiden traer a España a su esposa cubana

VILLANUEVA, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

Antonio María Benito, un joven camarero extremeño de 33 años de edad, lleva nueve meses tratando de conseguir traer a su esposa, una joven cubana llamada Mayte Moroña, a España, pero la burocracia primero, y el dictamen negativo del cónsul de España en este país después, se lo han impedido hasta el momento.

La historia de amor de este joven extremeño comenzó el 23 de septiembre de 2005 en Cuba. Un día antes había llegado con un amigo a este país para tomarse unas vacaciones y así recuperarse de una ruptura amorosa que había sufrido recientemente. Un día después ya conocía a Mayte Moraña, una joven de 27 años de la que se enamoró y con la que pasó el resto de sus vacaciones.

Al regresar a España, Antonio volvió a regentar el bar que posee en la localidad de Villanueva en Badajoz, pero no se olvidó de Mayte, y regularmente le enviaba cartas y hablaba con ella por teléfono gracias a una amiga suya "que poseía un teléfono fijo".

La relación poco a poco fue evolucionando y ganando en confianza, hasta que "un día la llamé y le pregunté que si quería casarse conmigo, y ella accedió", comenta emocionado Antonio recordando ese momento.

PROBLEMAS BUROCRÁTICOS

Desde entonces, todo han sido problemas, primero tuvo que ir al Consulado de Cuba en Sevilla para informarse de lo que tenía que hacer para contraer matrimonio en este país, una vez realizado todos los trámites, partió a Cuba el 30 de enero de este año, para casarse pocos días después.

"Me casé el día 2 de febrero, en un juzgado y me dijeron que estaba todo bien", asegura Antonio, que inmediatamente se dirigió a laEmbajada española en La Habana para poder legalizar su matrimonio en España. "Eso era un caos, te atienden en la calle. Dos políticos llegaron con insignias del PSOE y del PP, y me dijeron lo que tenía que hacer, pero no te ayudan", afirmó.

Antonio tuvo que regresar a España debido a la lentitud del proceso, que se dilató hasta el pasado 19 de julio, cuando fue llamado para una entrevista en la Embajada. "Primero entró ella, permaneció dentro 10 minutos, yo tardé incluso menos", comenta Antonio, que poco después, el 18 de agosto, comprobó como le notificaban en una carta que su matrimonio era de 'complaciencia', y por lo tanto no podía llevarse a su mujer y a la hija de esta a España.

"Para mi es deprimente y vergonzoso que un embajador nos diga que el matrimonio es de convivencia, quién es. Dios, comenta ofendido Antonio, que no entiende como una persona decide algo así, tan solo porque alguien que trabaja para él le hace una entrevista de unos minutos. "Yo no digo que no hay matrimonios falsos pero el mío no, en esta vida pagan justos por pecadores", se lamenta.

VIAJES A CUBA

En los últimos 11 meses, este joven extremeño ya ha ido cuatro veces a Cuba para intentar solucionar todo y traer a su mujer, que desesperada, ya le pide incluso que se quede a vivir en su país, algo a lo que él no accede, ya que tiene su negocio y su casa en España.

Antonio está ahora pendiente de que el cónsul le vuelva a recibir para darle las facturas del teléfono móvil, fotografías, vídeos, e incluso "la declaración de la renta para dársela en la que dice que tengo un negocio, que no me he vendido a nadie, hasta tengo una fé de una notaría", afirma el joven.

Hace unos días hizo un recurso de apelación, pero le aseguran que tardarán en contestarle de ocho meses a un año, demasiado tiempo para Antonio, que apenas ha vivido algunas semanas con su mujer desde que se casó. Asegura que si la apelación no la resuelven positivamente, tendrá que ir al juzgado, aunque espera que no sea así, ya que un juicio civil podría tardar en resolverse unos dos años, "demasiado tiempo".

Por el momento, solo le queda lamentarse, ya que asegura que su felicidad depende no sólo de él y de su mujer, sino "de un cónsul que tiene que decir si el matrimonio es verdadero".