5 de agosto de 2009

Los filipinos despiden a reverenciada Corazón Aquino

Por Manny Mogato

MANILA (Reuters/EP) - La reverenciada ex presidenta filipina Corazón Aquino, heroína del movimiento popular de 1986, fue enterrada el miércoles después de una procesión de ocho horas que tuvo que abrirse paso entre cientos de miles de personas que acudieron a despedirla.

Pese a la fuerte lluvia, las multitudes aguardaron pacientemente a lo largo de un camino de 20 kilómetros de largo entre la catedral de Manila hasta el cementerio, donde fue enterrada con honores militares.

Aquellos que participaban de la procesión coreaban "¡Cory! ¡Cory!," el cariñoso sobrenombre de la ex mandataria, y con sus manos hacían la "L" que fue marca registrada de Aquino durante la revolución que derrocó a la dictadura de Ferdinand Marcos y cautivó al mundo.

Las misas en memoria de Aquino se celebraban en iglesias de todo el país y más de 2.000 funcionarios, diplomáticos, empresarios, líderes de la sociedad civil y religiosos acudieron a la que se celebró en la catedral de Manila, de más de 400 años de antigüedad

La hija menor de Aquino, Kristina Bernadette Yap, una estrella de cine y televisión popularmente conocida como Kris Aquino, agradeció a los asistentes.

"Las últimas palabras que mamá nos dijo fueron 'cuídense unos a otros'", expresó.

"Se que esas palabras no estaban dirigidas sólo a nuestra familia, sino a todos nosotros como nación", agregó la mujer.

El Ejército ofreció un saludo con 21 disparos y una banda militar tocó "Taps" mientras Aquino era enterrada junto a su esposo Benigno, cuyo asesinato en 1983 la catapultó a la política nacional.

Tres años después, alrededor de un millón de personas salieron a la calle para apoyar a las tropas respaldadas por Aquino que se levantaron contra el dictador Ferdinand Marcos.

Marcos y su familia huyeron al exilio y Aquino fue presidenta hasta 1992.

El presidente de Timor Oriental, Jose Ramos-Horta, presentó sus respetos antes del inicio de la misa, mientras que la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, llegó directamente desde el aeropuerto, tras visitar Estados Unidos.

PROCESION DE DOS KILOMETROS

Fuera de la catedral, miles de acongojados hombres y mujeres teñían de amarillo -el color asociado a Aquino y la revolución de 1986- las calles aledañas y observaban la ceremonia en dos pantallas gigantes. Dos mil personas saludaban con globos y carteles.

La policía dijo que una procesión de más de 100.000 personas, que se extendía a lo largo de 2 kilómetros, siguió a marcha lenta el traslado de los restos de la ex presidenta hasta el cementerio. Algunos caminaron descalzos desde la iglesia, reportó la radio.

Tanto autos caros como humildes llevaban una cinta amarilla atada en las manijas de las puertas o en los espejos retrovisores.

Muchos no conocieron en persona la época que hizo famosa a la primera presidenta de Asia.

"Conozco a Cory sólo del libro de historia en clase y de mis padres, que estuvieron en la revolución. He venido para demostrarle mi gratitud", dijo a Reuters Andrea Corpuz, de 16 años, que estaba fuera de la catedral con un grupo de amigos.

Lani Daguro, una mujer de 32 años que seguía el cortejo, dijo: "Este es el momento para que nosotros demostremos a otros que esta generación puede asumir el desafío, otros ya lo han hecho antes, ahora es su turno".

El martes, el hijo de Marcos, Ferdinand Jr., y la hija, Imee, participaron en el funeral. Su madre, Imelda Marcos, también ha mostrado sus condolencias por la muerte.

Líderes mundiales como el Papa, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el presidente chino, Hu Jintao, enviaron mensajes de condolencias.

El Gobierno ha anunciado un periodo de 10 días de luto y declaró feriado el miércoles para permitir a los filipinos presentar sus respetos.