El futuro próximo del agua en los países iberoamericanos

El futuro próximo del agua en los países iberoamericanos
1 de septiembre de 2018 NOTIMÉRICA/ PIXABAY

MADRID, 1 Sep. (Notimérica) -

Iberoamérica contiene el 31 por ciento del total de agua dulce de todo el mundo, por lo que se tiende a pensar que la sequía es un problema inexistente para sus ciudadanos. Nada más lejos de la realidad, pues la escasez de agua es uno de los mayores problemas que a corto plazo la región deberá hacer frente.

La desigualdad y los conflictos de poder acechan las áreas con abundancia de agua frente a las que registran menor cantidad, algo que se ha convertido con el paso de los años en un desafío para los gobiernos iberoamericanos.

El desarrollo de infraestructuras de tratamiento y transporte de agua no fue una prioridad a lo largo del siglo XX, lo que hace que actualmente alrededor de 37 millones de personas en toda la región no tengan acceso a un servicio de agua potable, al mismo tiempo que 110 millones no tienen acceso a sistemas de saneamiento.

La escasez de agua afecta principalmente a la agricultura, que es al mismo tiempo la principal actividad económicas de las áreas rurales de Iberoamérica. Pero además, dicha carencia también es un problema que afecta a la higiene y la salud.

Por un lado, grandes ciudades como Ciudad de México o Sao Paulo se postulan como las primeras grandes urbes en las que la sequía será más severa en un futuro próximo. Por otro, el Caribe también registra cifras alarmantes en relación a la cantidad de agua potable a la que tendrán acceso sus habitantes en unos años.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 7 de los países con mayor escasez de agua se encuentran en el Caribe.

EL AGUA, MÓVIL DE GUERRA

El problema que está ocasionando una profunda crisis de hambruna en Iberoamérica es para algunos una fuente de poder y de finanzas sin igual. El agua potable es una necesidad vital que no solo lleva a conflictos por su acceso, sino también por su gestión y control.

De este modo, los gobernantes de la región deben hacer frente a dos desafíos que pueden afectar la estabilidad política entre los países.

En primer lugar, la privatización del agua potable se ha visto favorecida por la poca inversión que la entidades públicas han dedicado a la gestión de los recursos hídricos. Así, por ejemplo, el sistema de agua y saneamiento de Chile es considerado como el más privatizado de toda Iberoamérica.

En segundo lugar, Estados Unidos juega un papel fundamental en la lucha por el control sobre las áreas con mayores reservas de agua dulce.

De acuerdo con el director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, Lucio Cuenca, "las comunidades campesinas e indígenas son las más castigadas por las llamadas guerras por el agua. Sin embargo, en algunas zonas urbanas la escasez hídrica es más notoria por la alta concentración de gente y la vulnerabilidad de algunas grandes ciudades como Santiago, La Paz o Lima".