15 de enero de 2007

Guatemala.-Carlos Santos y el misionero Luis Gurriarán denuncian el genocidio maya en 'Guatemala. El Silencio del Gallo'

Resaltan la labor de la Audiencia Nacional ya que a falta de condena, al menos ha permitido que Ríos Montt no vuelva a salir del país

MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -

El periodista y escritor Carlos Santos acaba de publicar el libro 'Guatemala. El Silencio del Gallo' (Debate), con el que pretende denunciar y dar a conocer al genocidio cometido en los años ochenta contra el pueblo maya, que se cobró la vida de unas 250.000 personas, a través de los recuerdos y vivencias del misionero español Luis Gurriarán, quien en 1982 denunció ante la ONU al Gobierno de Efraín Ríos Montt junto a la entonces desconocida Rigoberta Menchú.

El Padre Luis fue uno de los fundadores, junto a unas 100 familias mayas, de la aldea Santa María Tzejá, del departamento de El Quiché, a comienzos de los setenta. Diez años antes había llegado al país centroamericano como un joven misionero recién salido del seminario para evangelizar un poblado de indígenas mayas. "Bastaron sólo tres meses para entender que ese no sería mi camino. Enseguida me dejé conquistar por los mayas", explica Gurriarán.

El caciquismo reinante en el país, la impresionante miseria y la explotación brutal a la que fueron sometidos los mayas, hicieron renovar la fé de Luis Gurriarán, quien empezó a transitar por la senda del cristianismo utópico y social. Y es que 'Guatemala. El Silencio del Gallo' también permite entender mejor tanto la Teología de la Liberación como los movimientos guerrilleros centroamericanos.

MAYOR TRAGEDIA COLECTIVA DE AMERICA

El autor, sobrino del Padre Luis, aclara durante la presentación del libro que para la elaboración de este "trabajo artesanal" no se ha hecho la menor concesión a la literatura ya que, lamentablemente, todo lo que se cuenta, por trágico y aberrante que parezca, es "rigurosamente cierto". "Comencé contando la historia personal de mi tío y acabé dando con la mayor tragedia colectiva de América", afirma Santos.

La intención de este libro, cuyos derechos de autor se destinarán a becas para estudiantes y supervivientes de la guerra, es "romper el silencio" sobre la guerra "más cruenta y menos conocida" de América, y consiste en una mezcla de historia contemporánea y de reportaje periodístico, con elementos biográficos de Gurriarán, comprometido con los derechos humanos ante las atrocidades y el exterminio contra ese pueblo.

Y por qué este silencio, se pregunta el Padre Luis. "Por el desprecio absoluto que hay por los mayas. Es un silencio provocado. El indio no cuenta nada más que como mano de obra barata o esclava. Y el caso es que si algo sucedía en su contra no tenía importancia y se silenciaba", denuncia el misionero, a punto de cumplir 73 años y que en la actualidad sigue viviendo en Guatemala.

"Hubo intentos de acabar conmigo, los escuadrones de la muerte me metieron varias amenazas de muerte debajo de la puerta e incluso me persiguieron durante meses en la selva. Decían que no era sacerdote, que era un infiltrado cubano que estaba en Guatemala para llevar gente a la isla para prepararlos para la guerrilla. Aún estoy vivo y mientras pueda hacer algo lo seguiré haciendo", asegura rotundo.

Pero el principal deseo del Padre Luis es que el futuro de los mayas esté en sus propias manos y que no haga falta el apoyo de gente que llega de fuera, como él mismo, con la intención de ayudarles, de identificarse con ellos, con sus sentimientos y con sus valores. "Que sean ellos mismos los que determinen que van a hacer de su vida y de su futuro", indica.

"VOZ PROPIA"

"De momento hay muy poca esperanza en que haya cambios, pero sigo siendo optimista. Estoy convencido de que va a ser el pueblo de Guatemala el que cambie a Guatemala. El día en que vayan surgiendo más y más gente preparada, estudiada, intelectuales mayas indígenas, ellos mismos determinarán qué quieren para su futuro y ellos mismos decidirán la política que quieren", confía el Padre Luis.

Así, celebra que hoy en día el pueblo Quiché, una de las 21 etnias mayas de Guatemala, ya no esté "condenado al silencio" y empiece a tener "voz propia". "Ya salen de nuestras comunidades los primeros profesionales que pasaron por la universidad", relata convencido Gurriarán, quien resalta que este libro es fruto de su historia, su memoria y sus recuerdos, muchos de los cuales son "tristes" porque sus mejores amigos "ya no están aquí para contarlo".

Y para ilustrar el horror de lo ocurrido en ese país en aquellos años, su sobrino Carlos Santos se limita a recordar que el ex dictador chileno Augusto Pinochet fue el responsable de unas 3.000 muertes mientras que en el caso argentino hubo entre 20.000 y 30.000 muertos o desaparecidos. "Sólo en Guatemala, según las Naciones Unidas, llegaron a 200.000 y para la Audiencia Nacional española la cifra aumentaría hasta 250.000", relata.

Al preguntarle por los efectos de la guerra civil que desangró el país durante 36 años, el Padre Luis afirma que entre tantos que hubo "terribles y negativos" al menos dejó uno positivo, que los indígenas se propusieron "no permitir nunca más que se les siga tratando como esclavos". Y para ello ahora optan por hacerlo no con las armas sino luchado legítimamente, "organizándose y con la inteligencia".

Respecto a las distintas comisiones de esclarecimiento de la verdad, el Padre Luis asegura que el trabajo ya se hizo, pero el problema es que no hay una "continuidad". Así, recuerda la gran labor que hizo el obispo Juan José Gerardi, asesinado en abril de 1998 dos días después de presentar el informe 'Guatemala: nunca más', sobre los responsables de las muertes cometidas durante la guerra civil.

LA JUSTICIA ESPAÑOLA Y RIOS MONTT

"El trabajo de esclarecimiento histórico está terminado. Pero no se han sacado conclusiones ni se está aprovechando para cambiar las estructuras del país", critica Gurriarán, quien pese a todo quiere resaltar la labor de la justicia española, y en concreto del juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, a cargo del sumario sobre Guatemala producto de una denuncia por el genocidio de los mayas y el asalto a la Embajada española en Guatemala el 30 de enero 1980.

El Padre Luis se lamenta por el hecho de que a día de hoy el ex dictador Ríos Montt siga siendo "intocable" y teniendo mucho poder en las altas esferas del Estado, lo que provoca que sus crímenes sigan impunes. Pero también celebra que no haya podido volver a salir de Guatemala desde que llegó la primera orden de captura internacional cursada por la justicia española.

"Hoy sigue siendo venerado por su partido, el Frente Republicano Guatemalteco, y la prueba de su poder e influencia es que hace unos meses logró impedir que respondiera a las preguntas del juez Pedraz", añade el misionero, al recordar el intento del magistrado de interrogar al ex dictador, quien se acogió a una ley de finales del siglo XIX y la Corte de Constitucionalidad aceptó su recurso.